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OVNIS UNO

ovnis

CIRUGIA REVELA PRIMEROS RESULTADOS DE IMPLANTES

A 50 ANIOS DEL PRIMER OVNI

DESDE FINALES DE LOS ANIOS 70

ABDUCCIONES

LA CONPLEJIDAD DEL FENOMENO OVNI

EXTRETERRESTRES EN LA SERIE B

OVNILATRIA

UFOLOGOS

Cirugía revela primeros resultados de implantes.
( Esta historia reúne información presentada por el hipnoterapista Derrel Sims y el físico Roger Leir en una junta pública en Thousand Oaks, California, en Febrero 23 de 1996 y realizada por la sede local de MUFON ( red mutual de investigación de OVNI ). Agradecemos a Debra Lindemann por escribir esta historia ).
El Dr. Roger Leir es un cirujano de California quien ha extraído los que podrían ser actuales implantes extraterrestres en dos personas, quienes fueron enviadas a él por el hipnoterapeuta e investigador de abducciones Derrel Sims de Houston, Texas. Sims fue el principal orador en una conferencia pública de MUFON el 23 de Febrero de 1996, pero cedió el podio al Dr. Leir para dar la parte médica de la presentación.
En Agosto 19 de 1995, varios supuestos "implantes" fueron quirúrgicamente extraídos de dos abducidos que habían estado trabajando con Sims. Si descubrimientos preliminares son confirmados por los próximos estudios de laboratorio, estos implantes podrían proveer duras evidencias de que el fenómeno de abducción es una realidad.
El Dr. Leir extrajo un total de tres objetos, dos de un paciente y otro de un segundo paciente. Ambos objetos en el primer paciente, una mujer, fueron localizados en su dedo grande del pie uno sobre cada lado del dedo. El tercer objeto fue extraído del dorso de la mano izquierda del segundo paciente, un hombre, ligeramente sobre el área de la membrana entre el pulgar y el dedo índice.
Según Sims, estas personas no tenían conocimiento alguno, originalmente, que tenían estos implantes. Los objetos fueron descubiertos accidentalmente en rayos X tomados por razones no relatadas.
Al mismo tiempo, estos individuos estaban viendo a Derrel, y había indicaciones que ellos habían tenido una historia de abducción. Después de extensas entrevistas tomadas por Derrel, éste ordenó copias de sus registros médicos y estos ojetos aparecieron bajo escrutinio. No hubo dolor asociado con estos implantes, y ni siquiera el paciente tuvo alguna sensación previa de un objeto extraño dentro de su cuerpo. Otro hecho peculiar es que estos implantes no habían dejado marcas de su ingreso al cuerpo, y si fue mediante una incisión sanó tan perfectamente que no dejó ninguna cicatriz visible.
Para ayudar a localizar específicamente los implantes antes de la cirugía, el Dr. Leir utilzó un stud finder y un gauss meter. Éste último mide los campos electromagnéticos. Cuando fue colocado cerca de la mano del hombre, el gauss meter se "volvió loco". El Dr. Leir probó el aparato en el hombre en una habitación cerrada, luego lo llevo hacia otro sitio alejado fuera de toda posible influencia magnética. El resultado fue exactamente el mismo. Similarmente cuando utilizó el stud finder, éste se iluminó sobre la mano del hombre, así que sabía que algo allí había.
Antes de la cirugía, ambos individuos recibieron un tipo de anestecia local la cual normalmente anestecia el área de cirugía por más de seis horas. Mientras el Dr. Leir buscaba, dentro del dedo de la mujer el primer implante, tocó el objeto accidentalmente y el paciente "casi salta de la mesa de operaciones". El Dr. Leir explicó que la única forma que una cirugía tenga este tipo de reacción de pánico bajo anestecia es cuando algo, en este caso el objeto, está muy cercano a la fibra nerviosa que estimula directamente la sensación de dolor en el cerebro del paciente, fuera del alcance de la anestecia. Cuando los objetos fueron extraídos, ambos pacientes tuvieron la misma reacción de dolor. El Dr. Leir concluyó que estos objetos fueron de alguna manera injertados a los nervios.
El primer objeto extraído era plano y de forma aproximadamente triangular, de cerca de medio centímetro de cada lado. Aunque metálico por dentro, estaba cubierto con una gruesa y densa membrana gris. El Dr. Leir trató de cortar en la membrana con un escalpelo pero no pudo.
Cuando cuerpos extraños están por mucho tiempo dentro del cuerpo humano, quedan cubiertos con una densa y fibrosa envoltura, pero por lo general ese tipo de material puede ser removido con algo filoso. En este caso, la membrana fue casi imposible de remover. Una envoltura similar fue encontrada en los tres objetos.
Derrel Sims llevó los implantes a Houton para posteriores análisis, mientras que el Dr. Leir envió las muestras de tejido a un patólogo local cuando fueron extraídos. Se le informó que el tejido fino alrededor de los objetos era de un color gris descolorido, no del color que normalmente se observa en tejido circundante a una inflamación por ingreso de un objeto extraño. También recibió tres reportes del patólogo, uno por cada muestra de tejido. El Dr. Leir se entusiasmó al ver que ninguna de estas muestras tenían signos de inflamación.
Normalmente hay una respuesta inflamatoria hacia cualquier objeto extraño en el cuerpo. Esto ocurre debido a que las células blancas en la sangre tienen actividad en estas áreas, intentando librar al cuerpo de algo que consideran basura que no pertenece allí. Si el objeto es algo blando, como una hebra, el cuerpo es capaz de desintegrarlo y sacarlo hacia el exterior de a una pieza por vez. Si el cuerpo no puede remover el objeto extraño millones de células se juntan en un proceso llamado diferenciación, cambiando forma y acorralando el objeto para aislarlo y separarlo del resto del cuerpo. Cualquier tipo de cuerpo extraño introducido en el cuerpo, tanto por accidente,como una astilla, o algo introducido quirúrgicamante por un doctor, mostrará este tipo de inflamación. Así que fue extremadamente extraño que la patología reportase que ninguno presentaba este tipo de inflamación celular en lo más mínimo.
Similarmente extraño fue el descubrimiento que en los tejidos alrededor de cada implante, hubiese numerosas terminaciones nerviosas que no pertenecían allí. Ninguno de los investigadores pudo explicar por qué estaban allí estas terminaciones nerviosas. Esto podría sugerir la posibilidad que los implantes son algo así como un dispositivo de monitoreo agregado al sistema nervioso.
Cuando Derrel Sims llevó los objetos a Houston, su primer test fue exponerlos a luz ultravioleta. Encontró que todos ellos resplandecían brillantemente en verde fluorecente.
Derrel encontró en sus investigaciones con personas abducidas que estos presentaban una sustancia invisible al ojo humano que al ser expuesta bajo luz negra, aparecía algunas veces en los cuerpos de estas personas luego de la abducción; esto posiblemente resulte del contacto físico con el abductor. Con todo esto en mente, Derrel dice que no se sorprendió al ver que los tres objetos fueran fluorecentes.
Más tarde, Derrel desecó los tres objetos y las membranas circundantes se volvieron quebradizas. Entonces fue capaz de quitar algo de material de la membrana y enviarlo al Dr. Leir para análisis. Luego de quitar toda la membrana quebradiza, encontró un material extremadamente magnético, metálico y negro brillante.
Cuando el Dr. Leir recibió las tres diferentes muestras de membranas, las envió a tres diferentes patólogos. Cuando los reportes llegaron indicaban que el componente principal de estas membranas era algo simple producido por la sangre. En esta masa sangrienta había algunos gránulos marrones. Los patólogos realizaron un test con hierro y encontraron que estos gránulos marrones fueron hechos por el llevado de oxígeno con pigmentos desde los glóbulos rojos humanos. Además de esto, encontraron material llamado keratina, el cual compone las capas externas de la piel humana, uñas y pelos.
El Dr. Leir señaló que sí la ciencia médica pudiese duplicar esta membrana, podríamos resolver uno de los más grandes problemas de la medicina, como el rechazo en transplantes. La membrana alrededor de estos objetos estaba aparentementemente compuesta por material proveniente del mismo cuerpo de los pacientes ANTES que los objetos fueran injertados. Si supiésemos como relizarlo podríamos poner casi cualquier cosa en el cuerpo humano y no sufrir rechazo alguno en lo absoluto.

 


Cuando se cruza con nueve discos voladores al sureste de Seattle, el 24 de junio de 1947, Kenneth Arnold no sabe que va a pasar a la posteridad. A su regreso, cuando cuenta su aventura, habla de "platillos" y la expresión "platillos voladores" aparece en los titulares de los diarios del mundo entero.

Su observación inspira confianza, puesto que el tiempo está completamente despejado por encima de las Rocallosas y que el testigo es un ingeniero, piloto experimentado y poco inclinado a dejarse impresionar por un fenómeno aéreo natural en pleno día. La noticia recorre rápidamente el mundo entero y los Objetos Voladores No Identificados, como se prefiero llamarlos pronto, se transforman en uno de los más grandes misterios de la segunda mitad del siglo XX.

 COMITÉS EN SERIE

   Los relatos más antiguos acerca de objetos voladores se remontan a la antigüedad. Pero es durante el curso de la Segunda Guerra Mundial que los testimonios se multiplican; los dos campos hablan entonces de "cazas fantasmas". En 1946, la primera ola importante de observaciones tiene lugar en Escandinavia. Luego, entre 1947 y 1948 los incidentes son cada vez más frecuentes y tienen un vuelco dramático. Después de la muerte del capitán Mantell, quien fue supuestamente "abatido" por un OVNI, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se ve obligada a reaccionar. Se nombra enseguida una serie de comités encaergados oficialmente de investigar estos fenómenos, pero de hecho comisionados para demostrar que no son más que el resultado de una ilusión. El más famoso de todos estos comités es el llamado Proyecto Libro Azul (Project Blue Book), que cesa sus actividades en 1969, luego de que un comité científico civil, llamado Comité Condon, concluye que los OVNIs no existen.   Sin embargo, incluso antes de la entrega de sus conclusiones, la prensa publica un informe confidencial que prueba que el Dr. Condon tuvo por misión desde el principio llegar a una conclusión negativa y desacredita de este modo el informe. Más aún, los miembros militares o científicos del Proyecto Libro Azul, que al principio dieron a conocer su posición profundamente escéptica, se declararon poco a poco convencidos de la realidad de este fenómeno que fueron encargados de reducir a la nada. Comités dispuestos a realizar las mismas investigaciones y de los cuales los gobiernos esperaban también conclusiones negativas fueron creados en Europa y en los países del este. El problema de los OVNIs fue abordado además en numerosas ocasiones por parlamentarios de varios países, entre ellos Inglaterra y Francia, así como por la ONU. Ninguna de estas instancias oficiales llegó jamás a una conclusión probatoria; la existencia misma de objetos venidos del espacio repugnaba demasiado a las mentes racionales que las componían, por lo que los debates no estaban del todo libres de prejuicios.

 UN RECHAZO DE ANTEMANO

Para el profesor Hynek, director del observatorio atómico y que fue durante 20 años el experto de la Fuerza Aérea norteamericana en materia de OVNIs, el fenómeno parece "tan extraño, tan inaceptable que tanto en las esferas científicas (...) como militares (no se acepta) otorgarle más que un interés superficial". Encantador eufemismo para definir la actitud de quienes prefirieron ridiculizar el fenómeno en vez de estudiarlo en forma científica. Solamente las autoridades de los Estados Unidos se interesaron seriamente en los OVNIs sin prejuzgarlos, precisamente durante los últimos años de la década de 1940, porque sospechaban entonces que los "platillos" podrían ser un rama secreta entregada a los científicos soviéticos por los científicos alemanes tomados prisioneros al término de la Segunda Guerra Mundial. Esta actitud de reseva o de negación sistemática tuvo un efecto negativo: dejó libre curso a cualquier iniciativa individual o colectiva privada, tanto a investigaciones serias realizadas por los escasos técnicos o científicos desprovistos de prejuicios como a lucubraciones de iluminados o de sectas que describen sin ninguna perspectiva los "mensajes" enviados por los extraterrestres.

Los Testimonios a través del Tiempo

   Los archivos históricos están llenos de relatos de fenómenos aéreos inexplicables y de encuentros con seres venidos del cielo. He aquí algunos de ellos:
En la Roma Antígua.- En su Historia Natural, libro II, pág. 34, Plinio el Anciano señala que en el año 100 antes de nuestra era, en Italia, un "escudo ardiente atravesó el cielo de este a oeste, durante la puesta de sol, lanzando chispas..." La obra de este gran observador de la naturaleza se refiere a muchos otros casos similares.
En el Japón Medieval.- En el Kojiki, que data del 712, el chambelán Hixedano-dare informa que en el otoño del año 692 "se vió en la noche a los planetas Matrte y Jupiter acercarse uno al otro y luego alejarse cuatro veces seguidas, resplandeciendo y apagándose alternativamente". Con toda seguridad no pudo tratarse de los dos planetas nombrados.
En los Tiempos Modernos.- Según las crónicas de la época, unos sucesos extraordinarios aterrorizaron a la población que habitaba entre Marsella y Génova a comienzos de agosto de 1608. Según estos textos, durante varios días se realizaron combates aéreos entre unos "monstruos voladores", a tal punto que se les dispararon en vano 800 cañonazos, para ponerles fin. El fenómeno habría estado acompañado de grandes lluvias se "sangre" entre Marsella y Niza y también de un extraño y ruidoso combate aéreo entre dos misteriosos "aviones" de guerra por encima de Martigues.
En Norteamérica Durante el Siglo XX.- En 1897, habrían sobrevolado en los Estados Unidos durante varios meses unos veloces "cigarros voladores" metálicos, si se puede creer el testimonio de innumerables personas que los vieron, tanto en las ciudades  como en el campo. Se habrían realizado contactos múltiples con los "ocupantes" de estas máquinas, que se parecían a los hombres de la época y que, según dijeron algunas personas, entablaban fácilmente conversación con ellos. Esta ola de observaciones fue la primera en tener un eco en la prensa y en retener la atención de la población.


