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VAMPIROS Y HOMBRES LOBOS

ir a el verdadero dracula

 

En 1921 con Nosferatu dirigida por Friedrich W. Muñían se inicia el cicio de ios grandes éxitos cinematográficos que tienen como profa^onisfas a los vampiros y a. Drácuía. Fue «una de las obras maestras» del expresionismo alemán.

EL ORIGEN DE LAS LEYENDAS EN TORNO A VAMPIROS HUMANOS Y HOMBRES LOBO SE PIERDE EN LA OSCURIDAD DE LOS TIEMPOS. ELLAS SE REALIMENTARON EN EUROPA, SOBRE TODO ORIENTAL, DURANTE LOS SIGLOS XVII Y XVIII. EN EL SIGLO PASADO LA LITERATURA SOBRE ESTOS TEMAS FASCINABA Y ATERRABA A LOS INGLESES. A PARTIR DE LA DECADA DE LOS VEINTE, EL TEATRO Y EL CINE INCORPORAN A DRACULA COMO PERSONAJE Y TEMA PERMANENTES. LA HISTORIA Y LA CIENCIA PUEDEN HACER APORTES PARA DESENTRAÑAR ELTRASFONDO REAL DE ESTAS LEYENDAS.

NESTOR J. CAZZANIGA

El ruido del viento en la noche, el aullido del lobo, la sombra de un murciélago contra la ventana, son algunas de las imágenes que usa el cine para aterrar al mejor plantado. Los vampiros iniciaron tempranamente su ciclo de grandes éxitos cinematográficos, con la pelicula Nosferatu de Friedrich Murnau (1921). El actor y productor inglés Hamilton Deane recorrió los teatros de toda Inglaterra en 1926 y 1927 con su adaptación de la novela Drácula. de Bram Stoker. El éxito logrado lo indujo a proyectar un estreno en Estados Unidos, pero su vampiro principal, el londinense Raymond Huntley, le pidió un salario tan abultado que no pudo renovarle el contrato. De apuro salió a buscar a un nuevo Drácula y lo encontró en Bela Lugosi. un actor húngaro exiliado, de 47 años, que en su tierra natal habia debutado haciendo de Jesucristo. No era un actor brillante, pero al menos estaba dentro del presupuesto. La obra se estrenó en Broadway en octubre de 1927 y marcó un estilo que se repitió después en muchas otras producciones. La primera pelicula sonora del danés Cari Dreyer fae Vumpyro La extraña aventura de David Grey( 1932), que no tuvo gran repercusión. El celuloide tuvo muchos vampiros y hombres lobo famosos, como John Carradine (La casa de Drácufa, 1945), Lon Chaney Jr.. Christopher Lee. Jack Palance, entre otros, en obras de terror que a la distancia pueden parecer burdas y hasta cómicas. En la Danza de tos vampiros de Román Polanski (1967), la deliberada jocosidad le da un aire nuevo al tema. En 1981, Elhombre ¡obo americano ganó un Oscar de la Academia de Hollywood. El nombre de Drácula reapareció una vez más en la reciente y exitosa comediamusical argentina de Pepe Cibrián y en una nueva pelicula del norteamericano Francis Ford Coppola, lo que refleja que el tema de los vampiros, popularizado por la literatura inglesa de la época victoriana, sigue suscitando un interés permanente. Ahora los espectáculos son cada vez más impresionantes, por los efectos especiales de la técnica actual. Aunque todo el tema de los vampiros y los hombres lobo suene a cuento, no sólo los expertos en demonologia se ocupan en estudiar a estos monstruos. Con el correr de los siglos, las leyendas populares fueron abonadas por la imaginación y el miedo, en los caminos y alrededor del fuego de las posadas, pero aun asi alguna base real tienen y la ciencia puede desentrañarla. La investigación médica y bioqu ¡mica de un grupo de enfermedades de origen genético las porfirias ha dado resultados que explicarían, aunque sea en parte, el origen de estos mitos. Los lobos y los murciélagos son aliados tradicionales del conde Drácula y los de su calaña. La interpretación supersticiosa de los síntomas de esas enfermedades se imbricó con las advertencias de los predicadores medievales acerca de las brujas y de todo un mundo de seres demoniacos, y por otro lado. con los conocimientos zoológicos superficiales que aportaba la Historia Natural de siglos pasados. De esa unión nació una compleja trama de mitos que, por cierto, aún cuenta con aceptación popular. Puede ser de interés, por lo tanto, tratar de estudiar la historia de estas leyendas, que se renuevan permanentemente. Esta nota presenta algunos datos interesantes sobre el lobo. la historia verdadera del vampiro o murciélago mordedor de América y un análisis de la posible explicación médica de la leyenda de los vampiros humanos y los hombres lobo.
 


Bram Stoker, funcionarío irlandés. publicó su nove/a Drácula en 1897. Las posteriores adaptaciones a] teatro y al cine dieron una creciente popularidad al protagonista de su obra.

Desde que en 1897 Bram Stoker publicó su versión de la leyenda de Drácula, muchos se han estremecido con historias de vampiros, que vienen transmitiéndose desde tiempo inmemorial. Viejas tradiciones centro-europeas cobraron desde entonces difusión universal. El castillo de Drácula, en Transilvania, aún existe y es visitado por turistas de todo el mundo. Stoker fue un funcionario público irlandés que nunca visitó Transilvania. Se catapultó como escritor popular con esa novela, que está inspirada en Vlad V Tepes, Empalador, un principe que habría perdurado 400 años como un ser desgraciado, no vivo, pero tampoco muerto.Aparte de la sangre y el misterio, en la novela se descubren connotaciones eróticas, en un clima de seducción que atrae y asusta al mismo tiempo. Drácula se interesa por subyugar a Guil lermina Murray y a su amiga Lucy Westenra: a Jonathan Harker lo seducen tres bellas vampiresas, perversamente activas en su avance hacia el placer («Las deseaba y al mismo tiempo, sentía un mortal temor. Senti en mi corazón un maligno y ardiente anhelo de que me besaran... Senti el suave y tembloroso roce de sus labios sobre la supersensitiva piel de mi garganta, y los pinchazos de los agudos dientes. Cerré los ojos, en lánguido éxtasis, y aguardé...»). El castillo tiene puertas cerradas y espacios prohibidos para Jonathan, que se interpretan como el ámbito del sexo, cuya alusión explícita estaba totalmente vedada en la Inglaterra victoriana. Tal vez a partir de ahí el anticuado apelativo de femme fatale fue desplazado por la palabra vampiresa, que en distintos idiomas denota a la mujer que no tiene escrúpulos para seducir a los hombres con su belleza a fin de lograr sus propósitos. La primera en recibiré! muy norteamericano calificativode«ramp> fue Theda Bara, después de su papel en la película A fool there was{ 1915), de Frank Poweil, basada en la novela The Vampire de Rudyard Kipling. La novela de Stoker presenta una muy clara diferenciación entre las fuerzas del mal y la hermandad de los hombres de bien, que a costa de enormes sacrificios terminan venciendo. No hay lugar para indecisiones morales. Algunas interpretaciones modernas destacan la calidad dramática de la obra, al exponer la tragedia espiritual de Drácula, un ser que busca aferrarse a la humanidad, sin poder pertenecer a ella nunca más. La leyenda original posiblemente era mucho más concreta y su significado, más directo. El verdadero Vlad gobernó Valaquia principado del Danubio, que hoy forma parte de Moldavia entre 1452 y 1462. Fue célebre por su patriotismo y por lacrueldad aplicada en la defensa de su territorio. Lo llamaban Vlad Drakul (Vlad. hijo de o poseído por el demonio, Drac).Luchó alternativamente contra turcos y húngaros. Condenó a muchos de sus prisioneros a morir empalados, es decir, atravesados por estacas verticales clavadas a la entrada de su castillo. Se cuenta que ordenó empalar a 40.000 personas. Muchos otros recibieron muestras de su sadismo, en especial cuando quena demostrar su poder ante los embajadores turcos.Sin embargo, de ahí a decir que el principe fuera un vampiro hay un largo camino, que la tradición popular recorrió hace tiempo. Durante todoel siglo xix, este tipo de historias venían fascinando a Inglaterra, donde se publicó una buena cantidad de novelas y cuentos de gran aceptación. En TheGiaour, publicado por JohnMurray en 1819, LordGeorge Byron incluyó un fragmento que marca el comienzo de esa moda literaria. En junio de 1816, Byron pasaba una temporada de descanso en la villa Diodati. a orillas del lago Leman Suiza , en compañía de su esposa Claire, sus amigos Mary y Percy Bysshe Shelley y su médico John William Polidori. Les propuso jugar al terror gótico, y Mary respondió al desafío escribiendo su muy conocida novela Frankenstein. Byron escribió en esos días un cuento inconcluso, que fue el origen de su versión del vampiro en The Giaour.Polidori. cuyo carácter no se adecuaba bien a las circunstancias, parece haberse inspirado en las ideas de su célebre paciente para escribir otra de las obras iniciales de esta tendencia a la necrofilia y e! misterio: The Vampyre: A tale. Apareció en el New Monthly Magazine. en 1819, después de que su autor había sido despedido por Byron. Obras de mayor o menor valor sobre el mismo tema se sucedieron a lo largo del siglo. El alemán Ernst Hofftnann introdujo un vampiro en The Serapion Brethren. La espeluznante novela inglesa Varney. el vampiro o El festín de sangre, aparecida en 1847, fue muy popular en su momento. El francés Téophile Gautier tuvo el suyo en La morte amoureuse y J. S. Le Fanu escribió un episodio vampiresco en Creen Tea.SirArthur Conan Doyie hizo pasar a Sherlock Holmes por La aventura del vampiro de Sussex. Pero. como no podía ser de otro modo, aquí el enigma se resuelve racionalmente, ya que se trata de un caso de pseudovampirismo.Existen muchos antecedentes de vampiros en otras culturas, pero la mayor parte de los relatos que nos resultan familiares se desarrollaron en Europa oriental, en los Cárpatos y los Balcanes. Durante el siglo xviii hubo una verdadera invasión de vampiros. Losdiarios franceses y holandeses publicaban, ya desde fines del siglo xvn, los numerosos casos recientes, que se registraban sobre todo en Rusia. También hubo vampirismo en Lorena, Prusia, Silesia, Polonia, Moravia, Austria. Bohemia y todo el norte europeo. Los vampiros eran insaciables y como remedio se afirmaba que había que sorprenderlos de día en sus féretros, cortarles la cabeza y perforarles el corazón. Algunas de las características atribuidas a los vampiros son una mortal palidez en el rostro, con labios muy rojos, dientes prominentes que suelen estar manchados con sangre, ojos inyectados de sangre, que poseen mirada penetrante y furiosa, y vello en las palmas de las manos.Cuando a la víctima humana se le agota la sangre, sufre una muerte sólo aparente, ya que se convierte a su vez en vampiro, como una interminable cadena. De haberse cumplido inexorablemente este proceso, a esta altura no habría más que vampiros sobre la tierra y ya no tendrían víctimas a quienes succionar. Pero las leyendas milenarias no se desvanecen fácilmente frente a argumentos lógicos. Sólo el tiempo y el cambio social van venciéndolas, a un ritmo mucho más lento de lo que uno cree. Para la mayor parte de estos elementos habría una explicación científica, que se expondrá más ade-lante.

