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 Sus estatuas representan curiosos seres de cuatro y cinco dedos, en algunas ocasiones con las manos enfundadas en guantes o con barbas impropias de los nativos del lugar. También llaman poderosamente la atención la forma cuadra de sus ojos.

En este bloque de piedra de Puma-Punku se puede apreciar a la izquierda una ranura de 6 milímetros de anchura realizada con increíble precisión, y que en su interior contiene una serie de taladros equidistantes de perfecta manufactura e imposibles de hacer con piedra o cobre, únicos materiales de los que disponían los tiahuanacotas.

En este bloque de piedra de Puma-Punku se puede apreciar a la izquierda una ranura de 6 milímetros de anchura realizada con increíble precisión, y que en su interior contiene una serie de taladros equidistantes de perfecta manufactura e imposibles de hacer con piedra o cobre, únicos materiales de los que disponían los tiahuanacotas.

En este bloque de piedra de Puma-Punku se puede apreciar a la izquierda una ranura de 6 milímetros de anchura realizada con increíble precisión, y que en su interior contiene una serie de taladros equidistantes de perfecta manufactura e imposibles de hacer con piedra o cobre, únicos materiales de los que disponían los tiahuanacotas.

En este bloque de piedra de Puma-Punku se puede apreciar a la izquierda una ranura de 6 milímetros de anchura realizada con increíble precisión, y que en su interior contiene una serie de taladros equidistantes de perfecta manufactura e imposibles de hacer con piedra o cobre, únicos materiales de los que disponían los tiahuanacotas.

En este bloque de piedra de Puma-Punku se puede apreciar a la izquierda una ranura de 6 milímetros de anchura realizada con increíble precisión, y que en su interior contiene una serie de taladros equidistantes de perfecta manufactura e imposibles de hacer con piedra o cobre, únicos materiales de los que disponían los tiahuanacotas.

Una ciudad de piedra edífícada en extranas condiciones       
   
TIAHUANACO
, CIUDAD DEL MISTERIO
 
Las ruinas más altas de America  
La ciudad de los gigantes
Gigantes y Venusianos
La cultura de Mahuanaco  
ir a nudos incas
tiahuanaco1

El más famoso monumento de todo Tiahunaco, La Puerta del Sol. Un bloque monolítico de gran tonelaje en el que se representa el calendario por el que se regían los habitantes de la ciudad (a la izquierda) y en el que aparece como figura central el dios Viracocha . Dibujos esquemáticos de algunas de las piezas de piedra encontradas en Tiahuanaco. El tallado y la perfección del trabajo sobre la piedra es tan perfecto que calificar a sus realizadores como pertenecientes a un pueblo primitivo no deja de ser un insulto y una burla a la razón y a la lógica humana.

el gran coloso de piedra portal de tiahuanaco

estatua del gran sacerdote

estatua monolitica ponce

Cuando en 1549 el español Cieza de León llegó al alto valle andino de Tiahuanaco, no lejos del lago Titicaca, descubrió unas ruinas extraordinarias. Algunos ven en estos vestigios las ciudad más antigua del mundo o incluso los restos de una antigua implantación de «divinidades» extraterrestres!

  Las ruinas más altas de América

  Ubicada a 20 kilómetros del extremo sur de la parte boliviana del lago Titicaca y a tinos 3.840 metros de altitud, Tiahuanaco se extiende sobre unas 420 hectáreas, con vestigios megalíticos que cubren cerca de 16 hectareas. El paisaje desolado está fianqUeado al este y al oeste por dos cadenas montañosas que alcanzan más de 4.700 y 6.000 metros respectivamente. No podemos imaginar un lugar más impropio para el desarrollo de una civilización avanzada... El monumento más conocido de Tiahuanaco es la «puerta del sob, un enorme bloque de piedra erigido y decorado con un fresco. Además encontramos restos de templos (tino de ellos piramidal y otro en parte subterráneo), los vestigios de un palacio, numerosas construcciones e ídolos tallados en imponentes monolitos. Cuando fueron descubiertas por los españoles, las ruinas eran mucho más imponentes, pero los movimientos telúricos, frecuentes en la región, y el desmantelamiento de que fueron objeto los muros de la ciudad para utilizar las piedras en otras construcciones, contribuyeron a su destrucción, hasta que fuera declarado sitio arqueológico. Sólo los bloques de piedra más grandes permanecen actualmente en su lugar. Fue necesario realizar observaciones aéreas para establecer el trazado de toda la ciudad. Cuando se descubrió su existencia, se estimó que su población pudo alcanzar a 30 o 40.000 habitantes. Finalmente, el centro de la ciudad estaba rodeado por un foso artificial.