 

A 50 AÑOS DEL PRIMER OVNI

"LOS OVNINAUTAS SON ANGELES CON ESCAFANDRA"

Una charla con el periodista Alejandro Agostinelli

Por Juan Guillermo Prado

(Un extracto de esta entrevista ha sido publicado por el diario "La Ultimas noticias", Santiago de Chile, el 24 de junio de 1997, extraido de CAIRP)

"Mi generación -la de los que ahora peinamos treinta y pico- fue la primera que creció impregnada de la cultura extraterrestres. Nos autodenominábamos ufólogos con mucho orgullo y nos sentíamos pioneros. El problema es que nos creímos todo de un trago. A lo mejor fue por eso que nos costó tanto recular, y reconocer que íbamos por el camino errado. Y que nuestros maestros nos habían vendido gato por liebre. Ahora, que somos grandecitos, debemos aconsejar a los chicos que se apasionan con los OVNIs luego de ver películas como Día de la Independencia o series como X-Files y sugerirles el atajo. Es decir, que elijan investigar antes que creer. Es mejor equivocarse por cuenta propia que quedarse extasiado ante las revelaciones de un sabelotodo que probablemente es un charlatán".

Este no es el testimonio de un ovniadicto arrepentido sino el del periodista Alejandro Agostinelli. Ya no cree en OVNIs extraterrestres. Pero sigue fascinado con el fenómeno y está orgulloso de haber continuado investigando. "De lo contrario, la única historia sería la que cuentan los vendedores de misterios al mejor postor. Y los que vivimos a fondo esa época tenemos mucho para decir". Redactor de la revista de divulgación científica argentina Descubrir y productor televisivo en América 2, Agostinelli se inició en el periodismo en 1984. Pasó por varias redacciones cubriendo los más diversos temas y se especializó en creencias contemporáneas, muchas de las cuales se encuentran en las llamadas paraciencias. En 1990, fue cofundador del Centro Argentino para la Investigación de las Pseudociencias (CAIRP), junto con ilusionistas expertos en fraudes paranormales y epistemólogos de la talla de Gregorio Klimovski y Mario Bunge.

Hoy recuerda con nostalgia su adolescencia, cuando soñaba tomar contacto con inteligencias superiores. "En 1977, cuando cursaba la secundaria, formé mi primer grupo ufológico. Tenía 14 años y estaba lleno de inquietudes. Pero no me gustaba el tipo de cosas que me enseñaban en la escuela. Por entonces, como muchos chicos de mi edad, quería ser astronauta. Pero, sobre todo, estaba convencido de que el encuentro con los extraterrestres era inminente y que iban a dar vuelta el conocimiento humano. Entonces, ¿para qué estudiar? Me llevé siete materias a marzo y todavía los estoy esperando". Más adelante -ya fuera de broma- se sincera con el cronista: "En realidad era un holgazán, pero nadie va a negar que mi pretexto era vanguardista".

Estos días acaba de entregar a una editorial sudamericana un libro dedicado a explorar las relaciones entre la mitogía extraterrestre y la formación de nuevos movimientos religiosos. Por otro lado, completa el guión de Santhar, una miniserie para la televisión que -si los comandantes alienígenas lo permiten- será "el primer thriller cibermístico de ciencia ficción que se verá en la pantalla argentina".

- ¿Existe el fenómeno OVNI?

- El fenómeno existe. El problema es cómo definirlo. En primer lugar, es imposible definir el fenómeno OVNI como manifestación de una realidad objetiva. Hablar de fenómeno (en singular) implica aceptar que existen pruebas de que las experiencias con OVNIs responden a una causa única o exclusiva. Y esto sería caer en un error, porque muchos casos no identificados, cuando se investiga lo suficiente, pueden convertirse en identificados. En general, no hay razones para pensar que los casos que siguen inexplicados -los OVNIs en un sentido estricto- posean un origen común o pertenezcan a una única tipología de fenómenos, sea conocida o desconocida. Por desgracia, llamar a un caso "no identificado" no garantiza nada. En realidad, se trata de una categoría y, como forma de conocimiento, es pobre y ambigüa. Me explico: el relato de alguien que divisó una cañita voladora se puede parecer mucho al relato de alguien que vio caer un barrilete iluminado, sobre todo si -por alguna razón- los testigos no pudieron identificar el origen de la luz o pensaron enseguida en un OVNI. Un testimonio exagerado, en cualquiera de los dos casos, puede derivar en un caso "no identificado" por el solo hecho de que nadie encontró la cañita o el barrilete. Pero estaríamos mezclando alfajores con zanahorias. Por eso, el rótulo "no identificado" es algo forzosamente provisional. El objeto volador que no se identifica no dice NADA sobre la naturaleza específica del objeto. Dice, apenas, que no se sabe lo que es. Y es una clasificación provisoria porque en cualquier momento puede aparecer el barrilete o los residuos del cartucho de la cañita y ¡chau OVNI! De ahí que, en general, sea mucho más interesante tratar de comprender el significado simbólico de la experiencia OVNI que buscar una eventual explicación racional.

- Eso significa que el fenómeno OVNI no existe, o que no existe nada que relacione a un caso con otro...

- En realidad, el factor aglutinante existe. Lo que da coherencia y sentido al tema y permite hablar de fenómeno -el hilo conductor que une, por así decir, a un caso con otro- es la mitología extraterrestre. Sin el mito de las visitas alienígenas, la estructura del fenómeno -que es el estereotipo popularizado por los medios- se desmoronaría. Sin ese imaginario, los casos no tendrían solución de continuidad. Entre otras razones, ¡porque no habría nada interesante para contar!

Las crónicas platillistas necesitan de una sombra de sospecha extraterrestre. La industria cultural también los necesita: sin marcianos no hay historia, y sin historia, no hay mercancía. A los ufólogos -todos, incluidos los de buena fe- les cuesta horrores renunciar a la idea extraterrestre porque es una especulación atractiva que contiene a la temática en un marco cultural socialmente aceptable y que de paso otorga la ilusión de que existe un fenómeno compacto y homogéneo.

En un sentido más general, entonces, se puede decir que el fenómeno OVNI es el conjunto de narraciones, percepciones, experiencias y creencias determinadas por la idea de que somos visitados por seres de otros mundos. Esta idea la propuso el investigador italiano Paolo Toselli y me parece la más clara para comprender cómo funciona el enigma, sobre todo desde el punto de vista de la psicología de la percepción y de la antropología cultural.

- Si los platos voladores son un mito, ¿quiénes lo inventaron?

- Los mitos no son patrimonio de tal o cual persona jurídica sino de ciertos portavoces que entran en acción a partir de una serie de circunstancias sociales y de momentos históricos. Entre otras cosas, el fenómeno de los platos voladores surgió porque existía un contexto geopolítico que lo hizo posible. El polo de difusión de las primeras noticias no fue España ni Andorra. La oleada de 1947 se centró en los Estados Unidos, una sociedad que -si bien emergía triunfante de la Segunda Guerra Mundial- entraba de lleno en la paranoia de la era MacCarthy, en el frente interno, y en la guerra fría, en el externo. Se vivían tiempos sociales agitados y había grandes expectativas de cambio, tanto en el plano político como en el económico y religioso.

Antes de pensar en invasores de Marte, que fue el concepto que enseguida tuvo más consenso, los medios occidentales especularon que los platillos podían ser un arma secreta soviética. Esa amenaza, y no la hipótesis interplanetaria, fue la que justificó el interés de la Fuerza Aérea y de la CIA, por ejemplo.

En aquellos tiempos, el viaje espacial se había convertido en la gran aventura posible. La tecnología desarrollada durante la guerra permitía diseñar prototipos que pudieran colocar un satélite y hasta una nave tripulada en órbita. Conquistar el espacio estaba dejando de ser una utopía; ya era un objetivo que figuraba en los programas militares y gubernamentales. Los asuntos ligados al espacio llamaban la atención y, como mirar hacia afuera era una manera de alejarse de la Tierra y de sus problemas, también se convirtieron en un tema interesante para religiosos y políticos.

Todo esto significa que se respiraba un clima cultural apto, un clima que favorecía la gestación de un folklore de la era espacial. El mito extraterrestre maduró a fines de los ‘40, una década de gran producción entre los primeros escritores de ficción científica que publicaban en Amazing Stories, por ejemplo, el pulp del que se desprendió Fate, la primera revista que publicó en portada la aeronave que describió Kenneth Arnold. Aquí vale la pena recordar que la invención de la expresión platillo volador no fue de Arnold sino del redactor de la noticia, que malinterpretó su testimonio. Es muy instructivo -para entender la matriz cultural del fenómeno- que la gente empezara a ver platillos voladores aunque esa forma no tuviera nada que ver con la descripción de Arnold, que habló de objetos con forma de boomerang...

- ¿Por qué, si son un mito, los platillos han perdurado con el correr de los años? ¿Cómo se explica su permanencia?

- Es fundamental entender que la creencia en la venida de los platillos voladores surgió en la posguerra. Yo siempre digo que el mito nació entre la pesadilla de la bomba atómica y el sueño de la conquista espacial. Aquellos fueron años bisagra, y por entonces la humanidad dio una vuelta de tuerca decisiva para pasar del salvajismo a la modernidad: la misma tecnología con la que se construyó el horror luego sirvió para lanzarnos a las estrellas.

Desde el punto de vista psico-social, sin el temor a la invasión, la controversia platillista no hubiera causado tanto impacto y se hubiera diluído. Tampoco creo que hubiera perdurado sin una creencia previa en la posibilidad de que los extraterrestres nos estuvieran visitando. Para explicar la persistencia del fenómeno sólo se puede conjeturar. ¿Por qué sigue creciendo el espiritismo, cuando las hermanas Fox reconocieron que el ruido no lo causaban los difuntos desde el más allá sino que era provocado por ellas mismas, chasqueando los dedos de los pies? El espiritismo permanece porque sus revelaciones se integraron en un movimiento religioso. Tal vez, el fenómeno de los OVNIs continúa porque sucedió algo parecido: muchos conocimientos creados por los ufólogos se tormaron verdades dogmáticas y se consolidaron dentro de centenares de grupos religiosos y cuasi-religiosos; y en esto soy bien amplio, ya que, entre ellos, incluyo algunos que -por su lenguaje y objetivos declamados- parecen científicos, pero en el fondo son religiosos. Cuando el mito extraterrestre devino en fuerza mágico-religiosa, se convirtió en un movimiento cultural incontenible. Porque la experiencia o la afirmación religiosa, por naturaleza, se sustrae de la verificación empírica. Esto no es ninguna novedad: la religiones nacen cuando la intelligentzia menos se lo espera...

- ¿Pero qué son los OVNIs de los que habla la gente?

- Veámoslo de esta manera: el informe OVNI está determinado por las narraciones de las personas que afirman haber estado involucradas en un caso interpretado a la luz de lo que se podría llamar "hipótesis OVNI". Y el relato de una experiencia OVNI es una contrucción social de la que forman parte los protagonistas de estas experiencias, los periodistas que los entrevistaron o comentaron el suceso, los investigadores que buscaron explicar los hechos, los religiosos que le descubrieron un significado, los escépticos que trataron de restarles gravedad...

Por eso, para reconstruir la historia de un caso OVNI, hay que buscar, primero, quién le puso la cascabel al gato, es decir, quien decidió etiquetar "OVNI" al estímulo percibido. Que nadie se sorprenda si descubre que muchísimas veces no son los testigos los que categorizan así su experiencia sino los investigadores, y son ellos quienes -en vez de tratar de determinar las causas del informe- pontifican sobre las sacrosantas verdades ufológicas.

Una vez que el testigo descarta toda explicación convencional (¡como si eso fuera posible para un lego!), trata de racionalizar la experiencia en términos de algo "desconocido-conocido". Si aquello "no puede ser" un satélite, una estrella o un avión... entonces es un OVNI. En general, el OVNI no es lo que enseña la sigla, es decir, un no identificado. Para cualquier persona de educación media, el OVNI es un objeto de naturaleza extraordinaria, casi siempre con connotaciones interplanetarias.

Para el público, entonces, el OVNI es un vehículo extraterrestre. Y para las ciencias humanas, y para la ciencia en general, OVNI es, simplemente, un rótulo social que "identifica" un fenómeno cuyo significado simbólico está íntimamente relacionado con la mitología extraterrestre.

- Si el OVNI es lo que se cree de él, ¿cómo ha evolucionado la creencia?

- Creer en los OVNIs hoy no es lo que era hace 20 años. Hoy es un concepto que tiene connotaciones religiosas más intensas. En los ‘70, los buscadores de platillos no creían tanto en extraterrestres heroicos que iban a salvar a la humanidad. Los E.T. eran, más bien, antropólogos del espacio que aterrizaban en sus máquinas y exploraban nuestro ecosistema vaya uno a saber con qué fines.

Los seres que describían los testigos de los encuentros cercanos eran casi de la familia: verdes o rubios, altos o petisos, eran mucho más parecidos a los marcianos que habían imaginado los filmes de ciencia ficción clase B que lo que muchos ufólogos estarían dispuestos a admitir. Bien mirados, eran demasiado humanos. Tan humanos que usaban escafandras y naves con escalerillas, como nuestros astronautas.