Drácula, en la novela, cuenta con una jauria de lobos que acompañan sus movimientos y lo anuncian con sus aullidos. Inclusive el propio conde podía convertirse en lobo: en su versión humana los pelos en las palmas de las manos revelaban esa potencial animalidad.

EL LOBO DE CAPERUCITA

Esta idea ya estaba desarrollada en algunos mitos nórdicos referidos a dioses que adoptaban el aspecto de estos animales para deambular por el mundo. Tal vez de ahí derivó la idea de personas (en especial brujos) que se convertían en lobos: los licántropos u hombres lobo, que atacan de noche y devoran a los hombres. Tienen en común con los vampiros la crueldad, la mirada furiosa y los pelos en las palmas de las manos, agregando, por supuesto, la pelambre en la cara y la piel oscura. La asociación no es casual, ya que en Europa el lobo era uno de los seres más temidos, incluso por la población urbana. Los estudios científicos recientes sobre este cánido formidable han destruido gran parte de su leyenda negra. Se trata de un animal con una organización familiar notable, que caza en grupos y se adapta a diversas condiciones ambientales. Por ser una especie amenazada de extinción, el lobo merece el máximo cuidado, como tesoro natural insustituible. Pero que todo esto se lo fueran a contar a alguien que viajaba indefenso, de noche, por las estepas. La jauría salvaje posiblemente se interesara más por el caballo que tiraba del trineo que por el aterrorizado viajero, pero éste también era un bocado apetecible si no iba armado. Aún no se ha borrado de la memoria colectiva el terror que despertaba el lobo. Hoy los cuentos clásicos, como Caperucita Roja o E¡ lobo y ¡os siete cabritos pueden parecemos innecesariamente crueles y poco edificantes para nuestros chicos, pero varios siglos atrás tenían una finalidad educativa evidente. Actualmente son otros los temas que asustan, pero la actitud de la mayoría de las personas es, en cierto modo, semejante. No hay padre que no se preocupe por sus hijos cuando salen de noche, por miedo a las agresiones y accidentes que son moneda corriente y muchas veces las advertencias se repiten hasta el hartazgo. También se hacen campañas masivas en las que se advierte a la población y, en especial, a los más jóvenes, de los peligros de la droga, el SIDA, el cólera y otras desgracias que amenazan nuestra vida. Aunque se trate de temas desagradables y las campañas publicitarias puedan provocar miedos o inseguridad, estos graves peligros justifican que se repita hasta el cansancio el mismo mensaje inquietante. Del mismo modo, en la Edad Media se les decía a los chicos «no vayas solo al bosque porque te va a comer el lobo»... y era la pura verdad. Para certificar la trascendencia que tenia el lobo hasta tiempos recientes, basta con leer lo que explicaba, todavía en 192 5, el gran zoólogo hispano-argentino doctor Angel Cabrera: «En nuestro país [España] durante el verano, los lobos permanecen en los montes, generalmente en parejas: pero en el invierno, la nieve y el hambre los empujan a los valles, donde a veces se reúnen en gran número, y entonces se hacen temerarios y, por consiguiente, peligrososaun parael hombre. En enero de 1922, en la provincia de León, los lobos tuvieron durante algunas semanas aterrorizada a la comarca de Astorga. La gente de los pueblos tenia que encerrarse en sus casas en cuanto anochecía, por temor a verse acometida, pues habia sitios como Corniero, donde estas fieras pasaban la noche en las calles, oyéndoselas aullar al pie de las ventanas. En Sopella, varios individuos sal ieron, armados de escopetas, a dar una batida: pero se vieron obligados a retroceder acausa de los numerosos grupos de lobos que encontraron. En el mismo monte de El Pardo, a las puertas de Madrid, entran algunos anos los lobos, que descienden de la vecina Sierra de Guadarrama, y ocasionan considerables daños en la caza. Raro es el pueblo de nuestras montañas donde no se cuente alguna dramática aventura de lobos. En diciembre de 1895, la diligencia que hacia el servicio entre Segovia y Riaza fue asaltada por una manada de estos animales, que se precipitaron sobre las caballerías, ocasionando el vuelco del carruaje y resultando heridos algunos de los viajeros. «Sin embargo^ en nuestras latitudes no son nunca tan temibles los lobos como en los países del Norte. Rusia, sobre todo, es el teatro legendario de sus hazañas. El año 1892, llegaron a bloquear la ciudad de Tijvin, en el gobierno de Novgorod. Inmensas manadas de estas fieras tuvieron la audacia de penetrar en la población y llevarse todo el ganado lanar y muchos niños. Dos mujeres y un anciano fueron también devorados, y tres hombres sucumbieron a consecuencia de las heridas recibidas en un combate con los lobos. Ningún habitante de Tijvin se atrevía a salir a la calle sin ir armado hasta los dientes, y a tal punto llegó el número y osadía de los invasores que, para acabar con ellos, hubo que enviar un batallón de infantería, una sección de cosacos y trescientos cazadores... En todos los países donde hay lobos, el viajero o el cazador que, en el invierno, tenga que andar solo por los montes, corre verdadero peligro si se le hace de noche en el camino, y aun se podrían citar muchos ejemplos de ataques en pleno dia.» Lo que se acaba de transcribir no es una leyenda. sino un texto escrito por un investigador de trayectoria destacadísima, cuyos trabajos científicos siguen considerándose referencia ineludible en todo estudio referido a la fauna argentina. Nada tiene de raro, entonces, que frente a los riesgos auténticos que significaban unas fieras tan peligrosas, los pueblos de Europa oriental hayan odiado a los lobos y. profundamente imbuidos de sentimientos religiosos, los hayan creído seres satánicos, vinculados con los vampiros y los brujos.

Va/aquia, principado del Danubio, fue gobernada entre 1452 y t462 por el príncipe Vlad Tepes, conocido como Vlad Dracul. En él se inspiró Stokerpara escribir su nove/a.

El filme Drácula. de Tod Bmwning, lanzó al mundo del cine al personaje de Stoker. BelaLugosi, actor húngaro exiliado en los Estados Unidos, logró un Dracula «de suprema elegancia y refinamiento».