  La ciudad de los gigantes

  Desde la llegada de los españoles, surge la pregunta acerca de la antigüedad de Tiahuanaco. Los indios de entonces eran incapaces de dar la menor información confiable: sólo cuentan que la ciudad fue edificada por Linos gigantes, en una sola noche, antes del Diluvio, y que fue destruida por un enorme terremoto o por los «rayos~, del Sol. Apoyándose en estos chismes, algunos autores deducen que Tialtuanaco data de ... 300.000 años y qtie es obra de ¡una raza humana gigante olvidada! Sin embargo, las excavaciones del siglo XX y las dataciones con carbono 14 realizadas en la década de 1960 permiten establecer cuatro estados de desarrollo del lugar: una fase de formación (de alrededor del año 1000 antes de nuestra era hasta el año 133 de nuestra era), una fase urbana (133-374), una fase imperial (374-724) y una fase llamada de «expansión» que termina repentinamente en el siglo XIII. Cuando los ejércitos incas invaden Tiahuanaco a mediados del siglo XV, hacía más de 250 años que la ciudad permanecía abandonada. Se plantea otro misterio en tomo al transporte de los monolitos de andesita, una roca volcánica, y arenisca roja que sirvieron para edificar los monumentos o para esculpir los ídolos. El más pesado de ellos es una masa de arenisca roja que pesa 131 toneladas. Es posible que la arenisca sea originaria de la región y. que la piedra volcánica (cuyo bloque más grande pesa 41 toneladas) provenga de la península de Copacabana, ubicada a más de 80 kilómetros del lugar, a orillas del lago Titicaca. ¿Cómo pudieron desplazar bloques de ese tamaño entre distancias tan considerables, sin que existiera ningún animal de tiro? Los mitos indios evocan a un mago que hizo volar por los aires las piedras gigantes «al son de una trompeta», mientras que algunos contemporáneos piensan que hubo una intervención extraterrestre. El arqueólogo boliviano Carlos Ponce Sangines llevó a cabo numerosos experimentos, obteniendo resultados positivos. Demostró que 20 hombres eran suficientes para tirar con cuerdas un peso de una tonelada, y, tomando en cuenta la excelente técnica india para el trenzado de cuerdas muy resistentes, afirmó que los monolitos pudieron ser arrastrados por el suelo utilizando diversos procedimientos para reducir la fricción. En cuanto a los bloques de andesita, debieron ser transportados por vía lacustre, sobre balsas hechas de madera que también había que traer desde más de 100 kilómetros. Sin embargo, los problemas mecánicos que implicaba el transporte de los bloques más grandes, especialmente aquellos de más de veinte toneladas, aún no tienen respuesta para él. Existen otros misterios en torno a la ciudad. Aparentemente, fue abandonada en forma repentina. ¿Por qué? No lo sabemos. Ignoramos completamente cuál era su función: ¿era un centro religioso, una capital política? Hasta el momento no existe ningún indicio que permita dilucidar este aspecto. Cualquiera haya sido su función, debía constituir el centro de la cultura que actualmente lleva su nombre.