La actividad que desplegaban era la de un técnico en misión de reconocimiento: recogían una muestra de terreno por allí, espiaban a través de una ventana por allá... Los "descensos" era algo sin sentido. ¿Qué clase de infradotados eran los extraterrestres aquellos, que recorrían cinco, diez años luz para meterle miedo a un campesino? En los primeros tiempos, esta pregunta, que parece tan simple, no encontraba a nadie que la formulara; y esto, creo yo, pasaba por una mezcla de ingenuidad y falta de perspectiva histórica.

Aquellas historias eran "disparatadas" pero tenían un tufillo convincente. Y lo eran porque se informaban extraterrestres adaptados a lo que esperábamos que fueran: futuristas, pacíficos, huidizos... Pero esta lógica interna de la casuística no se podía mantener sin cambios por mucho tiempo: aquello era el apoteosis del platillo-circus... pero no llevaba a ninguna parte. Era la ostentación fascinante -pero a la vez previsible- de una tecnología indistinguible de la magia. ¿Por qué previsible? Porque, después de todo, los escenarios no eran mucho más fantásticos que aquellos que podía imaginar cualquiera que se detuviera a pensar en extraterrestres en fase de aproximación.

Así lo dictaminaba la grilla mental de la época: la experiencia OVNI estaba determinada por las expectativas culturales de los que construían su realidad social: testigos, medios, miltares y ufólogos moldeaban la historia imaginaria del primer desembarco extraterrestre como lo habían enseñado nuestros antecesores, los escritores de fantaciencia, los tecnólogos que discutían cómo iba a gatear el hombre en el espacio, los bioastrónomos que creían posible que hubiera vida inteligente ahí fuera, los cineastas que jugaban con la idea de los colonizadores extraterrestres...

Hasta entonces, el contacto parecía más evitado que buscado. Los testigos relataban historias que causaban gran impacto emocional. Pero les faltaba remate. Todo terminaba en una gran insatisfacción. Esto fue remediado cuando comenzaron a recrudecer las experiencias contactistas, y llegaron a su momento caliente cuando, a fines de los ‘80, regresaron las abducciones. Ellas completaron el cuadro otorgándole un sentido a los encuentros cercanos. Era la última fase del programa...

Pero las grandes preguntas fueron las mismas de siempre: Los testigos... ¿mienten o alucinan? ¿Malinterpretan o son perceptores fidedignos de un fenómeno real? Las explicaciones iban a variar según el caso. Pero, como siempre, la controversia gira alrededor de la ecuación "creer o no creer". Aquellos testimonios eran, como lo siguen siendo, relatos de buena fe. En lo fundamental, no hay cambios. Por eso siempre insisto en que la ufología debería ser aprovechada por los científicos sociales, que tienen la oportunidad única de estudiar la evolución de una creencia moderna. La esperanza de encontrar evidencias de que los OVNIs son cacharros de tuercas y tornillos hizo perder un tiempo precioso.

- ¿Descarta todas las evidencias físicas que presentan los ufólogos?

- No, no se pueden descartar todas. Descarto, apenas, las que conozco, que a lo mejor son las más conocidas. Pero hasta los mismos ufólogos reconocen que las evidencias existentes son muy cuestionables. Las relaciones de causa-efecto con alteraciones en el terreno, fotografías o videos, están contaminadas por las mismas expectativas socio-culturales que los testimonios. En los casos de presuntas naves accidentadas, nadie encontró residuos de aleaciones desconocidas. Y en las historias de rapto extraterrestre, se ha llegado a hablar de implantes de microchips para monitorear a cobayos humanos, cuando entre los supuestos "implantados" se ha encontrado restos de un material raro u original. Los investigadores culturales, en cambio, sí encontraron muchos antecedentes de estas historias en la literatura de ciencia ficción. Y cuando un investigador serio averigua qué hay entre los "implantes" de los abducidos, enseguida se descubre que son artefactos orgánicos o elementos ordinarios. Es decir, nada sobrenatural. Y si las pretendidas pruebas son infalsables -es decir, imposibles de comprobar- no son evidencias. Y colorín colorado...

- Luego llegaron los contactados. Y, más tarde, sectas como Puerta del Cielo, que no dudaron en suicidarse en plan de un viaje cósmico...

- Tanto hoy como ayer, los ufonautas son ángeles con escafandra. Es decir: son extraterrestres demasiado humanizados. Y si los humanoides de los encuentros cercanos se parecen a los marcianos de las historietas, ¿qué queda para los mensajes de los contactados? Hasta sus preocupaciones son las nuestras: las advertencias sobre catástrofes ecológicas, el reencuentro con una vida más espiritual, la fraternidad universal... Difundir estas filosofías no tiene nada de malo, a menos que se considere malo que repitan lo mismo que muchas religiones. Claro, si lo dice un monje que responde a un movimiento religioso tradicional, es respetable. Pero si lo dice un médium o el canalizador de un grupo nuevo, con o sin extraterrestres, los bienpensantes se rasgarán las vestiduras. La religión platillista existe desde hace medio siglo. Es una realidad social que hay que empezar a aceptar y, por lo tanto, a respetar.

- Las creencias de los contactados, ¿han cambiado con el correr del tiempo? ¿Están más integrados?

- La integración depende de la actitud que los demás adopten hacia ellos. La inmensa mayoría de comunidades que buscan establecer contacto con extraterrestres son movimientos religiosos integrados por gente altruista. Algunos, mientras esperan el descenso de Jesús o de los Hermanos Mayores de una nave espacial, apoyan iniciativas solidarias y, a su manera, tratan de hacer del mundo un lugar mejor. Una de las iglesias platillistas más antiguas, por ejemplo, es la Aetherius Society, fundada por el inglés George King a principios de los ‘50. Sus devotos suben a ciertos montes, meditan, e invocan a una fuerza energética "X" creyendo que así conseguirán conjurar los dramas de la humanidad. Algunos desprecian su filosofía o les toman el pelo. Yo prefiero tomármelos en serio. Convengamos en que sus técnicas no deben ser gran utilidad práctica. Pero, ¿es justo exigirles pruebas que no dan confesiones religiosas establecidas desde hace siglos? Los aetherianos, al menos, tratan de irradiar fuerzas bienhechoras entre sus semejantes. Es decir, practican todo lo contrario que muchas religiones nuevas donde prevalece el egoismo de predicar una salvación para el puñado de elegidos que puede pagar el curso, como pasa con Insight o la Iglesia de la Cienciología... ¿Es justo meterlas a todas en la bolsa de las sectas destructivas?

En cuanto a su sistema de creencias, también ha habido cambios. Las naves en las que creen los contactados de los ‘90, por ejemplo, son más espirituales que las de los ‘50. Antes, el plan era viajar en cuerpo físico en astronaves impulsadas con una misteriosa fuente de energía electromagnética que los llevaría a otro planeta o al centro del universo. El itinerario actual es más variado, y oscila entre las propuestas más humildes (como las de aquellos que proponen viajes a "regiones íntimas de universo interno") hasta las más descabelladas, como la de Marshall "Do" Applewhite, el gurú de Puerta del Cielo.

En cuanto a este punto, quiero pensar que la proximidad del fin del milenio no conduce, inevitablemente, a nuevos suicidos en masa, y que la difusión que alcanzó la tragedia en San Diego actuará más como un aversivo que como un ejemplo a seguir. Obviamente, el peligro siempre existe, sobre todo en comunidades de poca interacción social lideradas por individuos que toman decisiones por sus adeptos. En estos casos, la mejor herramienta preventiva es difundir buena información. Por experiencia personal, me preocupan más los desastres provocados por un exceso de celo de ciertos especialistas que a la iniciativa de algún profeta delirante. Un ufólogo norteamericano, por ejemplo, reconoció que iba a las conferencias de los seguidores de "Do" Applewhite en plan de ataque o para mofarse de ellos. Si les hubiera conversado amigablemente y no hubiera actuado como un "luciferino" (la explicación que daba "Do" sobre el comportamiento de los críticos), a lo mejor hubiera podido salvar alguna vida. Hay ufólogos que, para evitar ser confundidos con los contactados, parecen dispuestos a iniciar verdaderas cacerías de brujas. Para mí, la mejor manera de impedir que los adeptos al movimiento contactista se fanaticen es acercándose a ellos para mostrarles que puede haber otros puntos de vista. Si se los hostiga o se los ridiculiza sin respetar sus ideas -que son religiosas, no científicas- se corre el riesgo de fomentar sus tendencias más paranoicas.