EL LOBISON Y EL HOMBRE LOBO

Es viernes de noche y todos saben que el lobisón anda suelto. Las familias que han tenido siete hijos varones consecutivos temen porque el menor de ellos carga con la desgracia de convertirse en esa especie de perro enorme, con algunas características de cerdo, que se alimenta de excrementos en los corrales, cava en los cementerios en busca de cadáveres y suele devorar bebés sin bautizar.Aqui la religión aparece, a través del bautismo, como una forma de proteger a los hijos del ataque de este monstruo. Coluccio comenta que esta parte de la-leyenda también puede servir paraocultar infanticidios («Y como no estaba bautizada la criaturita, me la comió el lobisón»).Para evitar la desgracia recomiendan bautizar al séptimo hijo con el nombre de Benito y que el padrino sea el mayor de los siete hermanos. Si se lo hiere en el campo vuelve a su forma humana, pero después el lobisón se va a encargar de matar a quien descubrió su secreto. Sólo la muerte puede liberar definitivamente su alma.La séptima hija consecutiva también sufre las consecuencias. Muchos creen que se convertirá en bruja, mientras que otros afirman que ella tendrá el mismo destino que el varón: convertirse en una fiera carroflera.El lobisón forma parte del rico conjunto de mitos y tradiciones populares de la Argentina, pero no es exclusivamente nuestro. A veces lo escriben tobizon y otras veces, en el apuro del idioma hablado, se reduce a ¡aisón. En Misiones lo llaman tobisome.más de acuerdo con la forma original luso-gallega, tobisnomen, que nos rumbea para encontrar el origen de la leyenda: el hombre lobo europeo. En la Edad Media florecieron las historias de licántropos (toups garous en francés), hechiceros ávidos de carne humana que teman el poder de convertirse en lobos, para azote de sus coterráneos. Muchos desgraciados murieron en la hoguera por ese supuesto crimen. La superstición habrá crecido a expensas del aspecto brutal de seres humanos que, desquiciados mentalmente y marginados socialmente, hacían vida salvaje en los bosques próximos a las aldeas medievales. En un tiempo en que la Inquisición buscaba con denuedo a los poseídos por el demonio, eran frecuentes las personas que caían en la manía lupina, una alteración mental que hacia que se creyeran lobos y confesaran haber salido, en la realidad o en el delirio, a cobrar victimas humanas. Los médicos de siglos pasados aplicaban el nombre de licanfropia a diversos estados neuropatológicos y psicopáticos, que tenían en común el delirio zosntrópico, la dromomania y a veces el estupro. El peso de la tradición y la segregación social de que eran objeto, llevaban a estos maniacos a profundizar su patología, creando un cuadro clínico que, al igual que otras «histerias», en la actualidad ya no existen como tales por falta de la correspondiente presión social. Un mito de tan larga trayectoria tiene, por supuesto, enorme variedad de versiones, que difieren no poco entre si y forman una colección de leyendas afínes, que se adaptan a cada región y se entremezclan con otras tradiciones zoantrópicas. Según Granada, la leyenda del lobisón penetró a América por Brasil y de allí se difundió a ambas márgenes del Río de la Plata. Pero como aquí no hay lobos que acechen en los bosques, nuestro loupgamu tuvo que convertirse en un perro-cerdo o en otro ser indefinido. Salvo los yaguares que asediaban en los primeros tiempos a los colonizadores, no había en América del Sur una fiera que dificultara en extremo la habitabilidad de un lugar y que se acomodara a las descripciones del lobishómen portugués. Los perros cimarrones abundaron en Buenos Aires desdecomienzosdel siglo xvn. Formaban jaurías que provocaban considerables pérdidas a la actividad ganadera y, aunque no era frecuente que atacaran a seres humanos, no se; les podía tener demasiada confianza. Llegaron a ser tan-abundantes que los vecinos sé organizaban para matarlos, en las ciudades y alrededores.,^ veces con ayuda de las fuerzas armadas. Pero los perros no alcanzaban, ni con mucho. la ferocidad del lobo. Más atraídos por la carroña. hallaban su alimento en los basureros y (¿'.porqué no?) quizás en los cementerios. Los perros le chumban al lobisón. pero éste es capaz de destrozarlos en la pelea. No pocos hombres de campo han resultado heridos por una chancha parida, ya que el cerdOrdoméstico ha conservado gran parte detearácter cerril de su antecesor silvestre, el jabalí. Un cerdo adulto, enfurecido y acorralado, llega a ser una bestia difícil de dominar. Tampoco es inusual su presencia en los basurales. De ahí entonces que el lobishómen adoptara características más acordes con algo nefasto del propio entorno rioplatense: una especie de perro cimarrón. con algo de chancho, merodeador de corrales, basureros y camposantos, que eventualmente podría llegar a comerse a un niño. En el norte argentino las colpas del lobisón las carga el aguará-guazú o tobo de crin, el mayor (te nuestros cánidos silvestres. Aunque ese «lobo» nmcateaal hombre, se lopersigBeint^isMnente.^Lospob&dores le atribuyen, a los^ataques  para Cabrera y Vetes no*es «uy verosimil), pero la causa principal dewpersecueién es que la gente le teme por supersIteion.Pof esto y por el comercio ilegal de pieles, el aguará-guazú está en peligro de extinción. Las características animales del lobisón varían según la región. Generalmente se lo describe como un gran perro negro, de orejas muy grandes, patas como pezuñas y ojos fulgurantes. Se lo cree vulnerable a las armas blancas, peroinmunea las de fuego (¿será que es difícil acertarle un tiro a un perro cimarrón de noche?). Sin embargo, una bala puede servir para matarlo si lleva una cruz marcada y se .la ha sumergido en agua bendita, siguiendo un rite determinado (una vez más los signos religiosos protegen de los seres malignos). Algunos atribuyen olor a azufre al lobisón, mezclando el mito con el de otros seres demoníacos. Unos creen que la transformación del hombre en lobisón es total, pero otros afirman que el cuerpo queda en,la cama, mortalmente pálido, y transpirando, mientras que es su alma la que, con forma de animal, recorre el campo. En su forma humana se suele describir al lobisón como una persona de rostro amarillento, ojeroso, maloliente, de carácter huraño, intratable. Según la tradición, una vez que vuelve a su figura humana, el desdichado cae enfermo del estómago por causa de sus andanzas nocturnas. Granada señala también que los dientes le sobresalen de la boca, como un indicio más de la afic,ión canina; de ese hombre. Coluccio agrega que^a veces, el hofflibre tiene la.s uflas y el pelo largos, es .totalmente velludo o tiene eccema en el rosfro, Bs evidente que estas características lascom-partecon los vampiros y, por supuesto, con el hombre lobo. Lamentablemente, este tipo de creencias, continúa vigente en nuestro país. La bibliograa presenta una amplia documentación sobre la marginación social de las personas sospechosas de ser lobisones, y aun casos de mujeres que abandonaron a sus maridos al descubrir que lo eran. Más allá de lo anecdótico o pintoresco, la leyenda puede causar un daño injustificable, que es necesario combatir. En la Argentina existe la costumbre de que el presidente de la Nación sea el padrino de bautismo de los séptimos hijos varones. Es un premio a las familias que más contribuyen a poblar el territorio, pero quizá sirva también para aventar en parte el recelo supersticioso que pudiera existir hacia esos chicos, que sin duda no merecen cargar con la nefasta tradición del lobisón.

Retrato de Dracalagra-bado en madera y placa incluido en un panfleto aléman de fines del siglo XV. A través den» amigo, Stoker conoció esta publicación, que trata  a Drácula «maldito tírano».

 

Casa natal de Vlad Tepes en la vieja ciudad fortificada de Scnassbwg en Tran-silvania. Vlad Dracul vivió en ella en 1431, ano del nacimiento del luego inmortalizado Dracula.

Escudo de Valaquia, uno de ¡os principados del Danubio que hasta 1918 formó, junto con Moldavia, el reino de Rumania.