Gigantes y Venusianos

  Las leyendas locales asociadas a Tiahuanaco y la escasa información recopilada hasta ahora permitieron a algunos autores elaborar las hipótesis más extravagantes acerca de los orígenes de la misteriosa ciudad.
 El reino de los gigantes. A comienzos de la década de 1950, apoyándose en las teorías M alemán Hoerbiger, Denis Saurat elabora una increíble teoría: hace 3.000.000 años, la Ljuna habría estado tan cerca de la Tierra que su fuerza de gravitación habría provocado el nacimiento de una raza de gigantes de tres metros de estatura y, al mismo tiempo, la formación alrededor del planeta de un anillo estático de aguas oceánicas que se elevaba a más de 3.000 metros en la región andina. Por lo tanto, en esta época, Tiahuanaco habría sido un puerto marítimo habitado por ¡gigantes humanos altamente civilizados!
La colonia venusiana... Hacia 1960, un «renovador de la religión de¡ Sol inca», un tal Beltrán García, supone que una astronave originaria de Venus se habría posado sobre la ribera del
Titicaca y que sus tripulantes habrían fundado Tiahuanaco en ese lugar. Estos acontecimientos se habrían producido hace cinco millones de años... Los ídolos gigantes serían las representaciones de viajeros venusianos. Trasladando el hecho a unos 10.000 años antes de nuestra era, Robert Charroux sostiene también que los venusianos vinieron a fundar una especie de colonia en Tiahuanaco, porque ahí se encontraba uno de los escasos lugares sobre la Tierra que se asemejaban a su medio natural.
Y la Atlántida. Algunos de estos exploradores extraterrestres habrían venido a visitar la Tierra arriesgando su vida, y gracias a ellos habrían nacido las grandes civilizaciones antiguas. Tiahuanaco y la Atlántida serían sólo una... Sin embargo, al no poder aclimatarse a la Tierra, los venusianos habrían desaparecido, dejando su último mensaje sobre el fresco de una de las construcciones: la «puerta M Sol». Estas lucubraciones dan testimonio de la extraña fascinación que parece ejercer el planeta Venus sobre los astrónomos de las civilizaciones precolombinas

La cultura de Mahuanaco

  El apogeo de¡ Imperio de Tiahuanaco se ubica entre los años 800 y 1000 de nuestra era. En esa época, este estado compartía con el imperio militar de Huari, ubicado más al norte, el dominio de los Andes peruanos. El Imperio de Tiahuanaco se extiende en una región comprendida entre el lago Titicaca, el oeste de Bolivia, el norte de Chile y la costa peruana. La religión, basada en el culto al Sol, juega un rol muy importante en Tiahuanaco y parece estar íntimamente ligada a los asuntos políticos. Se descubrió cierta cantidad de centros administrativos locales y regionales, así como una red caminera irradiando desde Tiahuanaco.  

Cuando en 1549 el español Cieza de León llegó al alto valle andino de Tiahuanaco, no lejos del lago Titicaca, descubrió unas ruinas extraordinarias. Algunos ven en estos vestigios la ciudad más antigua del mundo o incluso los restos de una antigua implantación de "divinidades" extraterrestres.

 De todas las ciudades precolombinas, Tiahuanaco es sin duda la más enigmática. Su relativa proximidad a la sorprendente llanura de Nazca, con sus inmensos "dibujos" que sólo pueden apreciarse desde el aire, acentúa aún más el misterio que la envuelve, a pesar de la certeza de que ambas culturas no tienen relación entre sí.

 LAS RUINAS MÁS ALTAS DE AMÉRICA

   Ubicada a 20 kilómetros del extremo sur de la parte boliviana del lago Titicaca y a unos 3840 m.s.n.m., Tiahuanaco se extiende sobre unas 420 hectáreas, con vestigios megalíticos que cubren cerca de 16 hectáreas. El paisaje desolado está flanqueado al este y al oeste por dos cadenas montañosas que alcanzan más de 4700 y 6000 metros respectivamente. No podemos imaginar un lugar más impropio para el desarrollo de una civilización avanzada... El monumento más conocido de Tiahuanaco es la "Puerta del Sol", un enorme bloque de piedra erigido y decorado con un fresco. Además encontramos restos de templos (uno de ellos piramidal y otro en parte subterráneo), los vestigios de un palacio, numerosas construcciones e ídolos tallados en imponentes monolitos. Cuando fueron descubiertas por los españoles las ruinas eran mucho más imponentes, pero los movimientos telúricos y el desmantelamiento del que fueron objeto los muros de la ciudad para utilizar las piedras en otras construcciones contribuyeron a su destrucción, hasta que fue declarado sitio arqueológico. Solo los bloques de piedra más grandes permanecen en su lugar. Fue necesario realizar observaciones aéreas para establecer el trazado de toda la ciudad. Cuando se descubrió su existencia se estimó que su población pudo alcanzar a 30 ó 40000 habitantes. Finalmente, el centro de la ciudad estaba rodeado por un foso artificial.