Desde finales de los años 70   ha habido un enfoque inaudito en la subcultura OVNI y en los medios de comunicación sobre el asunto llamado 'abducciones extraterrestres'. Una corriente constante de libros, videos, películas, conferencias y similares ha servido para mantener este asunto en la vanguardia de nuestro conocimiento. Por todos los EU, numerosas ciudades tienen sus propios 'grupos de apoyo para víctimas de abducción', y un número creciente de terapeutas ha empezado a asesorar y aconsejar a los que alegan ser víctimas de abducciones por extraterrestres.
Pero hemos descubierto que está sucediendo algo mucho más extraño que las 'abducciones extraterrestres', y la verdad sobre este asunto es mucho más extraño que la idea de los Extrataterrestres llevando mujeres a bordo de los OVNIs para crear bebés que incuban en el espacio.Antes de explorar lo muy extraño - y temible - que está sucediendo con este fenómeno, permítanos primero establecer lo que es obvio para todos menos para los verdaderos creyentes y para los aficionados del material de abducción: No todo lo que brilla es oro, y estamos tratando con una multiplicidad de fenómenos, no un solo fenómeno, como ahora sostiene la sabiduría convencional.Por favor, nadie concluya que lo que sigue a continuación es un rechazo de la posibilidad que algún, raro y directo contacto humano-extraterrestre ha ocurrido. Es probable que así sea, pero estos casos son como pepitas de oro puro que, deliberadamente y a través de la tontería humana, han sido escondidas bajo una montaña de oro falso. En la superficie puede parecer el mismo, y brillar de la misma manera - pero la diferencia es inmensa.Aquí nosotros entramos a una mezcla de gran misterio, decepción deliberada y secreta, desenfrenada tontería humana y tráfico de miedo, todo mezclado junto en un sistema de creencia que, al retarlo, somete al retador a ataques provenientes de una miríada de fuentes. Yo estoy consciente de que al compartir las siguientes perspectivas, provocarán en muchos una contestación reaccionaria de 'dispararle al mensajero'. Pero ruego por su paciencia, y por que cuestionen esto con un poco de mente abierta, para que no perdamos para siempre esa pequeña cantidad de pepitas de oro entre las crecientes montañas de oro falso.Para comenzar a poner nuestra mente alrededor de este asunto, uno debe ser conocedor y estudiante de:la mente humana, el espíritu y todo el potencial de la experiencia humana, convencional y original; el tema ONVI en general;   la capacidad de las tecnologías humanas secretas, esotéricas y exóticas, sobre todo aquellas empleadas por proyectos de profundo encubrimiento que tratan con el asunto OVNI/ET y que están usando tecnologías extraterrestres con motivos de control mental y guerra psicológica;   una cosmología más extensa que toma en cuenta las experiencias y capacidades terrestres y extraterrestres, ya sean físicas, mentales, no-locales/espirituales, etc. 
Mirando el datos brutos y reportes de alegado contacto humano-extraterrestre, yo estimaría que menos del 10% de los casos es lo que parecen ser. El 90% de los casos es una combinación de lo siguiente:  
 Incorrecta identificación de otras experiencias raras que, debido a que la cultura pop está cautivada con todo lo extraterrestre, las etiquetan como 'abducción'.  Éstas incluyen las llamadas (y mal llamadas) experiencias paranormales relacionadas con sueños lúcidos, experiencias fuera del cuerpo, experiencias cercanas a la muerte, encuentros en 'cuerpo astral' con otras entidades no-humanas (pero igualmente no-extraterrestres), y fenómenos similares. La necesidad de una visión cosmológica más amplia del potencial de experiencia humana debe ser obvia:  Es muy fácil etiquetar equivocadamente una experiencia si no sabes cuáles son las posibilidades. (Se le sugiere al lector leer el documento 'Los Extraterrestres y la Nueva Cosmología' por Steven M. Greer M.D. para un tratado de más profundidad sobre la cosmología)  Esto es semejante a un doctor que tiene sólo un diagnóstico para dolor del pecho - un ataque cardíaco. Dicho médico, faltando lo que se llama un adecuado 'diagnosis diferencial' diagnosticará equivocadamente todo dolor de pecho como un ataque cardíaco, cuando pudiera ser que la persona estaba experimentando un colapso de pulmón, una infección pulmonar, rotura de una aorta, varias dolencias del estómago que se presentan como dolor del pecho, etc.   
Sin embargo en este caso, muchos investigadores tienen puestos  'lentes de color de rapto' y por eso ven a la mayoría de estas otras experiencias originales como abducciones. Faltando un adecuado 'diagnosis diferencial' que incluyan otros numerosos tipos de posibles experiencias, tales experiencias son etiquetadas como abducciones y al que lo experimenta, como 'abducido'. Aquellos que investigan dichas experiencias le deben a los que las experimentan, y al campo de conocimiento, el estar mejor informados con respecto a un amplio diagnosis diferencial.  De otra manera, continuaremos teniendo una mayoría de casos con diagnosis equivocado.
La confabulación, los que quieren ser, el síndrome de memoria falsa y la enfermedad mental también son parte de la mezcla de casos. Nosotros sabemos de un famoso caso de abducción en donde la persona mintió acerca de su previa y seria enfermedad mental, y de otro en donde el 'abducido', quien dijo haber sido embarazada por ETs después admitió haber tenido otra relación que resultó en el embarazo. Ahora, esto no es el tipo de cosas que los proponentes del campo de abducciones y Ovnis quieren que se hable. Pero cubriendo estos tipos de errores sólo aumentan la superstición, la ignorancia y la desinformación que ya abundan en esta área de estudio.     Ha sido notada la existencia del uso de drogas alucinógenas entre algunos auto-llamados 'secuestrados', así como también investigadores. Ciertamente, un cuadro ya oscurecido se hace más oscuro por el uso de drogas psicoactivas. 
 Lo más importante es que hay un segmento significativo de más del 90% de los casos de eventos de contacto mal identificados que son, fuera de cuestión, de orígen humano y secreto. Esta es el área que será la más extraña para el lector, y la más perturbadora, y la mayor parte del resto de este documento concierne a este problema.Las abducciones y el 'síndrome de la abducción' como se le llama comúnmente, es en gran parte una creación de los proyectos humanos de encubrimiento para la desinformación.  Las tecnologías empleadas y las agendas o intenciones que los motiva a usarlas son verdaderamente perturbadoras. La mayoría no va a querer escuchar lo siguiente, pero sentimos que ha llegado la hora de decir la verdad, para que aquellos que escuchen dejen de ser manipulados con información falsa.
(Para más información sobre la naturaleza de operaciones humanas secretas que tratan con el asunto OVNI/ET, leer "Sin Reconocer" por Steven M. Greer M.D.)Para entender las capacidades, el poder de desinformación de actuales y recientes proyectos secretos que tratan con el asunto OVNI/ETI, es necesario mirar eventos históricamente, empezando en los años cuarenta (y quizás antes de). La adquisición de material extraterrestre avanzado a mediados de los años 40  llevó a los proyectos súper secretos de investigación y desarrollo relacionados con la ingeniería invertida de las tecnologías extraterrestres. Mientras la mayoría de los investigadores en el campo se han enfocado en la generación de energía (punto-cero) y los sistemas de propulsión usados por vehículos ET para 'transportarse' a través del espacio interestelar, el área de avanzadas comunicaciones extraterrestres se ha ignorado grandemente. Pero no por los proyectos secretos humanos de Investigación y Desarrollo.    
Si evidentemente es verdad que las naves ET no están usando combustible de aviones de reacción y motores de combustión interna para viajar a través del espacio interestelar, debe ser igualmente verdad que ellos no están usando microondas de AT&T, radioondas u ondas electromagnéticas para comunicar. ¿Por qué? Porque estas ondas electromagnéticas que viajan a la velocidad de la luz (186,000 millas por segundo) son demasiado lentas para comunicar eficazmente en tiempo real por distancias interestelares. Incluso a la velocidad de luz, se necesitan 100 años terrestres para que una radioonda viaje sólo 100 luz-años de distancia. Esto significa que una conversación bilateral con el planeta hogar tomaría 200 años, y ésto es sólo para el intercambio inicial: "Hola, control, este es Alpha 1, cómo están hoy?" "Éste es control, estamos bien, cómo estás Alpha 1?" A menos que una especie viva miles de años como formas de vida biológicas, una conversación de rutina no podría ser completada antes de la muerte de ambos comunicadores!      
Por lo tanto, los sistemas de comunicación usados por formas avanzadas de vida extraterrestre emplean avanzadas tecnologías no-locales y que NO dependen de la velocidad lineal de la luz. Ellos utilizan tecnologías basadas en las leyes de física que aún no han sido elaboradas por los cieníficos humanos en el mundo convencional, no-secreto. Y éstas son tecnologías que directamente conectan con la mente y el pensamiento.Esto explica por qué tantos individuos han visto una nave ET y luego han proyectado un pensamiento espontáneamente para que regrese, o se mueva de una manera u otra - y oh sorpresa ésta lo hace. Así como un holograma o la televisión le parecerían magia sobrenatural a alguien de hace 200 años, esta capacidad tecnológica parece y suena como magia para nosotros en la última parte del siglo 20. (Y por ésto el lector puede ver porqué tanta experiencias "paranormales" pueden ser reportadas erróneamente como experiencias OVNI, y viceversa)  
Ahora, una empresa secreta bien-consolidada que usa ingeniería invertida de tecnologías ET mirará a todos los sistemas, no sólo los relacionados con propulsión y generación de energía básica. Así, como consecuencia de esta investigación, la entidad secreta que se dedica a este asunto ha elaborado las tecnologías de comunicación de estas formas de vida, y desgraciadamente les están dando usos muy detestables. Una vez que las tecnologías de comunicación ET fueron discernidas, se tomó una decisión para ver cómo se les podía dar uso, especialmente para propósitos de desinformación. Porque encima de todo, el proyecto que trata secretamente con el asunto OVNI/ET ha deseado continuar el secreto, y ha deseado la continuación del conocimiento exclusivo y control.   
El problema es que los ovnis continúan siendo vistos por el mundo, así que para que este asunto sea secreto, debe ser escondido a plena vista. Y así es.  Uno de los principios de la buena y eficaz desinformación es que se manipule el ambiente psicológicamente para que la gente no pueda saber lo que están mirando, aúnque lo estén viendo. Otro es que la creación de casos muy similares de fraudes como señuelos - si son ejecutados y jugados estratégicamente- esconderán el fenómeno real, o por lo menos distraerá la atención de la gente de los eventos reales. Y aún otro es que si todo esto falla, y el secreto terminara, la gente estará tan confundida sobre lo real contra lo memorex, que serán manipulados fácilmente para la agenda o intención del proyecto secreto.  Todo esto es la jugada en el campo OVNI, y la piedra angular de este esfuerzo de desinformación es el llamado 'fenómeno de la abducción'. Considere esto simplemente por un momento: ¡Hay un documento top-secret canadiense, escrito por Wilbert Smith que estipula que en 1950 el asunto OVNI era el proyecto más confidencial en los EU, incluso superando el secreto que rodea el desarrollo de la bomba de hidrógeno!  En 1996, el secreto es aun más grande, y los recursos usados para mantener el secreto es de muchos niveles de mayor magnitud  que el de 1950. Es más, los recursos tecnológicos disponibles para este proyecto secreto involucran tecnología ET por ingeniería invertida en forma de naves operacionales, capacidad/poder de comunicación no-linear, y entidades biológicas 'duplicadas'. Por ésto  no es difícil ver que extraordinarios recursos han sido usados para mantener el secreto de este asunto.  Todos en la contra-inteligencia saben que la desinformación realmente buena contiene algunos elementos de verdad, haciendo que la falsa información o eventos sean más creíbles para los recipientes del plan. En el área de los alegados 'secuestros' ET, el simulacro de encuentros extraterrestres falsos pero creíbles se logran un número de objetivos:  
 Reales eventos ET están perdidos entre montañas de casos simulados, falsificados. Como se mencionó anteriormente, las verdaderas pepitas de oro quedan enterradas bajo una montaña de oro falso - y muy pocos investigadores saben que deberían de estar haciendo análisi. Al aplastar el 'sonido' de los eventos ET que son reales con el 'ruido' de aquellos que son simulacros de una naturaleza cada vez más increíble, la comunidad civil de investigación no sólo es sacada del carril siguiendo casos falsos, sino que se desacredita cada vez más. Mientras más locos y absurdos sean los libretos que son alimentados a las víctimas de abducciones humanas secretas, más verán las comunidades científicas en general y los medios de comunicación como si todo este campo fuera pura tontería. De esta manera, las abducciones iniciadas por encubrimientos  humanos no sólo sirven como señuelos en la comunidad civil de investigación OVNI, pero sirven para desviar a una investigación seria de las comunidades científicas y en los medios de comunicación. Es un golpe maestro de desinformación, en donde la comunidad civil ha tragado el anzuelo.  
   El uso de la tecnología ET de comunicaciones lograda por ingeniería invertida para propósitos de desinformación por medio de abducciones y similares, también permite la comprobación de tales sistemas para evaluar su eficacia y fiabilidad. Para aquéllos que creen que la experimentación de tales armas 'no-letales' en la población civil por operaciones secretas es inconcebible, recuerden las pruebas secretas de substancias radioactivas en inocentes civiles durante la Guerra Fría. En 1993, el Departamento de Energía (anteriormente la Comisión de Energía Atómica) y su líder, Hazel O'Leary, liberó documentos descubriendo el hecho de que inocentes civiles habían sido contaminados deliberadamente con plutonio y otras substancias tóxicas radioactivas simplemente para ver el efecto que tendrían. ¡Se informó que el plutonio realmente fué puesto en el cereal de avena de los niños en un orfanato para ver qué efecto tendría!   Los mismos excesos sociopáticos de aquéllos proyectos de prueba de plutonio están siendo repetidos en el sector civil con abducciones ET de humanos inocentes que son simuladas, las llamadas mutilaciones de ganado (también en gran parte de orígen humano secreto) y similares proyectos secretos. No vamos a querer creer en ésto porque parece ser demasiado horrible. Pero mientras más tiempo vivamos negándolo, más seremos llevados por el sendero fácil de la decepción y la manipulación de nuestras mentes y emociones.                          
  Lo más perturbador son los aparentes motivos y agendas ocultas que manejan estos proyectos humanos secretos que tratan con las abducciones y similares. Aparte del valor deflectivo, del señuelo descrito arriba, el contenido de las falsas experiencias de abducción iniciadas por humanos es definitivamente xenófobo, instigador de miedo y furia. ¿Con qué fín? ¿Podría ser que ambos, los 'abducidos' y los millones de personas que aprenden sobre sus horribles experiencias a través de los libros, videos, especiales de televisión y películas están siendo preparados para odiar a la 'presencia extraterrestre' y así aceptar, en algún momento en el futuro, los sacrificios necesarios para comprometerse en una guerra interplanetaria?    ¿Y quién se beneficiaría por semejante libreto de 'guerra de las galaxias' ? El ejército - el complejo industrial. Los mismos intereses sobre los cuales fuimos advertidos por un personaje, nada menos que un general de 5 estrellas y presidente republicano conservador Ike Eisenhower. Después de todo, el uso clásico de armamento psicológico estaba (y está) relacionado con la preparación de la población civil para odiar al enemigo, y para ser encaminado en la dirección de que se haga cualquier sacrificio para combatirlos. Podría ser que ahora estamos siendo manipulados de tal manera, para que colectivamente aceptemos el costo de construcción para tener el poder para una guerra interplanetaria - un poder que extraería billones de dólares de la economía mundial?   

Abducciones

Fedro Carlos Guillén

 

La primera pregunta es si el terminajo tiene algún futuro en la exacta ciencia de la conjugación; ¿si un extraterrestre se aparece dirá: "yo te abduciré"? ¿Un señor sometido a tal experiencia relatará: "fui abdujido"; "ellos me abduccionaron"? No lo sé, pero supongo que como estos encuentros son cada vez más frecuentes, saldremos pronto de dudas.Estoy seguro que una gran cantidad de testimoniales sobre experiencias inexplicables es producto de la idiotez humana que, como se sabe, es inconmensurable. Sin embargo, ¿qué hacer cuando nos encontramos con relatos provenientes de gente intachable y además escéptica? En este caso supongo que lo que procede es encontrar respuestas y eso es justamente lo que ha tratado de hacer un equipo de científicos para explicar ciertos fenómenos paranormales. Hace unos días Jean-Christophe Terrillon, un físico canadiense que trabaja en Japón, dio a conocer una experiencia francamente espantosa que le ocurre una vez por semana: "Me despierto a mitad de la noche sintiendo la presencia de algo maligno, mis oídos zumban y una fuerza que me deja sin aliento me oprime el pecho. Trato de moverme o gritar y no puedo... Estoy paralizado". Dado que el doctor Terrillon no es afecto a inhalar volátiles y no cree en espíritus ni extraterrestres se ha preguntado insistentemente acerca de su estado cerebral. Afortunadamente para él se ha descrito recientemente un desorden que podría explicar esta escena macabra: la parálisis del sueño.Este mal es el resultado de una pérdida de conexión entre el cerebro y las funciones motoras del cuerpo y se sabe ahora que, por lo menos, la mitad de las personas lo han sufrido alguna vez en su vida. Un número creciente de especialistas asume que esta podría ser la explicación para los reportes de personas visitadas por el zaranpangüilo o los extraterrestres.Kazuhiko Fukuda, un psicólogo de la Universidad de Fukushima en Japón, que se ha dedicado al estudio de este mal poco conocido en Occidente pero que en Japón se llama "kanashibari", es uno de estos especialistas y expone que estudios recientes en países occidentales sugieren que es un mal más frecuente de lo que se cree y uno de los problemas para su poca difusión es que la gente que lo padece (permítaseme una licencia literaria) sale gritando cosas como "posesión" o "abducción".Los síntomas descritos arriba aparecen en obras literarias tan respetables como Moby Dick y en pinturas como La pesadilla, una obra de Henry Fuselli realizada en el siglo XVIII, en la que se muestra a un duende sentado en el estómago de una mujer dormida. Los europeos pensaban en brujas, los chinos en fantasmas y los japoneses en demonios gigantes, interpretaciones culturales para estos asaltos nocturnos cuyos síntomas son idénticos. Una explicación más moderna y menos obsoleta (ya sabemos que las brujas no existen) es la que culpa a los extraterrestres y a las abducciones. Sólo en Estados Unidos un reporte publicado en 1992 sugiere que cerca de cuatro millones de estadounidenses reportan experiencias relacionadas con la abducción extraterrestre. También se ha demostrado que gente expuesta a información o películas en las que se habla de abducciones son más proclives a reportar estos encuentros que quienes no cuentan con esa información.Muchos científicos han evitado la asociación entre la parálisis del sueño y las abducciones por temor a rostizar su reputación. Sin embargo, la creciente evidencia parece incontrovertible. Desde luego los ufólogos (otro neologismo) ya empiezan a reaccionar y niegan que este mal explique las operaciones que de vez en cuando nos practican nuestros visitantes en la comodidad de su nave espacial, inclusive algunos más astutos argumentan que los extraterrestres son tan listos que producen en los ¿abducidos? una reacción: ¿Cuál? Por supuesto... la parálisis del sueño. Así cualquiera

El FENÓMENO OVNI: UNA VISIÓN RACIONAL.
Ricardo Campo Pérez.