LOS VERDADEROS VAMPIROS

Existe una asociación íntima entre Drácula y los murciélagos: el conde, en la ficción, se convierte a cada rato en uno de ellos para alcanzar a sus victimas.Todos los quirópteros tienen hábitos nocturnos y vuelan en la oscuridad con sorprendente precisión. Su aspecto sombrío y la costumbre de envolverse con las membranas de sus manos al dormir, como si fueran una capa, seguramente sirvieron para que la fantasía popular los considerara bichos de mal agüero y los relacionara con duendes o brujas, al igual que otros animales nocturnos como las lechuzas y los gatos.Sin embargo, la creencia en su condición maléfica se consolidó desde la conquista del Nuevo Mundo y el descubrimiento de los vampiros reales. Es incuestionablemente cierto que en América del Sur hay unos murciélagos que aprovechan las horas de la noche para clavar sus agudos dientes y alimentarse de la sangre de sus víctimas, tanto hombres como animales. Las descripciones de los naturalistas del siglo xvi sin duda llevaron a integrar los mitos satánicos con la realidad zoológica.Los murciélagos tienen requerimientos muy estrictos de temperatura. La mayor parte de las especies vive en regiones templadas acálidas. Donde el invierno es riguroso, estos animales se aletargan dentro de sus escondites, formando muchas veces grandes agrupaciones. En otros casos, emigran para evitar el rigor invernal. Por eso, desde el punto de vista zoológico, es chocante que los murciélagos de Drácula anden revoloteando activamente mientras la nieve se acumula en los caminos. Aceptable como imagen de ficción, aunque tan inverosímil como el zapallo de la Cenicienta que se convierte en carroza para asistir al baile. Existen más de 850 especies diferentes de murciélagos en el mundo y, dentro de esta diversidad, se reconocen dos grandes grupos: los enormes y los pequeños. Los megaquirópteros o «zorros voladores», que habitan en Africa, Asia y Oceanía, son impresionantes por su tamaño, ya que alcanzan a 40 centímetros de largo y 1,50 metros de envergadura. Serian ideales para filmar películas de terror, si no fuera porque se alimentan básicamente de frutas y, por lo tanto, tienen muy poco que ver con Drácula. El resto son animales chicos, generalmente comedores de insectos, y se los conoce como microquirópteros. Las más de 40 especies distintas de murciélagos que habitan en la Argentina se ubican en este grupo. Nuestro murciélago más pequeño —el moloso pigmeo- mide unos 4 centimetros de largo y 14 centímetros de envergadura. El mayor es el moloso gigante, de 10 centimetros de largo del cuerpo y una envergadura de 55 centímetros. La leyenda, a su vez, influyó sobre el conocimiento de la naturaleza. Dentro de los murciélagos americanos, tenemos un grupo - los «falsos vampiros»- - que carga con injusta mala fama, aunque sean tan pacíficos como el que más. Se reconoce una docena de este tipo de quirópteros en nuestro país. La especie que lleva el sugestivo nombre de Vampyrum spectrum habita desde las Guayanas hasta Brasil y no se le ocurre comer más que insectos, frutas y flores. El número de especies de murciélagos hemafagos es muy reducido. Todas ellas son sudamericanas, pero una sola tiene amplia distribucióny es abundante y conocida: el murciélago mordedor o vampiro de Azara, Desmodus rorundus. Su distribución en la Argentina abarca desde el norte del país hasta Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, norte de San Luis y norte de Mendoza, desde la llanura hasta una altura de 2000 metros en los cerros. También está presente en el resto de los paises al este de los Andes, desde Bolivia, Paraguay, Uruguay y Brasil, hasta México. Como se ve, la casi totalidad de los murciélagos son inocentes y no merecen las sospechas de desgracias que mucha gente lesatribuye. Por repugnancia, temor infundado y, en menor medida, por las molestias y olores que producen cuando anidan en las casas, los murciélagos son víctimas de matanzas frecuentemente innecesarias. Lizer y Trelles reclamó, hace ya medio siglo, que se establecieran medidas de protección para los murciélagos, por sus efectos benéficos en el control de los insectos. El auténtico vampiro es reconocible en las referencias a un murciélago sudamericano que dio Gabriel Soares de Souza, ya en 15 87. A partir de entonces una alimaña tan peculiar quedó incorporada a todas las obras de H istoria Natural, aunque a veces tan cargada de supercherías que la ciencia oficial, en definitiva, no contribuía adisipar los errores que la imaginación popular tejía. El vampiro es un murciélago de sólo 8 centímetros de largo y envergadura de medio metro. Vive en grandes colonias en cuevas, pozos o árboles huecos. Posee un par de incisivos largos y muy filosos, similares a los que se atribuyen a Drácula. Los dientes del vampiro no son huecos y no chupa la sangre de su victima a través de ellos, sino que la lame. Durante la noche los vampiros se posan sobre el ganado y con esos dientes afilados cortan un único trocito redondo de piel, de medio centímetro de diámetro. La incisión es prácticamente indolora y es raro que el animal se despierte. La sangre fluye hacia la herida y el vampiro lame con su lengua hasta saciarse. Si el atacado es un hombre, la herida suele verse en los dedos, el mentón o las orejas. Hubo todo tipo de fábulas alrededor del vampiro de Azara, abonadas por los escritos de los cronistas de Indias. Se decia que el vampiro era capaz de hipnotizar a sus víctimas apantanándolas con sus alas; que por su picadura los hombres morían sin sentirlo; que con los labios y lengua formaba un tubo que introducía en la herida para sorber la sangre... Hasta el siglo xix perduraron todas estas supercherías, sin que los naturalistas aportaran datos más verosímiles. Los primeros relatos confiables sobre el tema los debemos a Félix de Azara. Este militar español demostró ser un observador muy agudo de la naturaleza. A él se deben obras de permanente interés, aunque trabajaba en condiciones muy adversas, según declaraba él mismo: «Carezco de Libros y de todos los medios de adquirir noticias e instrucciones: Soy un Naturalista original, que ignora hasta los términos, y grande parte de mis Apuntaciones se han hecho sin Silla, Mesa, ni Banco con la torpeza y disgusto que acompañan ala excesiva fatiga...». / Hasta entonces era frecuente incluso que los murciélagos se clasificaran entre las aves. Azara, en cambio, sostiene lo siguiente: «He aquí un Animal que alos Ojos de todos es feysimo, extravagante, y que solo tiene de Ave el saber volar, y el pecho ancho y carnoso. La Caveza, Hozico, Dientes, Lengua, Orejas, Pies, Cola, Pelo, el Parir y dar de mamar estodo de Cuadrúpedo... En vista de lo dho los Morcielagos Deben contarse mas bien entre los Quadrupedos que entre las Aves, y para quitar toda Repugnancia en admitir esta Aserción bastará hazerse cargo de que asi como el no volar, que parece de esencia de los Quadrupedos, se compone con la naturaleza de las Aves en el Avestruz y otras; del mismo modo no es Repugnante que haya Quadrupedos Voladores í que tengan de Ave el Volar.» Refiriéndose específicamente al vampiro, Azara prefirió llamarlo «murciélago mordedor», ya que había observado bien cómo se alimenta: «A veces muerden  la cresta y barbas de las gallinas dormidas, chupándoles la sangre, de cuyas resultas mueren, principalmente si se agusanan, como sucede casi siempre. También muerden a los caballos, asnos, muías y ganado vacuno, por lo común eo las ancas, espaldas o cuello, porque allí tienen la facilidad de agarrarse a la crin o cola. «Lo mismo hacen con el hombre, de que puedo dar fe por haberme mordido quatro veces en las yemas de los dedos del pie durmiendo a cielo descubierto, o en las casas campestres. Las heridas que me hicieron sin que yo las sintiese, eran circulares o elípticas de una linea de diámetro [aproximadamente 2 mm.]; pero tan poco profundas, que no penetraban enteramente el pellejo, conociéndose haberlas hecho sacando un bocadillo, y no punzando como pudiera pensarse. «Además de la sangre que chupaan, juzgo que la derramada podría ser media onza la vez que más... Aunque mis llagas dolieron algunos días muy poco, fueron de tan corta entidad queno las apliqué remedio ni dexé de caminar. Por eso, por su ningún riesgo,, y porque solo las hacen en las noches excasas de otro alimento, aquí nadie temeni hace caso de este animal: de quien cuentan que para no dar sentimiento al paciente, halaga y refresca batiendo con sus alas la parte que va a morder y chupar». Azara, como observador sagaz y crítico que era, salió al cruce de las historias que circulaban. Criticó las exageraciones sobre el tamaño del vampiro y la posibilidad de morir víctima de su «picadura». Al respecto dice: «No son menores las [exageraciones] que cuentan de su chupar la sangre, diciendo La Condamine que destruyeron los ganados mayores del pueblo de San Borjay de muchas otraspartes; Gumilla y Pedro Martyr que mueren sin sentir los hombres, si son picados en alguna vena; y los Señores Don Jorge Juan y Don Antonio Ulloa, que ocasionan un desfallecimiento extremo.Digo que todo estoes ponderar, y dejarse llevar fie vulgaridades; porque yo en muchos años no he visto más de to que dixe, aunque he oído bastantes veces lo que escriben dichos autores. «Estos, en mi juicio, jamás han tenido este murciélago en la mano; y si es que le han pillado, no han conocido ser el que mordía...» Como se ve, hasta el siglo xix gran parte de lo que se sabía sobre los vampiros auténticos había sido condimentado con datos erróneos, que a partir de Azara comenzaron a aclararse. Habían pasado más de dos siglos desde su descubrimiento, tiempo suficiente para consolidar leyendas y miedos colectivos. Desde entonces se ha trabajado mucho sobre los vampiros sudamericanos, principalmente porel daño que producen al ganado y por la transmisión de enfermedades, como la rabia paresiante. Leyendas al margen, el vampiro sudamericano es una realidad. A pesar de las sucesivas campanas y programas de investigación, sigue siendo un problema sanitario preocupante en gran parte de América latina, donde se continúa trabajando para lograr su control más efectivo.

la medicina estudia las porfirias

Como ya se ha dicho, parece existir una base clínica y genética para explicar lo que la superstición interpretó como vampirismo. En el siglo xix se describió, por primera vez en forma científica, ungrupo deenfermedades poco frecuentes de las que existían algunas referencias antiguas: las porfirias. Las personas afectadas por esas dolencias tienen dificultades para sintetizar las porfírinas, sustancias que, al combinarse con determinados metales, juegan un papel fundamental en el metabolismo de plantas y animales.