 LA CIUDAD DE LOS GIGANTES

   Desde la llegada de los españoles surge la pregunta acerca de la antigüedad de Tiahuanaco. Los indios de entonces eran incapaces de dar la menor información confiable: sólo cuentan con que la ciudad fue edificada por unos gigantes en una sola noche antes del Diluvio, y que fue destruida por un enorme terremoto o por los "rayos" del Sol. Apoyándose en estos chismes. Algunos autores deducen que Tiahuanaco data de... 300000 años y que es obra de una raza gigante olvidada. Sin embargo las excavaciones del siglo XX y las dataciones con Carbono 14 realizadas en la década de 1960 permiten establecer cuatro estados de desarrollo del lugar: una fase de formación (de alrededor del año 1000 a.C. hasta el año 133 d.C.), una fase urbana (133 – 374), una fase imperial (374 – 724) y una fase llamada de "expansión" que termina repentinamente en el siglo XIII. Cuando los ejércitos incas invaden Tiahuanaco a mediados del siglo XV, hacía más de 250 años que la ciudad permanecía abandonada.  Se plantea otro misterio en torno al transporte de los monolitos de andesita, una roca volcánica, y arenisca roja que sirvieron para edificar los monumentos o para esculpir los ídolos. El más pesado de ellos es una masa de arenisca roja que pesa 131 toneladas. Es posible que la arenisca sea originaria de la región y que la piedra volcánica (cuyo bloque más grande pesa 41 toneladas) provenga de la península de Copacabana. Ubicada a más de 80 kilómetros del lugar, a orillas del lago Titicaca. ¿Cómo pudieron desplazar bloques de ese tamaño de distancias tan considerables, sin que existiera algún animal de tiro? Los mitos indios evocan a un mago que hizo volar por los aires las piedras gigantes "al son de una trompeta", mientras que algunos contemporáneos piensan que hubo una intervención extraterrestre.   El arqueólogo boliviano Carlos Ponce Sangines llevó a cabo numerosos experimentos obteniendo resultados positivos. Demostró que 20 hombres eran suficientes para tirar con cuerdas un peso de una tonelada, y tomando en cuenta la excelente técnica india para el trenzado de cuerdas muy resistentes, afirmó que los monolitos pudieron ser arrastrados por el suelo utilizando diversos procedimientos para reducir la fricción. En cuanto a los bloques de andesita, debieron ser transportados por vía lacustre sobre balsas hechas de madera que también había que traer desde más de 100 kilómetros. Sin embargo, los problemas mecánicos que implicaba el transporte de los bloques más grandes, especialmente aquellos de más de 20 toneladas, aún no tienen respuesta para él. Existen otros misterios en torno a la ciudad. Aparentemente fue abandonada en forma repentina. ¿Por qué? No lo sabemos. Ignoramos completamente cuál era su función: ¿era un centro religioso, una capital política? Hasta el momento no existe ningún indicio que permita dilucidar este aspecto. Cualquiera haya sido su función, debía constituir el centro de la cultura que actualmente lleva su nombre.

Gigantes y Venusianos

   Las leyendas locales asociadas a Tiahuanaco y la escasa información recopilada hasta ahora permitieron a algunos autores elaborar las hipótesis más extravagantes acerca de los orígenes de la misteriosa ciudad. 
El Reino de los Gigantes.- A comienzos de la década de 1950, apoyándose en las teorías del alemán Hoerbiger, Denis Saurat elabora una increíble teoría: hace 3000000 años, la Luna habría estado tan cerca de la Tierra que su fuerza de gravitación habría provocado el nacimiento de una raza de gigantes de tres metros de estatura, y al mismo tiempo la formación alrededor del planeta de un anillo estático de aguas oceánicas que se elevaba a más de 3000 metros en la región andina. Por lo tanto, en esta época, Tiahuanaco habría sido un puerto marítimo habitado por gigantes humanos altamente civilizados
La Colonia Venusiana.- Hacia 1960, un "renovador de la región del Sol Inca", un tal Beltrán García, supone que una astronave originaria de Venus se habría posado sobre la ribera del Titicaca y que sus tripulantes habrían fundado Tiahuanaco en ese lugar. Estos acontecimientos se habrían producido hace cinco millones de años... Los ídolos gigantes serían representaciones de viajeros venusianos. Trasladando el hecho a unos 10000 a.C., Robert Charroux sostiene también que los venusianos vinieron a fundar una especie de colonia en Tiahuanaco, porque ahí se encontraba uno de los escasos lugares sobre la tierra que se asemejaban a su medio natural.
Y la Atlántida.- Algunos de estos exploradores terrestres habrían venido a visitar la Tierra arriesgando su vida, y gracias a ellos habrían nacido las grandes civilizaciones antiguas. Tiahuanaco y la Atlántida serían sólo una... Sin embargo al no poder aclimatarse a la Tierra, los venusianos habrían desaparecido dejando su último mensaje sobre el fresco de una de las construcciones: la "Puerta del Sol". Estas lucubraciones dan testimonio de la extraña fascinación que parece ejercer el planeta Venus sobre los astrónomos de las civilizaciones precolombinas.