Desde que a finales de los años 40 los medios de comunicación norteamericanos comenzaron a difundir noticias sobre presuntas observaciones de "platillos volantes", la creencia en la existencia de "naves de procedencia extraterrestre" observadas por asustados testigos es ya un hecho universal en la actualidad. Es un ejemplo más de la influencia cultural de los Estados Unidos en todo el mundo, y de manera especialmente notoria en Europa.

LA COMPLEJIDAD DEL FENÓMENO OVNI

El fenómeno ovni puede ser abordado desde numerosos puntos de vista, lo que lo hace especialmente complejo y resistente a la reducción a cualquier disciplina con exclusividad. Esta complejidad -entre otras razones- ha provocado un cierto abandono o infravaloración por parte de los profesionales de algunas ramas del conocimiento con respecto a los enfoques adoptados por otras. Tradicionalmente los antropólogos han obviado el aspecto material de este enigma y los estudiosos con un enfoque fisicalista no han prestado mucha atención al fenómeno como mito y creencia social.

Pero no se propone este artículo solventar estos desequilibrios a través de una exposición exhaustiva de la materia ufológica (una "summa ufológica"), ni siquiera pretende ser un compendio; sólo desea mostrar los puntos claves en esta problemática. Al final expondré brevemente algunos casos a los que en su momento se calificó con el término ovni, pero que tras las gestiones oportunas se pudo asignar una explicación sencilla, labor ineludible de todo ufólogo o investigador ovni que no quiera engañarse a sí mismo ni a los demás.

FENÓMENOS ASTRONÓMICOS Y ATMOSFÉRICOS

Cualquier interesado o simple curioso debe tener presente que todo lo que los medios de comunicación pasa por ser una observación extraña puede ser explicado por parte de los investigadores y estudiosos, en un 95% de los casos, en términos conocidos para la ciencia. Son muchas las causas de confusión y malinterpretación que pueden llevar a testigos predispuestos o poco avezados a informar de la presencia en un determinado lugar y momento de la observación de un "ovni". El orto del planeta Venus, un espectacular bólido que cruza el espacio visible en plena noche, ciertas manifestaciones de la electricidad en la naturaleza como los denominados rayos globulares, entre otras muchas causas de tipo natural, algunas de ellas tan prosaicas como la puesta del Sol y de la Luna, aunque parezca increíble.

Este tipo de fenómenos son los que conforman el tipo de causas o confusiones que los ufólogos denominamos, como es fácil adivinar, "astronómicas" o "atmosféricas" cuando se trata de procesos de ionización atmosférica. Y siendo estas las causas más comunes de equivocación, son al mismo tiempo las que cierto sector periodístico-sensacionalista ha ignorado premeditadamente con mayor ahínco, intentando mantener en la ignorancia a los aficionados sobre la frecuencia y proporción de las identificaciones correctas.

CAUSAS Y OBJETOS DE ORIGEN HUMANO

Pasemos ahora a las causas de tipo artificial u objetos de fabricación humana susceptibles de ser confundidos con fenómenos extraños. Los aviones, tanto civiles como militares, han sido con frecuencia malinterpretados, aun a pesar de ser -en el primer caso- fácilmente reconocibles gracias a sus luces de posición; los helicópteros en vuelo nocturno, especialmente si llevan incorporado un potente foco de rastreo, como los de la Guardia Civil; los focos que suelen emplearse en espectáculos musicales y fiestas, cuando apuntan al cielo y el rayo de luz choca con una capa de nubes, suele dar la impresión a un observador lejano de estar contemplando un baile de objetos lenticulares luminosos (como en los carnavales santacruceros); la reentrada de chatarra espacial que se vuelve incandescente por la fricción con la atmósfera; los gases expelidos por una prueba militar de tipo balístico (como los espectaculares casos canarios de 22/6/76 y 5/3/79 entre otros), etc.

LOS FRAUDES

Fuera de estas grandes categorías hay que incluir una que es más frecuente de lo que puede parecer: los fraudes. Estos pueden obedecer a diversas motivaciones: deseo de notoriedad, ansia de probar que "los extraterrestres existen", simples bromas, exageraciones periodísticas, montajes fotográficos y descarados engaños mantenidos durante bastante tiempo. Puede darse el caso que el testimonio haya sido originado por una observación anómala "real" a la que el testigo, premeditadamente o no, haya añadido o adornado con características que la dotan de una mayor extrañeza de la que por sí tiene.

Estos casos son normalmente muy difíciles de explicar -en principio- y, tal vez, muchos de los que forman parte de ese 5% inexplicado no sean más que sucesos triviales enbellecidos por los testigos; los psicólogos -percepción, recuerdo, expectativas vitales- tienen un gran papel, y su concurso es constantemente requerido por los ufólogos racionalistas.

CASOS SIN EXPLICACIÓN

Estos son, a grandes rasgos, los principales motivos de confusión que pueden sufrir los potenciales testigos; esto es, también, el fenómeno ovni, forma parte de él. No es mi intención dar cuenta en su totalidad de las posibles confusiones que pueden presentarse a testigos más o menos predispuestos; y tampoco pretendo eliminar el misterio en su totalidad pues, al menos en opinión de los ufólogos, existe un pequeño residuo -ese 5% ya citado- de casos genuinamente enigmáticos que esperan ser abordados si no por la ciencia, sí por encuestadores y analistas que hagan uso del sentido común. En caso contrario los charlatanes se apoderarán por siempre de esta parcela del conocimiento humano. Sentada esta base mínima -la existencia de un fenómeno no muy abundante y no reductible a conocimientos actuales de la ciencia- ¿qué pueden ser los ovnis?

Psicosis Social

Se han aventurado muchas ideas con la intención de explicar qué se esconde tras el misterio (supuesto) de los ovnis. Entre todas ellas han ido cobrando fuerza las que argumentan que el fenómeno ovni es un mito o creencia social. Desde que transcurrió el tiempo suficiente como para constatar la evolución del fenómeno, pudo advertirse que no todos los años se observa el mismo número de ovnis, que algunos años o temporadas -normalmente bienios- contaban con una enorme acumulación de denuncias. Estos periodos de oleadas (así es como se los denomina en la jerga ufológica), suelen estar provocados por algún incidente espectacular al que los medios de comunicación han dado gran publicidad. A continuación el público se siente respaldado para comentar sus observaciones pretendidamente extrañas que también publican y comentan los propagadores del misterio; de esta manera la avalancha crece hasta que llega un momento en que los medios se saturan y dejan de lado estas noticias, con lo que la oleada desaparece y la actividad ovni decrece a su nivel habitual.

El detonante de esta acumulación de denuncias puede ser un caso espectacular al que los medios magnifican, como acabo de comentar, o la publicación de una nota de prensa oficial en la que se pide a la ciudadanía que informe a las autoridades aéreas de cualquier observación inhabitual de la que sean testigos, como se ha constatado en la Península y he tenido la oportunidad de comprobar en Canarias.

Al mismo tiempo que tienen lugar estos fenómenos sociales pueden concurrir -también de forma independiente- procesos psicológicos que alteran la percepción normal de ciertos estímulos celestes. Estos procesos pueden transformar, pongamos por caso, al planeta Venus si es observado de noche y con espectacular brillo, con una nave lenticular situada a no mucha distancia del sorprendido testigo. ¿Cómo es esto posible? Brevemente puede decirse que es la alteración de una percepción visual, objeto o fenómeno luminoso, bajo el peso del arquetipo ovni y sus características principales, forma, color y dinámica general. No es una manifestación patológica, ocurre simplemente cuando un individuo predispuesto, angustiado, etc., no es capaz de identificar un estímulo que se presenta a su sistema cognitivo como un reto o dificultad, problema que puede ser resuelto simbólicamente: asumiendo que lo observado es una nave extraterrestre.

Comlpejos Procesos de Ionización Atmosférica

Cierta proporción de la casuística ovni ofrece características semejantes a ciertos procesos de ionización atmosférica no totalmente explicados científicamente. Algunos de estos casos describen formas luminosas esféricas, de vivos colores, que se desplazan rápidamente o quedan estáticas. Algunos autores mencionan que pueden penetrar en el interior de las casas sin provocar daños o bien causar quemaduras en sus moradores; pueden tener un tamaño que oscila habitualmente entre el de una pelota de tenis y un balón de fútbol, y pueden desaparecer repentinamente tras una sonora explosión.

Algunos investigadores han encontrado significativas correlaciones entre este tipo de fenómenos luminosos y las zonas propicias en sufrir terremotos, con presencia de fallas geológicas, retomando para la ciencia una vieja tradición existente en todas las zonas del mundo geológicamente inestables: las "luces de la tierra".

El Mito Extraterrestre

Una de las hipótesis más tradicionales en torno a los ovnis es la extraterrestre. Es la más antigua, y a la que se adhirió un mayor número de interesados. La era espacial y la especulación exobiológica fomentaron la posibilidad de que al menos una pequeña parte de la casuística ovni pudiese tratarse de genuinas astronaves en labor de reconocimiento o investigación (al menos para la lógica humana esta sería su tarea más obvia) del planeta Tierra. El problema es que no existe ni una sola prueba contundente y contrastable de que en alguna ocasión una hipotética nave allende del Sistema Solar se haya acercado a nuestro planeta, por mucho que vociferen los iluminados y predicadores de la "realidad extraterrestre".

LAS ALERTAS OVNI

Estos tres ejemplos de hipótesis surgidas para clarificar en lo posible el enigma ovni no son compartimentos estancos, pudiéndose dar situaciones en las que sean necesaria su aportación simultánea para entender alguna de las complicadas manifestaciones que tienen lugar dentro del mito ovni; por ejemplo, las alertas ovni. En ellas tenemos habitualmente una masa de público sensibilizada por ciertos medios de comunicación para posible observación de luces extrañas; la gran mayoría de los que acuden a estas ferias ufológicas son aficionados en su mayoría bastante crédulos, predispuestos a que su mente les juegue una mala pasada ante la primera luz estática o en movimiento que vean, como pude comprobar hace cuatro años en Las Cañadas del Teide en aquella famosa alerta ovni organizada por algunos próceres de la ufología y el desatino: en cuanto pasó el primer avión sobrevolando la isla se oyeron comentarios de que se estaba viendo "una luz extraña". Imaginemos lo que habría significado la presencia de alguna de esas curiosas manifestaciones eléctricas de la naturaleza en un ambiente como ese.

El panorama ufológico, como se puede comprobar fácilmente, está bastante enrarecido por actividades que se sitúan fuera de lo que sería esperable en un estudio metódico de un hipotético enigma; el interés -no por descubrir la verdad precisamente- mueve en muchas ocasiones a los introducidos en este mundillo; es una carga con la que debemos pechar los que no tenemos interés en alimentar a las masas ávidas de misterios.

EJEMPLOS PARADIGMÁTICOS

Por último, mostraré algunos ejemplos de casos ovni explicados que pueden resultar de especial interés a los lectores de Nova 87-a, ya que se trata de confusiones de objetos astronómicos con extrañas presencias en los cielos de Canarias. De todos ellos existe información de prensa local de la época.

El 29 de marzo de 1950, a las 09:25 horas, gran cantidad de personas que transitaban por las calles de Santa Cruz de Tenerife pudieron contemplar un punto u "objeto" luminoso, similar al resplandor de una gran estrella. "La Tarde", en su edición del mismo día señala que "fueron miles de personas las que apostadas en las azoteas, balcones y aceras de la población intentaban desentrañar el misterio que se desarrollaba en las alturas". La propia prensa aclara el misterio al día siguiente, pues se trató simplemente del planeta Venus, que se encontraba sobre el horizonte con una elevación de unos 48§, luciendo a pleno día debido a su gran brillo, -5.3.

El 27 de agosto de 1968, a las 21:30 horas, fue observado desde el norte de Gran Canaria y Tenerife una espectacular luz azul y larga cola de fuego que según algunos testimonios llegó a producir molestias en los ojos debido a su fuerte luminosidad, desapareciendo tras un fuerte fogonazo y provocando un gran revuelo social. Se recogieron testimonios en Las Palmas de Gran Gran Canaria, Gáldar, Punta del Hidalgo, Bajamar, Santa Cruz e Icod, en un intervalo horario muy similar, alrededor de la hora citada.

El 17 de septiembre del mismo año, los pilotos del vuelo Tenerife-Gran Canaria, también a las 21:30 horas, observaron una luz lejana que dio la impresión de acercarse al avión e iluminarlo totalmente con una tonalidad azulada; simultáneamente fue observado por testigos de tierra, cerca del Aeropuerto de Gando y en Las Palmas de Gran Canaria. La Zona Militar de Canarias realizó investigaciones a través del Juez Informador nombrado a tal efecto el entonces comandante Antonio Munaiz, que elevó un informe confidencial a su autoridad superior. Sus conclusiones, al menos en este caso, no fueron muy acertadas, pues afirma que lo observado podía corresponder a un "rayo globular", cuando todas sus características permiten afirmar que se trató de un gran bólido. Este informe secreto ha sido entregado a la opinión pública en enero de 1993, dentro del proceso de desclasificación iniciado por el Ejército del Aire Español. Puede ser consultado y obtener copia en la Biblioteca del Cuartel General del Aire en Madrid o bien solicitarlo al autor de este artículo.

El 17 de noviembre de 1994, entre las 06:30 y las 07:00 horas, una testigo en Santa Ursula, Tenerife, confundió el ocaso de la Luna (06:40, acimut 288§) con las variaciones de una enorme luz que se encontraba mar adentro, por encima del horizonte, con un color amarillento de gran intensidad.