Con el hierro las porfírinas forman una molécula compleja llamada «grupo hem», que forma parte de la hemoglobina - pigmento rojo de la sangre, que intercambia oxígeno y dióxido de carbono con los tejidos, permitiendo la respiración celular-. El mismo tipo de moléculas integra el citocromo P-450, pigmento que da el color pardo rojizo al hígado y que cumpleun rol en laasimilación de los medicamentos. En ios vegetales, las porfírinas se unen al magnesio, constituyendo la^torofila —pigmento verdecapaz de absorber la energía solar durante la fotosíntesis. La síntesis del grupo hemconsistee» una larga serie de pasos, cada uno de los cuales está regulado por una enzima diferente. Un organismo al que te falte alguna de esas enzimas no podrá completar el proceso y acumulara, en consecuencia, algún producto intermedio —una porfírina- con efectos graves para la salud. Una enfermedad de este tipo es la porfíria erítropoyética congénita o enfermedad de Gunther, que es bastante rara -sólo se han descrito clínicamente unos 100 casos en el mundo . La acumulación patológica de porfirinas produce una característica hipersensibilidad a ciertas radiaciones del espectro solar (fotosensibilidad). La absorción de la energía solar por las porfirinas cutáneas desencadena un proceso que termina con la producción de peróxidos que. por liberar oxigeno atómico dentro de los tejidos, destruyen las estructuras celulares. Una experiencia familiar análoga, para que esto se comprenda más claramente, es la de aplicar agua oxigenada sobre una herida. La sangre hace burbujas y la herida deja de sangrar: el agua oxigenada es un peróxido y «quema» el tejido con el que entra en contacto.Por esta razón, los porfirices sufren lesiones en los tejidos expuestos a la luz solar. La piel desarrolla un fuerte enrojecimiento, ampollas y escoriaciones, que se infectan e incluso se necrosan. Lo que ocurre es que sus propios tejidos van liberando peróxidos, que los autodestruyen. Las heridas se ulceran y, al cicatrizar. dejan marcas, eczema y deformaciones. Si estas lesiones son muy extensas, la persona sufre mutilaciones espontáneas en los dedos y orejas, se destruyen los cartílagos de la nariz, etc.. De este modo la persona enferma puede perder los labios y aparecerle grietas en la piel, que sangran cuando son expuestas al sol.Como reacción orgánica para protección contra la luz, suele aparecer otro síntoma: la hipertricosis o hirsutismo (desarrollo anormal de pelos), que puede llegar a ser muy intensa en la cara y extremidades. Los ojos pueden aparecer de color rojo, acompañados de eritrodoncia (enrojecimiento de los dientes debido a la acumulación de porfirinas en la dentina). Los defectos en la producción de hemoglobina derivan en un cuadro de anemia hemolitica. En otro tipo de esta enfermedad, la porfiria hepatocutánea tarda, los síntomas sólo aparecen en la edad adulta. Se presenta fotosensibilidad, con lesiones de la piel. Se forman ampollas que se rompen, producen costras y, si se protegen del sol, finalmente cicatrizan quedando marcas blancas que llegan a calcificarse. En este tipo de porfirias las lesiones no son necrosantes, sino que es más común la hipertricosis o hirsutismo en la frente y pómulos; la piel se hace áspera y seca. y se va oscureciendo. El efecto más importante de esta enfermedad son los graves trastornos hepáticos, hepatitis crónica y cirrosis.Algunas porfirias provocan crisis abdominales, con fuertes dolores (esto es frecuente en la «porfiria de tipo sueco», estudiada por Waldenstrom, en 1936, en varias familias de Suecia), asi como alteraciones neurológicas y trastornos psíquicos. En la década de 1950 se estudió, sobre 236 pacientes de Sudáftica, un tercer tipo: la porfiria variegata o porfiria sudafricana. Su diferenciación de los tipos anteriores, de índole clínica y bioquímica, excede la intención de esta nota, pero es importante anotar que todos los pacientes eran descendientes de una sola pareja de holandeses que emigraron hacia 1668 a la ex Colonia del Cabo. Determinadas circunstancias favorecen que una enfermedad hereditaria se mantenga en los descendientes de una familia, sobre todo si se dan condiciones de parentesco directo entre cónyuges.Más tarde también se describió algún caso de esta porfiria en Checoslovaquia. Estos son sólo algunos de los tipos de porfirias, cada uno de los cuales depende de que esté fallando una etapa diferente de la síntesis del grupo hem. Los síntomas no siempre son absolu^mente distinguibles entre uno y otro tipo. Por ejemplo, se han descrito casos de aparente enfermedad de Günther, pero con manifestaciones bioquímicas propias de la porfiria hepatocutánea tarda, y otras combinaciones de síntomas.Sólo en épocas más o menos recientes se pudo interpretar correctamente este grupo de enfermedades y aún se investigan muchos de sus puntos oscuros. Por su origen genético, todavía no se conoce un tratamiento especifico, pero sus síntomas se pueden aliviar hasta cierto punto. Una protección elemental es evitar la exposición a la luz del sol. En algunos tipos de porfirias el tratamiento clínico principal son las transfusiones o inyección de hem. Por un lado esto permite paliar la anemia, pero su utilidad más importante es que el hem inyectado funciona como inhibidor de su propia biosintesis, es decir, que cuando la concentración de hem en la sangre alcanza un cierto nivel, el organismo deja de producir protoporfirinas y los síntomas de porfiria se alivian; cuando el hem se destruye, la biosintesis se activa nuevamente.Además de estas porfirias congénitas, existen porfirias adquiridas, que son desencadenadas por factores externosenpersonasquetienencierta predisposición genética. Se calcula que entre cinco y diez personas cada 100.000 tienen esa predisposición o sufren estas enfermedades. Los desencadenantes de la porfiria adquirida son muchos, entre ellos el alcohol, que altera el metabolismo porfirinico de las personas sanas y, en caso de predisposición, puede originar una porfiria hepática, aguda o crónica. De acuerdocon las descripciones anteriores,la porfiria eritropoyética daa al enfermo gran parte de las caractesticas que la leyenda atribuye al vampiro (pálido por la anemia, con ojos rojos y pelos en las pa.lmas de las manos, etc.). La porfiria hepática tarda, en cambio, podría haber contribuido al mito del hombre lobo (con pelos que cubren la cara y extremidades, piel gruesa y oscura, y un carácter violento), asi como el de su derivado autóctono, el lobisón (también hirsuto, con eczema en la cara y que el sábado aparece enfermo del estómago).Si en la actualidad la vida de los porfiricos es sumamente penosa, imaginemos lo que habrá sido en la Edad Media la existencia de alguien que tuviera pelos en las palmas de las manos o en la cara. saliera únicamente después de la caída del sol, con un comportamiento poco usual por las alteraciones neurológicas que provoca la porfiria y presentara deformaciones por las severas lesiones de la piel. La pérdida del labio superior deja a la vista los dientes, que parecen más grandes de lo normal y están tenidos de rojo. En conjunto, las desdichadas victimas de estas enfermedades aparecerían como seres no humanos; vampiros u hombres lobo, según elcaso. En la novela, Drácula «sonreia y la luz del farol iluminé una boca de labios muy rojos y afilados dientes. De rostro aquilino, ancha frente y escaso cabello alrededor de las sienes, pero profuso en las otras partes. Cejas macizas, casi hundidas sobre la nariz. La boca, por lo que podia ver bajo el espeso bigote, era de aspecto algo cruel, con dientes agudos y blancos. Sus labios eran extraordinariamente rojos...«Sus ojos llameaban: la luz que despedían era roja, como si las llamas del fuego del infierno surgieran tras ellos. Su rostro estaba mortalmente pálido. Las espesas cejas que se unían sobre la nariz, parecían ahora como una moviente barra de metal calentado al blanco.»El daño que les produce la luz hace que los porfiricos tengan fotofobia y sólo puedan salir de noche, envueltos en un abrigo o capa. La imagen del murciélago, que se envuelve con sus alas para dormir, recuerda a la de una persona embozada en una capa. «Aún no he visto al conde a la luz del día. ¿Es posible que duerma mientras los otros están despiertos, para poder estar despierto mientras los otros duermenEl doctor David Dolphin, de la University ofBritish Columbia (Canadá), presentó un informe ante un congreso realizado en 1985 en Los Angeles, California, donde analizó en detalle muchos puntos de contacto que se observan entre las leyendas de vampiros y la bioquímica de la porfiria. Antes de que se inventaran las técnicas de transfusión, los médicos consideraban que la anemia podia contrarrestarse bebiendo sangre. La efectividad del tratamiento, por supuesto, es muy discutible, ya que la sangre que llega al estomago es digerida. A pesar de ello, en opinión del doctor Dolphin, si el volumen de sangre bebido es muy grande, es probable que una parte del hem que contiene pueda ser absorbido y pasar al torrente sanguíneo