 

TIAHUANACO

 

A poco más de 70 kilómetros dela Paz, capital de Bolivia, y casi ya al lado de la frontera de Perú se encuentra Tiahuanaco o Tiwanacu (en lengua quechua o aymara respectivamente), un enorme conjunto de ruinas que ocupa una superficie próxima a las 50 hectáreas y situada a 3.825 metros sobre el nivel del mar. De igual modo, recogió de los nativos del lugar la leyenda del origen de esta ciudad, producto del trabajo de una sola noche de unos seres gigantescos en tiempos anteriores a un gran diluvio. Terremotos, climatología adversa y la continua expoliación de las ruinas tanto en tiempos antiguos como en los modernos, han hecho muy difícil establecer quiénes y cuándo construyeron Tiahuanaco. Los sectores más conservadores estimna su antigüedad en torno a los 3.000 años, pero no falta gran cantidad de investigadores que retroceden a tiempos mucho más remotos su construcción. El caso más famoso de estas teorías revisionistas sobre la antigüedad de Tiahuanaco lo constituye el trabajo llevado a cabo por Arthur Posnansky, quien estableció una edad mínima para las ruinas de unos 14.000 años después de haber y medido como pocos han hecho cada uno de los edificios y estudiado sus alineaciones astronómicas.Destacan entre sus construcciones un edificio rectangular con un gran patio central al que llaman Kalasasaya (los pilares derechos) que sirvió en su momento de observatorio astronómico. Existen en su interior unas curiosas estatuas que repreentan a unos hombres barbudos de etnia desconocida, pues todos los habitantes de la zona son completamente imberbes. Otro edificio, el llamado Puma-Punku (puerta del puma), alberga bloques que superan con facilidad las 100 toneladas, cortados y tallados milimétricamente, y provenientes de una cantera a más de 60 kilómetros, trabajados por artesanos que desconocían el bronce, o al menos eso es lo que se asegura, pues se han encontrado grapas de éste material que al igual que en Egipto servían para unir y fijar enormes bloques de piedra. La Pirámide de Akapana, un templo de 15 metros de altura de forma piramidal, posee en su interior un complicado sistema de canalizaciones, desagües y compuertas para la entrada y salida de agua, de la que se desconoce totalmente su utilidad, a pesar de haberse encontrado gran cantidad de guijarros redondeados y de color verde oscuro de entre 2 y 5 centímetros que ha hecho sospechar a algunos investigadores que allí se procedía al lavado de minerales, tales como el estaño.Pero sin duda la más conocida de todas las construcciones existentes en Tiahuanaco es la Puerta del Sol (Inti Punku), un bloque monolítico de andesita, roca volcánica de grano fino que toma el nombre de la zona geográfica donde se encuentra, los Andes, de poco más de 13 toneladas de peso. Mide 2,75 metros de alto por 3,84 de largo, y tiene un grosor de 50 centímetros. En su fachada principal y sobre la parte superior existe un friso formado por cuatro bandas horizontales y divididas a su vez por una figura central de gran tamaño. Todos los expertos coinciden en afirmar que esta figura representa al dios Viracocha, el cual sostiene un cetro en su mano derecha y un rayo en la izquierda. Sobre las mejillas de Viracocha parecen apreciarse unos pequeños agujeros a modo de lágrimas y de su cabeza parten 24 apéndices. Aparecen también sobre las bandas horizontales que divide esta figura central otras 48 figuras, 24 a cada lado. Cerca del Puma-Punku existe una construcción que se cree no llegó a ser finalizada y que se corresponde exactamente a una dársena portuaria. Distintos estudios geológicos han detectado importantes sedimentos marinos, asi como fósiles de igual procedencia, lo que ha llevado a pensar que el macizo andino sufrió en tiempos desconocidos un brusco cambio de altura sobre el nivel del mar. Así parecen confirmarlo los numerosos frisos encontrados con representaciones de peces y otros motivos marinos en distintas edificaciones del lugar.