 Ricardo Campo es un investigador español de la mitología de los ovnis y Relaciones Exteriores de la Fundación Anomalía (http://Fast.To/anomalia), única organización de este tipo en España, reconocida por el Ministerio de Educación y Cultura, de carácter científico y racionalista.

Un avispado productor de televisión toma el pelo a la comunidad ufológica con un filme de supuestas autopsias a extraterrestres


EXTRATERRESTRES DE SERIE B

Luis Alfonso Gámez

El rumor comenzó a circular en el mundillo ufológico en enero de 1995. Steven Spielberg preparaba una película sobre el incidente de Roswell, a partir de <<unas presuntas grabaciones reales>> de las autopsias a los tripulantes del platillo volante que se estampó contra la Tierra en el desierto de Nuevo México en 1947 [Canto, 1995]. La fuente original del rumor fue Carl Nagaitis, miembro de la Asociación Británica para la Investigación Ovni (BUFORA) y autor, junto a Philip Mantle, del libro Ufo abductions, without consent. Aunque la productora de Spielberg desmintió inmediatamente la existencia del proyecto, el inventor de la patraña consiguió su objetivo: llamar la atención del sector más desquiciado de la comunidad ufológica internacional, que todavía no se había recuperado del mazazo recibido tras revelar el Tribunal General de Cuentas de Estados Unidos que los restos hallados hace casi medio siglo en Roswell se correspondían en realidad con los de un globo del proyecto Mogul, un programa secreto para la <<detección de la onda expansiva generada por explosiones nucleares soviéticas>> [Weaver, 1994]. Ya estaba todo preparado para dar el golpe de gracia.

El escenario elegido fue un auditorio del Museo de Londres, donde el 5 de mayo un centenar de personas asistió a la proyección de una cinta de 20 minutos, en la que se veía como supuestos médicos practicaban una necropsia a un cadáver alienígena en lo que parecía ser un quirófano. El productor de televisión Ray Santilli envolvió el cebo con el halo de misterio adecuado, incluidos los preceptivos registros para evitar fotografías piratas. El público estaba compuesto por periodistas, potenciales compradores del filme y ufólogos. Y la mayoría cayó en el engañó, pero no Ken Jeffrey, del grupo creyente Iniciativa Internacional por Roswell (IRI), que tras ver la filmación no tenía <<ninguna duda>> acerca del carácter fraudulento de la película [Jeffrey, 1995]. Aún así, el productor siguió adelante con su estrategia y quince días después repitió la maniobra en San Marino, en un congreso ufológico al que acudieron los autores más sensacionalistas del viejo continente. En esta ocasión, los expertos pudieron ver 6 minutos del examen médico del cuerpo de un extraterrestre en el interior de una tienda de campaña.

Santilli, de 39 años y propietario de la empresa Merlin Communications Ltd., aseguraba que había tenido conocimiento de la existencia del filme dos años antes, cuando viajó a EE UU para hacerse con material con el que producir un vídeo sobre Elvis Presley. Durante su periplo americano, el productor conoció a un anciano de 82 años, un tal Jack Barnett, que había sido cámara de la Fuerza Aérea y decía disponer de 91 minutos de película que demostraban que seres de otros planetas visitan la Tierra y el Gobierno estadounidense ha estado ocultando la verdad a la opinión pública durante casi medio siglo. El filme, rodado en 16 milímetros, estaba repartido en 13 rollos de 7 minutos de duración y contenía imágenes de la recuperación del platillo volante en el lugar de los hechos, del examen médico realizado a un tripulante en una tienda de campaña, de las autopsias practicadas a los extraterrestres en Fort Worth y de una visita del presidente Harry Truman a la base militar donde se custodiaban los restos de los alienígenas.

Según la primera versión de los hechos facilitada por Santilli, el cámara había sido en su día lo suficientemente astuto como para sacar una copia del material, burlar los controles de seguridad militares y mantener el filme a buen recaudo durante casi cinco decenios. Tras pagar al ex militar unos 18 millones de pesetas, Santilli se hizo con los rollos de película con la condición de no revelar el nombre del vendedor. Aunque no había ninguna prueba de que la filmación fuera auténtica y el productor de televisión ofrecía información con cuentagotas, los ufólogos se tragaron el anzuelo y varias cadenas de televisión se mostraron interesadas por hacerse con el documental que Santilli iba a realizar con fragmentos de la cinta original. El productor, que había fijado el estreno mundial de su montaje para el 27 de agosto, recibió al parecer una espectacular oferta de la televisión israelí, que estaba dispuesta a pagar hasta 975 millones de pesetas por la exclusiva de la película. Al final, se vendieron los derechos de emisión en cada país a una televisión distinta con lo Santilli que se aseguró pingües beneficios, ya que sólo en EE UU la cadena Fox Network engrosó las arcas de Merlin Communications Ltd. en cerca de 200 millones de pesetas.

El `culebrón' del verano

El misterio llegó en junio a los quioscos españoles de la mano de Josep Guijarro y Manuel Carballal, que informaban en la revista Más Allá del <<descubrimiento por parte de la BBC de una vieja película -propiedad de un cámara militar que en la actualidad tiene 82 años- que, al parecer, recoge las imágenes no sólo de un ovni estrellado, sino tambien de los cuerpos de tres o cuatro seres alienígenas>> [Guijarro, 1995a] y decían que <<la prestigiosa casa de fotografía Kodak>> había confirmado que la película había sido fabricada en los años 40 [Carballal, 1995], extremos ambos que han resultado ser falsos. Ni la BBC ha tenido nada que ver en todo el asunto de la película de Roswell ni Kodak ha certificado en ningún momento la antigüedad del filme. El culebrón ufológico del verano había comenzado, y Más Allá y Año Cero se enfrascaron en su particular carrera por facilitar la información más impactante a sus lectores.

Guijarro optó desde un principio por poner en duda la autenticidad de la filmación mientras Javier Sierra, el especialista en platillos volantes de Año Cero, se lanzaba a una delirante carrera hacia el absurdo, dejándose seducir por Philip Mantle, miembro de la BUFORA que ha apoyado a Santilli en todo momento. Así, al tiempo que Guijarro se preguntaba en Más Allá si <<?Es la película de Roswell un montaje fraudulento?>> o llegaba a la conclusión después de cuatro meses -más vale tarde que nunca- de que <<las imágenes del extraterrestre de Roswell son un montaje fraudulento>>, Sierra galopaba a lomos de la irracionalidad más desenfrenada y proclamaba a los cuatro vientos: <<!No son humanos!>>, <<!Estaban vivos!>>, <<Jaque a la ciencia>>, <<Roswell, un watergate cósmico>>... Y Año Cero se llevó el gato al agua.

A principios de agosto, los españoles pudieron ver las primeras fotografías procedentes de la película de Santilli. Un alienígena cabezón y carente de pelo ocupaba la portada de Año Cero, cuyo director, Enrique de Vicente, dedicaba el editorial a justificar que su revista se apropiara indebidamente de unas imágenes propiedad de Merlin Communications Ltd. <<Si estas películas son auténticas, como aseguran quienes las han puesto en circulación, se trataría de la noticia del siglo y la humanidad tiene el derecho a conocerla sin ningún tipo de restricciones. Si es cierta la historia que estos cuentan, el propietario legal de las mismas sería el Gobierno de Estados Unidos, que difícilmente se atreverá a reclamar sus derechos y reconocer así la verdad que oculta al mundo desde hace medio siglo. Si no fuera así, se trataría de un fraude y la venta de dichas imágenes como auténticas sería igualmente fraudulenta. Es por ello -concluía De Vicente- que, ante la falta de respuesta a nuestras tentativas de negociación por parte de quienes, sin aportar prueba alguna, aseguran haberlas comprado al `cameraman' que las filmó, nos unimos a la iniciativa del CISU italiano, decidiendo publicar las imágenes y planteando así un claro desafío que pretende contribuir a desvelar la verdad>> [Vicente, 1995]. A incrementar las ventas de la revista a costa de la verdad y de la credulidad del público, diría yo.

Enrique de Vicente y Javier Sierra consiguieron con la publicación de las primeras fotografías de la autopsia que diversos medios de comunicación se hicieran eco de la existencia de la enigmática película y otorgaran a las opiniones del ufólogo de Año Cero una inmerecida relevancia. El extraterrestre cabezón de Santilli apareció en las portadas de Cambio 16 y Tiempo, que recogían declaraciones de Sierra, quien se mostraba en estas revistas más cauto que en su propia publicación. Así, al mismo tiempo que en las revistas de información general advertía en repetidas ocasiones sobre la posibilidad de que todo fuera un engaño, en Año Cero se mostraba convencido de que Roswell había sido el escenario de <<la caída y posterior recuperación de una nave extraterrestre>> [Sierra, 1995a], y llamaba la atención sobre el hecho de que el invento del transistor podía estar basado en tecnología alienígena. Entre los periódicos, Diario 16 dedicó un amplio reportaje al tema; pero fue Abc el que puso el dedo en la llaga al denunciar el <<timo del marciano de Internet>> [Grado, 1995] antes del estreno mundial del documental televisivo. <<Ray Santilli, un oscuro productor cinematográfico inglés, puede hacerse de oro>>, anunciaba el rotativo madrileño, mediante la venta de la película de Roswell a través de Internet. La autopista de la información, donde se han sucedido los rumores y debates, fue el primer lugar en el que el productor televisivo puso en venta la filmación de Roswell.

Una autopsia de cine

Sierra había acudido en mayo al congreso ufológico de San Marino, donde asistió a la proyección de una escena del filme que se localizaba en una tienda de campaña, en cuyo interior dos hombres practicaban la autopsia a un alienígena. El hecho de que los dos supuestos médicos no usaran ni guantes ni mascarillas y de que la estancia estuviese mal iluminada sólo había suscitado ligeros recelos en el joven ufólogo, que consideraba que la película resultaba impresionante. <<Las imágenes, ciertamente, sobrecogen. Tumbada sobre una camilla y encerrada en una hermética sala de operaciones, una pequeña entidad de difusos rasgos humanos es examinada atentamente por dos cirujanos enfundados en sendos trajes aislantes>>, decía Sierra, refiriéndose a la escena que millones de españoles tuvieron oportunidad de ver en televisión el 3 de septiembre [Sierra, 1995a]. Cualquiera que haya presenciado los pocos minutos de la película original incluidos en el documental Los alienígenas de Roswell, emitido por Antena 3 TV, considerará alarmante lo impresionable que es el ufólogo alicantino.

El extraterrestre mide alrededor de metro y medio, carece de órganos genitales externos, tiene la piel grisácea, el cráneo desproporcionadamente grande, el vientre hinchado, seis dedos en cada extremidad... Se corresponde, en definitiva, con la imagen de los alienígenas que tiene el lector de Noticias del Mundo y da la impresión de ser una figura de cartón-piedra. La autopsia parece revelar, además, que el alienígena carece de estructura ósea, tubo digestivo y dientes, y que un velo negro cubría cada uno de sus grandes ojos. <<A primera vista -afirma Antonio Ribera, el patriarca de la ufología española-, diría que corresponde a un niño de unos 13 ó 14 años, más bien grueso y sin ninguna de las características que exhibiría una auténtica Entidad Biológica Extratrerrestre (EBE)>> [Ribera, 1995]. ?Cuáles son las características de un auténtico alienígena, el color verde de la piel, las antenas y la nariz en forma de trompetilla? Esa es la imagen que la gente tenía de los extraterrestres en los años 40, mientras que la de la película de Roswell es la de los hombrecillos grises que han popularizado la literatura ufológica y el cine.

Javier Sierra no dudaba en julio en reconocer la existencia de indicios de fraude en toda la historia; pero se ha resistido hasta el final, como buen mercader de lo oculto, a denunciar abiertamente el engaño. Sabía que el fragmento de autopsia que había visto en San Marino contenía numerosas incongruencias: la escena está escasamente iluminada <<con un candil de petróleo>>; el cadáver permanece tendido en una camilla y no sobre una mesa especial; el cámara rueda a una distancia excesiva como para captar los detalles de una autopsia y los médicos no llevan ni máscaras ni guantes. Y también estaba enterado de que la USAF no tiene constancia en su archivos de haber contado entre su personal de la base de Roswell en 1947 con un tal Jack Barnett, de que sólo Santilli conoce al misterioso cámara, de que la codificación Acceso Restringido de alguna de las secuencias no forma parte del código militar norteamericano y de que Chris Cary, la mano derecha del productor, trabaja <<para una compañía especializada en efectos especiales y en la elaboración de escenarios y figuras de látex para películas de ciencia ficción>> [Sierra, 1995a]. Todos estos detalles pasaban desapercibidos para el ufólogo oficial de Año Cero, para quien lo más destacable era que Barnett situase el incidente de Roswell en junio de 1947, no en julio, y que no se diera a conocer abiertamente como medida de autoprotección ante los pérfidos militares.

<<Lo sorprendente del asunto -dice Sierra- es que, de ser auténtica la filmación y el testimonio de Barnett, los investigadores del caso Roswell han estado equivocados por completo al respecto de cómo y cuándo tuvieron lugar los hechos>> [Sierra, 1995a]. Y tiene razón. Los ufólogos ni siquiera han acertado en los últimos cuatro decenios a la hora de fijar la fecha en la que ocurrió el misterioso suceso. Los especialistas como Sierra, que se presenta ante los medios de comunicación como el único investigador español que ha estado en Roswell, sitúan desde siempre el incidente de Nuevo México a principios de julio de 1947, dos semanas después de la observación de Kenneth Arnold, a pesar de que el principal testigo, William Brazel indicó en su día a The Roswell Daily Record que había encontrado los restos el 14 de junio [Klass, 1993].