del «vampiro». Por si ese tipo de vida no fuera suficientemente terrible como para enloquecer a cualquiera, la porfiria además altera las facultades mentales y posiblemente ésa fuera la causa de las crueldades y obsesiones que se atribuyen a estos personajes. La condesa húngara Isabel Bathory. viuda del general Ferencz Nadasdy, nacida en 1560. vivía en su castillo de Csejthe, en los Cárpatos. Tenia costumbre de beber y bañarse en sangre de doncellas, aconsejada según la tradición por brujas y alquimistas, que la haban convencido de que asi conservarla su belleza. La condesa y sus sicarios recorrían la región en un carruaje, secuestrando a cuanta jovenc ita encontraban. Más tarde las degollaban y recogían la sangre en la bañera de la condesa. Aparentemente algo de esto ocurrió en verdad, ya que el emperador de Hungría Matías II ordenó el allanamiento del castillo y se encontró una gran cantidad de cadáveres. En 1610 se concretó el juicio, en el que la condesa confesó haber asesinado a más de 600 doncellas. Sus cómplices fueron decapitados o quemados en la hoguera, pero la princ ipal culpable, por su condición noble, fue condenada a morir emparedada. Como en un cuento de Poe, la condesa fue encerrada detrás de una pared, en un pequeño recinto, y se le proveyó alimento a través de una rendija hasta que murió cuatro años después, en su propia tumba. Estos casos ¿habrán sido enfermos de porfíria, alterados mentalmente por la propia enfermedad y desesperados por conseguir sangre para paliar sus dolencias?Tomando como base los informes de los médicos de cabecera, algunos investigadores han reconocido la existencia de porfírias agudas en las dinastías de Escocia, Inglaterra, Hannover y Prusia, que se remontan hasta Maria Estuardo. El más célebre porfírico alemán fue Federico el Grande de Prusia. Durante la lucha por la independencia norteamericana el monarca inglés, Jorge III el Hannoverano. tuvo un comportamiento indebido, que actualmente se interpreta como un efecto del deterioro intelectual provocado por los ataques graves de porfíria. El Parlamento inglésdesignó una comisión médica para dictaminar acerca de laaptitud del rey. La conclusión fue que ya no estaba en condiciones de regir los destinos de Inglaterra y se nombré una regencia. Muchas historias coinciden en afirmar que los vampiros importantes eran miembros de la nobleza. Estopodría explicarse por su mayor impunidad y porque serian personas más habituadas a la «buena vida» y al exceso de alcohol que es muy profirógeno y puede ser el desencadenante de una porfíria adquirida . Un «monstruo» pobre seguramente seria ultimado sin mayores miramientos, salvo que se pusiera a las órdenes y bajo la protecc ion del «vampiro» más poderoso, como se ve usualmente en las películas sobre el tema, donde no faltan sirvientes deformes y también afectos a la sangreLa leyenda agrega que la persona mordida por un vampiro se convierte a su vez en vampiro. Esta idea tiene una clara conexión con el terror a ser poseído por el demonio, pero también parece haber una posible explicaciott médica, una vez más a través de laopinióndeldoctor Dolphin. Este investigador la relaciona con los casos conocidos en los que un gen defectuoso produce sintonías de enfermedad en ciertos miembros de una familia, mientras que en otros portadores el gen no se manifiesta, salvo que enfrenten algo que lo desencadene. Además del alcohol y demás factores ya mencionados, el mismo efecto puede ocurrir cuando la persona susceptible de coniraertaenfermedad se ve sometida a un sbock debido a lapérdida de una gran cantidad de sangre.A esta altura surge una pregunta acuciante: ¿cómo es posible que hubiera tantos porfiricos en los Cárpatos, para consolidar semejante leyenda? Podemos dividir la respuesta en dos partes. 1) Por un lado, no es necesario que haya habido demasiados casos para que la superstición se hiciera cargo del tema. Tal vez bastaría con unos pocos nobles locos por la sangre, con rasgos de animalidad en su cuerpo o en su conducta. Algún porfirice, castigado por sus eventuales crímenes, tal vez haya sido expuesto en la picota, semidesnudo: en tal caso habrá muerto por las horribles lesiones producidas, al rayo del sol, a causa de su fotosensibilidad. La supersticiosa interpretación popular puede haber sido que el «vampiro», cuando no se le permitió buscar refugio diurno, se ampollé, aparecieron grietas sangrantes en su piel, sus tejidos se destruyeron y murió «desintegrado», como marca la leyenda. En el Dráwla de Stoker, el contacto de la cruz contra la frente de Mina, que estaba en proceso de vampirizaeión, produjo una marca que no se borró hasta que estuvo fuera de peligro. Si aun «vampiro» expuesto al sol le hubieran aplicado una cruz (o cualquier otro objeto) sobre la frente (o en cualquier otra parte), es posible que ese lugar, al quedar a cubierto del sol, quedara marcado como una zona de piel sana o eritematizada, rodeada por las ulceraciones generalizadas del resto.Si el porfirico no podía sobrevivir a la luz, se debía, sin lugar a dudas, a que era un ser de las tinieblas, endemoniado. Nada más lógico en la Europa central de entonces, con su extensa tradición católica. El predominio cultural de la religión preconciliar amenazaba a todos con un infierno de fuego y advertía contra las constantes asechanzas espirituales y físicas del demonio y sus discípulos las brujas, los malos espíritus y los sabios. 2) Por otra parte, es efectivamente probable que en Europa central haya habido una frecuencia relativamente alta de portadores de genes de la porfiria. Las enfermedades genéticas se transmiten de generación en generación, de modo que puede detectarse su origen si se cuenta con un registro genealógico suficientemente detallado. Un caso muy conocido involucra a las casas reales de Inglaterra. Prusia, Albania, España, muy significativamente Rusia y otras de Europa, que presentaron casos de hemofilia: todos los principes afectados son descendientes de la reina Victoria, primera portadora del gen. Esta enfermedad sólo se manifiesta en los varones, en los que provoca dificultades en la coagulación de la sangre, de modo que cualquier herida menor puede resultar en una hemorragia fatal. Los sucesivos casamientos entre miembros del reducido ámbito de la nobleza permitieron registrar cómo se ha ido difundiendo la enfermedad. En poblaciones confinadas por barreras geográficas o culturales, donde se sólo se practica el casamiento entre personas con algún grado de parentesco, hay más probabilidad de que aumente la frecuencia del gen responsable de una afección. La difusión de un gen inusual en una población cerrada se conoce como «principio del gen fundador» y existen casos bien documentados. A modo de ejemplo, se puede mencionar a la población del «Oíd Order Amish» de Lancaster, Pennsylvania. Alrededor de 1770 se estableció alli una reducida cantidad de personas y fundaron esta colonia que conserva pautas culturales muy tradicionales. Durante más de doscientos años vivieron prácticamente aislados del mundo y, consecuentemente. presentan un alto grado de endogamia (casamientos entre descendientes de la misma comunidad). En este grupo se observa una frecuencia inusual de personas con seis dedos en pies y manos, y con enanismo condrostrófico (brazos y piernas muy cortos, con tronco y cabeza normales). El gen que produce estas características habrá estado presente en alguno de los pocos colonos originales y pudo generalizarse en la población por falta de diversificación genética en sucesivos matrimonios. Dentro de ese marco real y documentado, no parece descabellado inferir que en las aisladas aldeas de las montañas de Europa central podria.haber ocurrido una frecuencia inusualmente alta de enfermos de porfíria. es decir, de «vampiros». En tiempos en los que las comunicaciones eran lentas y penosas, en general las sucesivas generaciones de una familia vivían y se casaban en el mismo pueblo, sin contacto con otras poblaciones, de modo que el grado de consanguinidad era alto. La familia que había recibido alguna vez el gen de la porfíria, lo mantenía y multiplicaba, favoreciendo su mayor frecuenciaal no diluirse el problema en una población mayor. El carácter hereditario del «vampirismo» parece estar reflejado en la tradición eslava: los upyri rusos únicamente vampirizan a miembros de su propia familia. Agreguemos que, en la sociedad feudal, el señor del lugar y tal vez el mismísimo conde Drácu la tenia o se tomaba derechos sobre la población bajo su dominio, distribuyendo generosamente sus genes entre las mujeres de los labriegos y aldeanos. Muchos hijos bastardos de los nobles valacos podrían llevar la predisposición a la porfíria y transmitirla a su descendencia.En tal caso, tal vez fuera relativamente alta la probabilidad de que un enfermo de porfíria (un «vampiro») pudiera atacar a una víctima portadora de predisposición genética para la misma enfermedad, y ésta se desatara a partir del shock por pérdida masiva de sangre: la victima del vampiro se convierte en vampiro.

 

 

un sello de Drácula con una inscripción en esloveno antiguo en la que nombra a Vlad como «señor de la guerra por la gracia de Dios».

Hacia 1437 ¡as tropas turcas invadieron Valaquia. Ante el riesgo de perder el  trono, Vlad optó por rendir honores y ofreeer tributos al sultán, quien le pidió además tropas y provisiones. En e¡ grabado, una invasión turca.

Vlad se hizo célebre por su patriotismo y )a crueldad que desplegó para defender su territorio. Condenó a miles de prisioneros a morir empalados. En la ilustración, Vlad aparece almorzando rodeado de algunas de sus víctimas.

En los pueblos de Eu-ropa oriental, el odio a los lobos estovo vinculado alos sentimientos religiosos y al rechazo de los seres satánicos, vinculados a vampiros y brujas.

Batalla entre rumanos (a. la derecha de fa figu-ra) y húngaros.

Según una descripción. Vfad Tepes era bajo, corpulento y musculoso. «Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto.» Rostro rojizo y delga-do. cejas negras y tupidas,y pestañas largas que daban sombra a los ojos. le daban un aspecto amenazadora.

 

ETIMOLOGÍA DE «MURCIÉLAGO»
S i alguien mencionara a los murciégalos, en general. se diría está cometiendo un error í advertirás tal vez que ésa y no otra es la forma castiza original y muy correcta, por cierto de designar a los quirópteros, sean vampiros inocentes insectívoros, En diversos idiomas los murciélagos reciben nombres que se relacionan con los ratones, aunque desde el punto de vista zoológico no tengan nada que ver con los roedores. En francés se denominan cham’es s es decir «ratones calvos». En alemán. Fledermaus significa literalmente «ratón que vuela». En catalán es rat penar. «rata con alas».
El Diccionario de la Real Academia Española. consigna al menos tres nombres  para estos alados visitantes nocturnos: murciégabo y murciélago.
Las tres palabras den van de mur. antiguo sustantivo castellano que designaba a los ratones. De ahi provienen el color múrrino ---gnsra.tón y e p ratones.
Por el reducido tamaño de sus ojos, en España alguna vez se habrá comenzado a llamarse animal «ratan ciego»: niur ciego. «Ceguillo» y «ciegalo» son diminuti vos do «ciego» y de ahí surgen con toda corrección. muscegur ib y rnurciegalo.
Murciélago. que es la forma actualmente mas frecuente, es termino que se ha originado por una posterior transposición de silaba.

El aspecto de los murciélagos produce reacciones de rechazo en la mayor parte de las personas. aun cuando en general se trate de animales inofensivos, importantes destructores de insectos.

Las alas de los murciélagos están consti tuidas por una membrana que une los dedos de las manos. característica es fa a la que deben el nombre récmco de quirópteros.

Retrato de la Condesa Sangrienta, Elizabeth Batnory. Nacida en Hungría en 1560. se caso con el .general Ferencz Nadasdy. Tenia por costumbre beber y bañarse sumergida en sangre de doncellas.

El aragonés Félix de Azara (1746-1821) fue un típico exponente de la Ilustración. Estudió filosofía y luego ingeniería. Vivió veinte años en e¡ Rio de ¡a Plata. estudiando su naturaleza y sus gentes.

En n ues tro país se man-tiene la costumbre de designar como padrino del séptimo hijo varón al presidente de Ja Nación. Un modo de estimular la natalidad y quizá de aventar el recelo sobre «el lobisón» que despiertan esos niños.

EL AJO TALISMAN CONTRA VAMPIROS

La tradición nos enseña que la prevención contra los vampiros está al alcance de la mano: el crucifijo, la hostia consagrada y el ajo permiten que la gente duerma protegida de un eventual ataque. De estas tres armas efectivas, las dos primeras son fáciles de explicar en el contexto de pueblos milenariamente católicos, que enfrentaban a un enemigo demoniaco. Pero el ajo no guarda una relación tan clara con la cuestión. Sin embargo, parece estar demostrado científicamente que. también en este caso. hay una razón de ser para esta creencia. El ajo se ha usado como condimento desde la más remota antigüedad. Infaltable. pero no siempre bien reputado. Los labriegos, sumidos en la miseria, se mantuvieron por siglos comiendo básicamente pan. ajos, cebollas y vino aguado, de donde el olor a ajo se convirtió en signo de baja condición social. Tirso de Molina en El amor médico dice:

Los ajos han de vencer! Pues aquí ,• somos villanos?

-Calla.

-Somos castellanos, y allá no se usa comer sino entre rústicos bajos, ese cavador manjar.

Y Don Quijote amenaza: «Tomaros he yo. don villano. harto de ajos. y amarraros he a un árbol, desnudo como vuestra madre os parió, y no digo yo tres mil y trescientos, sino seis mil y seiscientos azotes os daré...».

En otro pasaje recomienda a Sancho Panza: «No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanía...».

Sin embargo, desde hace milenios y sorteando los prejuicios clasistas, el ajo tiene fama de poseer virtudes medicinales. Se le atribuyen propiedades antisépticas, hipotensivas. expectorantes y antiparasitarias. Los atletas griegos se estimulaban con ajo antes de las competencias. Louis Pasteur descubrió, en el siglo pasado, que el ajo posee acción antibacteriana. Y entre las tantas virtudes atribuidas al ajo aparece la de espantar a los vampiros. En 1978 una revista médica norteamericana publicó un trabajo científico en el que se exponía por primera vez que algunos extractos del ajo producen un bloqueo en la coagulación de la sangre, al inhibir la agregación de plaquetas (las células sanguíneas responsables de la formación de coágulos). Cuando se produce una herida, las plaquetas que circulan por la sangre se adhieren al colágeno de la pared del vaso sanguineo dañado, iniciando el complejo proceso de coagulación y cicatrización de la herida. Estudios posteriores confirmaron que en comunidades que consumen grandes cantidades de ajo el tiempo de coagulación de la sangre es mayor. El ajo también es bueno como protector contra la aterosclerosis. El «cavador manjar» podria emplearse en la prevención y tratamiento de dolencias cardiovasculares que se producen por formación de coágulos libres. Se ha logrado aislar las sustancias que contiene el ajo y caracterizarlas bioquímicamente, resultando en diversas publicaciones sobre sus propiedades y efectos. Sobre estas bases, el doctor Dolphin ha dado una explicación llamativa acerca del efecto del ajo sobre los vampiros. El citocromo P-450 del hígado, entre otras funciones, elimina del cuerpo ciertas sustancias insolubles en agua, haciéndolas solubles. Se ha demostrado que el grupo bem que forma parte del citocromo P-450 puede ser destruido durante el metabolismo de una gran variedad de medicamentos y la misma reacción se produce con una sustancia que contiene el ajo. llamada aiquildisulfúro. El consumo de ajo, entonces, puede empeorar el estado de salud de los enfermos de porfiria. En una persona sana, el metabolismo del hem se normaliza rápidamente después de haber comido ajo, pero en un enfermo de porfiria la alteración metabólica derivada puede ser grave. Es lo que menos necesitan los vampiros, y se comprende que el ajo los espante.
Asi es como la leyenda podria quedar explicada, en gran medida, sobre bases científicas. Habrá que admitir que una parte de esta interpretación se basa en inferencias que deberían probarse independientemente, pero vale la pena tratar de sustraer la leyenda de su ámbito de superstición. Tal vez haya otras explicaciones posibles, pero creer que una tradición tan compleja no es más que un producto de la ignorancia, carente de todo contacto con hechos reales. tampoco es una actitud adecuada a la hora de analizar creencias populares que también forman parte de la Historia.