Errores de película

La película de Roswell no resiste el mínimo análisis. Para empezar, resulta incongruente que los médicos que examinan el cadáver alienígena en la tienda de campaña no lleven ningún tipo de protección y trabajen bajo la débil luz de un candil, y que los forenses que practican las necropsias en Fort Worth porten un traje de protección totalmente inadecuado, cuyo único objetivo parece ser ocultar la identidad de los actores. Además, es propio de auténticos ignorantes pensar que, de haberse realizado, las primeras autopsias a seres de otros planetas se iban a practicar en tan lamentables condiciones, con sólo dos patólogos y un cámara de cine para grabar un documento histórico. Una escena tan rocambolesca pertenece al universo del más ingenuo cine de ciencia ficción.

Los expertos que han visto la película no tienen ninguna duda: se trata de un burdo montaje. Joachim Koch, ufólogo de IRI y médico desde hace 18 años en un hospital berlinés, advierte que los trajes anticontaminación de los patólogos de Fort Worth no pueden tener como objeto proteger a los técnicos de ningún tipo de radiación porque los doctores de la tienda de campaña no llevan ropa especial, lo que hace suponer que en el lugar del pretendido accidente no se habían detectado indicios de radiactividad. Por si fuera poco, al no disponer de equipos de respiración autónomos, los médicos no sólo sufren el hedor procedente del cuerpo en descomposición, sino que pueden ser víctimas de virus o bacterias de origen desconocido. <<Luego, es probable que el extraño equipo que visten los `doctores' tenga sólo el propósito de encubrir sus identidades>> [Koch, 1995].

El antropólogo forense José Manuel Reverte, que ha realizado más de 1.200 autopsias en 17 años, también considera que la vestimenta de los patólogos es inapropiada y añade que la actitud de los dos forenses es la propia de alguien que finge practicar una autopsia. <<La impresión general que da la película cuando la ves por primera vez es que pertenece realmente a una autopsia, pero cuando vas a los detalles técnicos te das cuenta de algunos errores>>, indica el especialista [Sierra, 1995c]. Los patólogos se sienten sorprendidos, por ejemplo, del escaso flujo de sangre que sale por las incisiones. La falta de orden en la autopsia, la desproporcionada masa muscular del ser, la inexistencia de orificios para la evacuación de excrementos y un cerebro sin circunvoluciones son algunos de los indicios que llevan al doctor Reverte a sentenciar que la <<filmación es un fantástico trucaje>> y que el ser que permanece sobre la mesa es <<algo creado manualmente>>.

Y eso por no hablar de las condiciones de trabajo o de la duración de la intervención. Como indica Joachim Koch, <<la realización de una autopsia a un extraterrestre habría sido un hecho extraordinario. Se habría practicado en una gran habitación o auditorio para que la presenciaran numerosos patólogos. Se habría realizado muy cuidadosa y metódicamente, prolongándose, quizá, durante varias semanas. Se habría filmado cuidadosamente y se habrían sacado multitud de diapositivas y fotografías>> [Koch, 1995]. Sin embargo, la película de Santilli es una chapuza con numerosos saltos de imagen y pérdidas de enfoque, un filme que, como dijo Antonio Albert en El País, <<parece un `corto' de Alex de la Iglesia con la asesoría del departamento de efectos especiales de la señorita Pepis (la espuma de poliuretano `canta' que da gusto)>> [Albert, 1995]. Toda la autopsia dura alrededor de dos horas, según ha reconocido Chris Cary, el socio de Santilli; resulta excesivamente breve para lo extraordinario de la situación.

Los técnicos en efectos especiales que han visto escenas de la película también han sido contundentes. A partir de los movimientos de cámara, Cliff Wallace, de C-F-X Criature Effects, estima que el filme se rodó en vídeo y no con un pesado equipo de 16 milímetros. Wallace y sus socios están convencidos de que la filmación no corresponde a una autopsia auténtica y que lo que hay sobre la mesa de operaciones es un muñeco, cuya estructura no es la de un ser humano tumbado, sino la de uno erguido. De la misma opinión es Trey Stokes, de The Truly Dangerous Company, que ha trabajado en películas como The Abyss, The Blob, Robocop II, Gremlins II y Batman Returns, entre otras. <<El muñeco es demasiado tieso para ser creíble>>, advierte. El especialista llama la atención sobre el hecho de que los patólogos del filme no mueven el cuello de la criatura a la hora de examinar la cabeza, lo que se corresponde con el hecho de que para los técnicos en efectos especiales es una ardua tarea reproducir verosímilmente el cuello humano y sus movimientos. Stokes destaca, además, que los doctores no cambian de posición al cadáver en ningún momento y que la disposición de la musculatura no es la propia de un cuerpo tendido.

Un cámara llamado Jack Barnett

Gran parte de los ufólogos concede el mismo crédito a las afirmaciones de primera mano que a las de cuar.ta, quinta o sexta. La mayoría de los testimonios referentes a platillos volantes estrellados procede de fuentes indirectas o de individuos cuya existencia no ha podido ser comprobada. Este último es el caso de Jack Barnett, el cámara militar al que Santilli dice que compró la película de Roswell en 1993. Nadie, aparte del productor de televisión, ha tenido acceso al técnico que grabó las imágenes de las autopsias. Además de las reuniones con Santilli, sólo hay constancia de una conversación telefónica entre el ufólogo Philip Mantle y un hombre que se identificó como Barnett. Santilli ha impedido en todo momento que nadie más conozca al ex oficial de la USAF, que, según él, se oculta en el anonimato por miedo a las represalias de su Gobierno, por el juramento de fidelidad hecho a su país y para defraudar a Hacienda. Que Barnett opte por el anonimato para protegerse es poco menos que estúpido. Si la historia del platillo volante estrellado en Roswell fuera cierta -que no lo es-, la mejor manera de evitar represalias personales sería darse a conocer abiertamente, ya que el Ejército tendrá registrado el nombre de quien rodó las conflictivas imágenes y, a no ser que se proteja saliendo a la luz pública, puede darle su merecido en cualquier momento. Escudarse en el juramento a la patria después de haber traicionado a su país vendiendo material secreto a un productor de televisión extranjero es totalmente contradictorio y recurrir al temor al fisco no tiene el menor sentido.

Todo parece indicar que el cámara sólo existe en la imaginación de Ray Santilli. Aún así, Javier Sierra concede a las declaraciones atribuidas al ex militar en septiembre un gran valor, a pesar de que resultan ridículas y contradicen la primera versión del productor televisivo. Barnett afirma que ingresó en el Ejército en 1942 y se licenció diez años después. Tras haber grabado bastantes películas de pruebas nucleares, en junio de 1947 le llamaron urgentemente para que fuera a Roswell. Cuando llegó al lugar del accidente, pudo ver <<un gran disco, un `platillo volante' caído sobre su parte posterior, que todavía emitía calor a su alrededor>> [Barnett, 1995]. El cámara afirma que se sintió sobrecogido por <<los gritos de los monstruos que estaban tumbados en el vehículo>> y sostenían cajas <<que apretaban con ambos brazos contra el pecho. Sólo estaban allí sollozando, sosteniendo esas cajas>>. Para completar la ridícula escena, los militares la emprendieron a culatazos con uno de los alienígenas para quitarle la dichosa caja. <<Tres de las criaturas -recuerda el supuesto cámara- fueron arrastradas fuera [de la nave] y atadas con cuerdas y cinta adhesiva. La última ya estaba muerta>>.

Barnett permaneció varias semanas en la base de Wright-Patterson, en Ohio, hasta que un día le pidieron que se trasladara a Fort Worth, en Dallas, para <<filmar una autopsia>>. Ataviado con un traje de protección, <<como los doctores>>, porque se había descubierto que <<las criaturas podían resultar peligrosas>>, comenzó a filmar, pero al cabo de un rato se desprendió del traje porque con él era muy difícil cargar con la cámara y enfocar. Con posterioridad, realizó las grabaciones de otras dos autopsias. Curiosamente, nadie había mencionado el episodio sobre los trajes anticontaminación y los problemas para filmar las necropsias hasta que las críticas arreciaron y la credibilidad de la película fue puesta en duda.

Lo mismo sucede con el origen del filme. Si ya era difícil de creer que el cámara hubiese sacado una copia de las filmaciones y burlado estrictos controles de seguridad, tal como mantuvo en un principio Santilli, más lo es tragarse la versión corregida facilitada por el tal Jack Barnett. <<Después de filmar -dice-, tenía varios centenares de rollos. Separé aquéllos con problemas que requerían una atención especial en el revelado (que haría después). La primera hornada fue enviada a Washington y yo procesé el resto unos días más tarde. Una vez que los rollos restantes habían sido procesados, contacté con Washington para mandarles la colección de la última hornada. Increíblemente, ellos nunca vinieron a recogerlos ni arreglaron su transporte. Les llamé muchas veces, pero lo dejé. He tenido las filmaciones desde entonces>> [Barnett, 1995]. Resulta increíble que haya alguien capaz de creer que el Gobierno de Estados Unidos o de otro país va a olvidarse así como así de la existencia de un documento gráfico tan valioso.

El negocio de Roswell

Visto lo visto, cabe preguntarse cómo es posible que ufólogos como Sierra duden todavía si se encuentran <<frente a un documento real que recoge la autopsia de una entidad ajena a la Tierra o ante un elaboradísimo fraude>> [Sierra, 1995c]. Hay razones evidentes para dudar de la honradez de individuos como Carl Nagaitis, Philip Mantle, Chris Cary y Ray Santilli, cuya participación en el engaño es más que evidente. Nagaitis fue el encargado de lanzar a los cuatro vientos el falso rumor de que Spielberg andaba detrás de unas grabaciones realizadas en Roswell en 1947; Mantle se ha dedicado a salir en defensa del filme allí donde ha hecho falta y, junto a Nagaitis, organizó una proyección pública del mismo en agosto en el marco del VIII Congreso Internacional de Ufología, y, por último, Cary y Santilli han creado durante meses el clima de expectación adecuado para rentabilizar al máximo el misterio y aprovecharse de la publicidad gratuita de las revistas esotéricas. Todo el montaje, desde un principio, estaba encaminado a ingresar cifras millonarias mediante la distribución televisiva y videográfica de las pretendidas imágenes de Roswell.

Santilli y su socio se han forrado con la venta a cadenas de televisión y particulares de las imágenes de las supuestas autopsias a extraterrestres. A las cifras millonarias pagadas por las televisiones de medio mundo, hay que sumar que, el día después del estreno mundial del documental de Channel 4 Los alienígenas de Roswell, se vendieron en Gran Bretaña entre los fanáticos de los platillos volantes más de 23.000 copias de la película original al módico precio de 6.500 pesetas. Es decir, la productora de Santilli, que sacó 150.000 copias del filme al mercado el 29 de agosto, se embolsó cerca de 150 millones de pesetas nada más levantar la persiana. Poco importa que en la carátula de la cinta la productora haya incluido la siguiente advertencia: <<Aunque se ha verificado que la película se fabricó en 1947, no podemos asegurar que los contenidos daten de 1947. Aunque nuestros informes médicos sugieren que la criatura no es humana, esto no puede ser verificado. Aunque hemos sido informados de que la filmación corresponde al incidente de Roswell, esto tampoco ha sido verificado>>.

Nada ha sido verificado después de medio año de rumores. Más bien al contrario. Médicos forenses y especialistas en efectos especiales han aportado los suficientes argumentos como para concluir que la tosca y mal iluminada película de Barnett es un fraude. Respecto a la pretendida visita del presidente Truman al lugar donde se depositaron los restos de la nave especial y los alienígenas, sólo puede decirse que está comprobado documentalmente que el mandatario estadounidense no viajo a Nuevo México en aquellas fechas. A pesar de todo, Santilli ha sabido como nadie hacer su agosto a costa de los pocos escrúpulos de buena parte de la comunidad ufológica internacional. El productor británico ha ganado muchos millones de pesetas con la venta de la imagenes de las supuestas autopsias a los miembros de la tripulación del platillo volante que, según la mitología ovni, se estrelló en Estados Unidos en junio de 1947. Y lo ha hecho con el apoyo de los más desquiciados ufólogos, a quienes ha tomado el pelo y ha dejado en ridículo.

Por la boca muere el pez

El fraude de la película de Roswell ha servido para despojar definitivamente de la máscara de seriedad a Javier Sierra, al que algunos consideraban hasta hace poco el niño prodigio de la ufología española. El joven alicantino se ha revelado como lo que realmente es, un fabricante de misterios al que la verdad importa un bledo. Sierra, cuyo único libro lleva el delirante título de Técnicas de contacto extraterrestre, fue uno de los máximos responsables del lamentable espectáculo que el cirujano psíquico Stephen Turoff ofreció en julio de 1993 ante las cámaras de Otra dimensión, el programa esotérico de Tele 5 que dirigía Félix Gracia. El espacio, en el que se convirtió en espectáculo el dolor humano, sirvió para dar publicidad al mercachifle inglés, que dice que opera sin anestesia poseído por el espíritu de un médico alemán. En palabras del periodista Andrés Aberasturi, el programa superó las más altas cotas de telebasura. Aún así, Sierra supo salir indemne de la quema.

Más difícil lo va a tener a la hora de justificar su ambigua actitud en el asunto de la promoción del filme de Ray Santilli. No en vano, el ufólogo alicantino ha caído en lo mismo que criticaba hace cuatro años en las páginas de Más Allá. Sierra es el mismo platillólogo que en 1991 alertaba a la comunidad ufológica española sobre la amenaza de las <<`noticias basura' que, procedentes de periódicos sensacionalistas norteamericanos, se introducen en medio de respetadas informaciones sobre objetos volantes no identificados>> [Sierra, 1991]. Lo triste es que, en cuanto se ha topado con una historia sorprendente que llevarse a la boca, Sierra ha anestesiado su escasa capacidad crítica y se ha dedicado a rentabilizar el misterio. Sólo así se entiende que en 1991 criticara a quienes daban crédito a las noticias sobre extraterrestres capturados por la CIA o que mantenían reuniones con el presidente George Bush y ahora diga, por ejemplo, que <<el análisis de la filmación de la autopsia practicada a unos supuestos extraterrestres está arrojando nuevos e inquietantes resultados. Según los forenses que han examinado las imágenes, la entidad estaba viva al menos dos horas antes de ser diseccionada>> [Sierra, 1995b]. Javier Sierra se ha mostrado en el caso de la filmación de Santilli casi tan poco hábil como a la hora de estimar la importancia de algunos supuestos testigos del incidente de Roswell.