RESABIOS DE MiTOS ANTIQUISIMOS
 

ante nuestro lobisón. como el hombre lobo y el mismo vampiro - ‘fl que tienen la facilidad de convertirse en fieras. pertenecen ala
antiquísima tradición de los za atropas (hombrés que se transfor-
man en animales En esta nota se comentan algunos aportes de la
medicina que permitían rastrear la razón del aspecto físico de
estos estos malhadados. pero no todo es explicable por reste medio.
Con segundad la leyenda se remonta a los griegos y muy proba-blemente. antes que ellos, a tiempos remotos de los que no queda suficiente registro. Su raíz es tan antigua que. por mas, que retrocedamos en el tiempo, no hallaremos la punta de la madeja. que debe de estar atada al origen mismo de la Humanidad.
Lo sobrenatural como cuerpo en la mente de los’s hombres. para crear un mundo de dioses vespirilus. tanto protectores como dañinos, pero siempre merecedores del mayor de los respetos.
Que los brujos toman forma de animales en especial lobos’ creencia difundida por pueblos muy diversos de Europa, Asta y A merica. Heródoto cuenta que en Escitia -iyo hablar de hombres que se convertían en lobos una vez al año, para luego volver a su figura humana. pero agrega «no pudieron hacerme creer en tales cuentos, aunque ellos no sólo los cuentan sino que juran que son verdad A los hombres lobo se refirieron también Marco VanÑi. Plauto. Ovidio. Virgilio. Más tarde Plinto. San .Agustin y otros. Aparecen vampiros en Las mil y una noches, yen Europa central existen textos sobre. ellos por lo menos desde el siglo x. También en América del Sur existía una amplia colección de mitos zoontrópicos antes de la llegada de los españoles, como el vaeuareté-ahá. el yaeuarón. el runa uturrunco y muchos mas.
Lógicamente. que predominan los que se convierten en tigres y no en lobos, que. aquí no los hay.
Durante la Edad Media el numero de seres demoníacos cierto hasta convenirse en una comunidad impresionante. Jean de Wier publicó, en Basilea en 1568, el libro De Preuigiis. donde  lectores de cada una. comandados por 72 príncipes infernales. entre éstos algunos se asociaban con lobos o compartían algunas caracteris- ricas con los monstruos que nos interesan. Por ejemplo, Andras cabalgaba lomas de un lobo; tenia cuerpo lleno de llagas y colmillos largos y agudos. siempre visibles como si no tuviera labios: A o Amman dejaba ver sus caninos muy afilados y se mostraba como un gran lobo negro con cola «le serpiente...
Las inhibiciones sexuales del mundo occidental .ampliaron estos mitos. Según la leyenda, el vampiro puede tener relaciones carnales con su viuda u otras mujeres. las películas muestran cómo el muy maligno se cuela por la cerradura o por debajo de puertas y ventana’,
Esto tampoco es nuevo, ni corresponde sólo a los vampiros.  de violaciones sexuales. por si o a traves de sus enviados. Los íncubos eran demonios impúdicos y lascivos que cohabitaban con las mujeres. sin distinción de edad.
esta condición: los similares, pero adoptaban el rol femenino, seduciendo a las hombres para hacerlos condenar por el pecado de lujuria. Para lograrlo podían colarse en las habitaciones como espíritus aereos.que luego se corporizaban. En particular daban te de estos las pobres monjas medie tales que. sometidas a encierros’ que no podían cometer en los hecho’ en  estados histéricos de alucinación sexual. [ pesadillas las persuadían de que. pese al celo con que cerraran todos los accesos posibles, los penetraban mediante vapor a través de las rendijas (lo que también puede haber servido de oportuna excusa en mas de una ocasión).
En Grecia aun rige la costumbre no responder á se llama a la persona dos veces por su nombre. porque el vampiro sólo puede llamar una vez y quien le responde está dando su cansen-cimiento para que venga mas tarde a chuparle la sangre. ¿alude claramente al recato que deben guardarlas mujeres en la calle para mantener su virtud, no respondiendo a quien pudiera seducirlas?
A nuestro lobisón tampoco le faltan connotaciones sexuales.destinadas a imponer determinado orden en las costumbres. En el sur de Brasil se cree que el lobisón es un hombre que cometió adultero con su comadre. La mujer lobisón es similar al aunque y en sus merodeos nocturnos sabe sedu ira los hombres. Tal vez también haya algo de eso en la creencia de que el lobisón buscan entre la’ piernas y. si logra pasar. se libera de su desgracia la recibe ella que se descuido.
En Chile. la calchona es un ser mitológico que tiene cierta emejanza con el lobisón. Aparece como un perro furioso que puede atacar al hombre. pero cumple un papel y aunque astiga a las hilas desobedientes y a las mujeres infieles.
La creencia de que los muertos pueden levantarse para comer la carne de los vivos viene de la más remota antigüedad. Tal vez por esa se acostumbraba a colocar alimentos en las rumbas. para asegurarse de que su va a buscar a los sobrevivientes. En distintas partes del mundo. cuando se desee tabaque un cadáver no se había corrompido después de entenado, se lo reputaba de vampiro y era de rigor exhumado para destruirlo, las mas de las veces por el fuego. En Europa se enterraba a los suicidas en los cruces de caminos, atravesados con una lacia para que no pudieran andar. El motivo real era evitar que se convirtieran en vampiros. esa costumbre no t’ueprohibidaen Inglaterra sino hasta 1524.
Se dice que para librarse definitivamente de un vampiro hay que atravesar su corazón con una estaca y cortarle la caben Por eso alas asesinos muertos también los decapitaban... en todos estos antecedentes. resulta muy sugestivo comprobar que cortarle la cabeza al muerto era un rito enterratorio que ya se practicaba en el Neolítico.
Es por entonces, que ni siquiera sean realmente originales las referencias a hombres lobo y vampiros que aparecen en los documentos mas antiguos. sino que sus a sólo deben de haber sido los primeros’sque ‘ en letras lo que la tradición oral repetía desde el Cromagnon.
Recibimos una tradición que va milenios hacia atrás. €‘on el tiempo el paganismo rural. el miedo a la naturaleza y la religión como factor de  poder esta mezcla de creencias&que en algunos sitios suelen atemorizar  a agente. El homhreactual, sin saberla, sigue recitando muchas de los cuentos del hombre de las cavernas, cuando en los largos inviernos de enclaustramiento se yeta acosado por un mundo

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uN OSO QUE SE CONVIRTIÓ
EN HOMBRE:
Existe una gmn diversidad de mitos zoontróptcos- -hombres que se transforman en animales peligrosos— pero la mitología sudamericana da al menos un ejemplo inverso en la leyenda del ucuntaru.
En Perú perduran viejas tradiciones incaicas según las cuales se debe temer a este sex con fon de oso, que vive en cuevas y quebradas. y frecuenta las orillas de los nos. Su leyenda tiene tintes sexuales ya que rapta mujeres para llevarlas a su guarida. y procrear. Los descendientes varones heredan sus características y continua» su andanzas, Tambic habría e fenomenos, capaces de raptar jóvenes, para hacerse fecundar por ellos. Los habitantes antes de las zona& boscosas de hiiquisaca (Bolivia) lo llaman jukinnaa.
Como el imperio incaico expendio sus fronteras hasta país en el siglo xv, este mito, con el nombre de twumar, se conocen todo el noroeste argentino hasta Santiago del Estero. Sin embargo. el aspecto del Tucumán o Tucumán varía conservando una condición de hombre- oso, pero en distintos grados de hibodacuon según la zona. La descripción va pasando gradual mente desde un oso muy peludo do. con eternos rasgos humano ides hasta un hombre enorme, bestial. hirsuto, de larga barba y frente angosta.
Es destacable que en toda América del Sur se registra una única especie de urdidos. el llamado «oso de anteojos». al que Cah Yepes mencionan precisamente. con el nombre de Tucumán, Su área de distribución abarcaba gran parte de I re andina, desde Venezuela hasta Perú y vía, donde se nace la 1eye pero no hay evidencia de que alguna vez haya habitado territorio argentino. por lo tanto, un oso no formaba parte del conocimiento usual en nuestras provincias
Los mitos asientan sobre la autenticidad de la tradición que se transmite en forma oral. pero tambien necesitan de un sustento aunque sea mínimo. para canalizar a través de la leyenda los temores que produce algún hecho concreto de la naturaleza. Cuando no existe ninguna relación entre lo que cuentan las viejas y lo que se puede observar alguna vez en la realidad, la creencia se debilita o se adaptando a algo más concreto. que merezca ser temido. «l ni .sombras me asustan 1 ni bultos que se menean..
Nac..