Los pocos testigos oculares de los restos del supuesto platillo volante coincidían en 1947 en describirlos como pedazos de madera de balsa y algo parecido a papel de aluminio. El paso del tiempo y la fama alcanzada por el caso han propiciado la aparición de numerosos nuevos testigos que, como dice el ufólogo valenciano Vicente-Juan Ballester Olmos, <<simplemente mienten descaradamente>>. Estos espabilados, que son los que aportan los testimonios claves en documentales como el emitido por Antena 3 TV, han creado una sociedad para explotar el candor de los fanáticos de los platillos volantes, que han convertido Roswell en punto de peregrinación y llenan los moteles de la localidad. Walter Haut, oficial de relaciones públicas de la base militar de Roswell en 1947, y Glenn Dennis, el dueño de la funeraria local, han intentado adquirir los terrenos donde, según la leyenda, cayó la nave espacial. Ante la negativa del propietario del rancho, los avispados lugareños han solucionado el problema !cambiando su descripción de los hechos y situando el incidente en una parcela de terreno que pueden comprar!

En su día, ni William Brazel, el ranchero que encontró los restos del presunto platillo volante, ni Jesse Marcel, oficial de inteligencia de la base de Roswell, hicieron mención alguna a la existencia de cadáveres de cualquier tipo. Los alienígenas entraron en la leyenda de Roswell años después, cuando el caso se convirtió en la gallina de los huevos de oro para ufólogos y vecinos del pueblo. Así, Glenn Dennis asegura actualmente que poco después del incidente le llamaron desde la base militar preguntando <<qué contenían los productos para embalsamar, cuál era su composición, qué efectos tendrían sobre la sangre, sobre los tejidos y sobre el contenido del estómago, y hasta qué punto no los alterarían>>. El dueño de la funeraria sostiene, además, que una enfermera le dijo al día siguiente del siniestro que había participado en el examen de los cuerpos de tres alienígenas en la base de Roswell. Obviamente, no hay ninguna razón para creer en el testimonio de Dennis, un individuo que, como Walter Haut, ya ha demostrado que es capaz de decir cualquier cosa por dinero.

Pero, hablando de noticias basura, Sierra riza el rizo al hacerse eco de las manifestaciones de su colega Stanton T. Friedman, un físico y ufólogo famoso por creerse todo tipo de historias disparatadas [Sierra, 1995d]. Friedman sostiene que el secretismo gubernamental en torno a Roswell tiene su origen en la importancia de la tecnología alienígena. Así, el ufólogo norteamericano se atreve a apuntar que la invención del transistor fue posible a partir del estudio del platillo volante estrellado en Roswell. La prueba es que <<el nacimiento oficial del transistor se produce el 23 de diciembre de 1947>>, seis meses después del incidente de Nuevo México. La memez de Friedman, para quien en medio año hay tiempo suficiente para entender la tecnología alienígena, adaptarla a las necesidades terrestres y probarla satisfactoriamente, no hace que suene la alarma en la cabeza de Sierra, sino al contrario. El ufólogo alicantino, en su delirio, advierte que los inventores del transistor <<tuvieron conexiones políticas y con los servicios de inteligencia al más alto nivel>> -?podía ser de otra forma en plena guerra fría?- y apunta a uno de ellos, William B. Shockley, como <<el científico idóneo para recibir piezas de Roswell para su eventual manufacturación>>.

La disparatada idea de atribuir el nacimiento del transistor a tecnología alienígena no tiene nada que envidiar a las portadas de Noticias del Mundo, en las que es habitual ver al presidente de Estados Unidos pasear por el campo charlando con un extraterrestre. El mismo ufólogo que hace cuatro años criticaba en Más Allá la abundancia de noticias sobre ovnis <<basadas en fuentes inexistentes o descaradamente falsas>> [Sierra, 1991] se dedica ahora a hacer publicidad de una película cuyo autor se oculta en el anonimato, a dar más credibilidad a un productor televisivo con intereses económicos en el asunto que a patólogos que no tienen nada que ganar, y a propalar las sandeces de un investigador ovni que ve conspiraciones y extraterrestres por todos lados. Este es el auténtico niño prodigio de la ufología española.

Conspiraciones imaginarias

<<?Hay detrás de la operación que nos ocupa un intento de desprestigiar el incidente de Roswell con la táctica de provocar primero la creencia de que había en el interior de la nave extraterrestres, algunos incluso vivos, y luego `desvelar' la verdad para desánimo de quienes aceptaron la historia inventada como auténtica, consiguiendo así que luego nadie acepte tampoco que, en efecto, se recuperaron los restos de una nave extraterrestre?>> [Guijarro, 1995b]. La respuesta a la pregunta de Josep Guijarro es la tabla de salvación a la que van a agarrarse los ufólogos después de la tomadura de pelo de Ray Santilli. En los últimos años, investigadores ovni de todo el mundo han quedado totalmente desacreditados tras haber dado como ciertos documentos elaborados por desaprensivos, en los que, por ejemplo, se afirmaba que el Gobierno de Estados Unidos firmó hace años un peculiar acuerdo de intercambio con los extraterrestres: los visitantes se comprometían a facilitar avanzada tecnología y la Casa Blanca, a permitir que los alienígenas experimenten con seres humanos sin restricciones de ningún tipo.

La mayoría de los ufólogos cree cualquier historia, por absurda que sea, hasta que no se demuestre lo contrario. Y, por eso, queda en evidencia cuando salen a la luz las contradicciones, tergiversaciones y manipulaciones realizadas generalmente por el investigador que ha levantado la liebre. Entonces, la comunidad ufológica se une como una piña y vuelve sus ojos hacia los servicios de inteligencia. Es una manera como otra cualquiera de quitarse el muerto de encima. El investigador ovni que por candidez o por falta de escrúpulos ha dado crédito al dislate de turno se ve eximido de toda culpa y convertido en víctima de una maquiavélica operación gubernamental, cuyo único objetivo es desacreditar a los ufólogos. A fin de cuentas, es más fácil de vender entre los creyentes que los diabólicos servicios de inteligencia operan en la sombra contra la comunidad ovni que reconocer que un estafador o un mercader de lo oculto ha sido capaz de engañar impunemente a la flor y nata de la ufología.

Ray Santilli no ha llegado a tanto, pero ha puesto en evidencia a individuos que gozan de prestigio dentro del mundillo ufológico. En España, su principal víctima ha sido Javier Sierra, que, cuando se abra la caja de Pandora del escándalo, apuntará con toda seguridad a la existencia de una campaña orquestada por los servicios de inteligencia y, quizá, por los escépticos. Entonces, poco importará el redondo negocio hecho por Año Cero con los alienígenas de Roswell a costa de la ingenuidad de sus lectores. Porque lo que está claro es que, hasta el momento en que decida convertirse en el centro de la conspiración, Javier Sierra seguirá traficando con unos extraterrestres de serie B.

OVNILATRÍA

Alejandro Agostinelli

Hace cinco años, los platillistas argentinos vivieron su propia fiebre milenarista. Algunos hoy se sienten sobrevivientes del Apocalipsis.

A otros, el caso de la secta suicida los pone en una posición difícil.

"Antes de San Diego, los contactados éramos vistos como ‘loquitos’ que no le hacíamos mal a nadie. La situación ahora cambió. Algunos se pueden sentir con derecho a perseguirnos. Existe un motivo", reflexionó Cefer ante DESCUBRIR. Cefer es un buscador espiritual que dio la vuelta completa al círculo místico, pasando de los 4 querubines con escafandra del panteón platillista a los ángeles sin sotana. "Nunca me contacté con los que habla Victor Sueiro" -se ataja. Cefer se pone serio, mira a ambos lados y dice en un susurro: "Después de esto, todos desconfían. Yo mismo desconfío". La razón por la cual no da su nombre ni está su foto se encuentra en el mismo comentario.

El manto de sospecha, ahora, era color púrpura, como la mortaja con que cubrieron sus cuerpos los 39 viajeros de Puerta del Cielo. Salvo algunos audaces, pocos líderes del movimiento contactista se atrevieron a reivindicar en público creencias que hasta no hace tanto difundían en conferencias, boletines, y programas de TV. La ufología religiosa no sólo cree en la salvación alienígena, en el inminente cumplimiento de las profecías apocalípticas y en la existencia de un "plan de rescate" para un selecto número de elegidos.

En la Argentina, los contactados nativos ya habían vivído un alucinante brote de esperanza, histeria y confusión milenarista entre 1986 y 1992. Por entonces, hubo que lamentar alguna desgracia aislada como consecuencia de una sobredosis de pesimismo o luego de la desoladora comprobación de que los E.T. no cumplieron con la palabra empeñada. Pero la mayoría sobrevivió.

¿PERSUACIÓN O CONVICCION? Esta vez, lo que marcó la diferencia es que el grupo de Marshall "Do" Applewhite -líder de Puerta del Cielo- dio un paso más allá: decidieron adelantar los tiempos del fin tras considerar que había llegado el momento de "abandonar el vehículo (el cuerpo) para entrar al Próximo Nivel". Para algunos, bastaba esa afirmación para demostrar que "Applewhite se había vuelto loco" (imagen a la que contribuyó la foto escaneada del video donde aparece con los ojos desorbitados), y que sus seguidores fueron pobres víctimas a quienes les lavó el cerebro. "La hipótesis del lavado de cerebro, como la de ‘persuación coercitiva’ o ‘control mental’ -advierte el sociólogo e investigador del Conicet, Alejandro Frigerio- es una metáfora que no explica las muchas y diferentes razones por las cuales la gente decide comprometerse con un grupo, sea o no religioso".

Por lo que hasta ahora se sabe, sus seguidores tomaron esta trágica decisión cuando el carismático "Do" concluyó que el grupo había madurado, más la coincidencia de otros factores, tales como la reclusión voluntaria (el "mundo externo" era hostil a sus ideas), la discriminación ideológica (sus teorías bizarras eran fuente de rechazo), una amenaza social latente (el antecedente de Waco, donde se opuso la fuerza de las armas a reclamos teológicos), una interpretación inequívoca de pretendidas señales proféticas (la imaginaria presencia de un Ovni detrás de la cola del cometa Hale-Bopp) y un mandato doctrinario irrevocable: los adeptos se creían una tripulación; y en su infinita, pasmosa ingenuidad, simplemente consideraron que había llegado el tiempo de embarcar.

Cuando los conversos a una religión minoritaria toman, o son llevados a tomar, una decisión extrema, es inevitable que le suceda cierto clima de incertidumbre. Por una vez, la inquietud parecía justificada: los casos anteriores (como los suicidios colectivos del Templo del Pueblo, en Guyana, o los de la Orden del Templo Solar, en Suiza y Canadá), eran movimientos casi desconocidos por periodístas, académicos y grupos laicos o religiosos que se oponen a las sectas.

Puerta del Cielo, en cambio, era un grupo muy conocido por los científicos sociales, tanto que se convirtió en el caso paradigmático citado por los especialistas contrarios a las ideas de conversión repentina y lavado de cerebro.

Robert W. Balch y David Taylor, sociólogos de la Universidad de Montana, ingresaron al grupo en 1975, el mismo año en que sus líderes -por entonces conocidos como Los Dos, o Bo y Peep- aparecieron en la prensa a raíz de que 20 personas se unieron a aquella extraña pareja que prometía alcanzar la vida eterna en el espacio exterior. "Sólo escapando de la atmósfera del planeta, envenenada espiritualmente, los humanos podrán romper el ciclo sin fin de muerte y reencarnación a la que está condenada la existencia humana". En 1977 describieron el mismo sistema de creencias que el grupo mantuvo hasta el final. Nada de lo cual sirvió para prever que los adeptos iban a llegar tan lejos.

Los estudiosos observaron que los cambios más radicales en la conducta de los miembros -tales como desprenderse de sus posesiones y abrazar con entusiasmo las creencias del grupo- habían ocurrido antes de que decidieran integrarse. Además, los adherentes mostraban hacia afuera una convicción militante que no se reflejaba por dentro: pasaban gran parte de su rutina peleando con sus dudas, vacilando sobre si les convenía quedarse o irse del grupo. Pero esa descripción, descubrieron luego, sólo enfocaba el proceso de reclutamiento, y no lo que sucedió después con la minoría que decidió quedarse. "El compromiso genuino no se desarrolló sino hasta que Bo y Peep introdujeron procesos de influencia social tales como la regimentación de la vida diaria, y el uso de ejercicios mentales para eliminar el pensamiento independiente", escribe Balch en una monografía incluida en The Gods Have Landed (Los dioses han aterrizado, J. Lewis ed. 1995), hoy devenida en la biografía sociológica más precisa del grupo antes del suspiro final.

LUZ Y SOMBRA. En un principio, Balch pensó en proponer a Bo y Peep "documentar sus últimos días en el planeta". Pero más tarde decidió que debían infiltrar el grupo. "Estaban obsesionados con los ‘espíritus’, o las ataduras a nivel humano que tomaban la forma de dudas, deseos, viejos hábitos y recuerdos de amigos y parientes que habían quedado atrás" -escribe. "Sólo cuando estas ‘influencias’ hubieran sido vencidas, serían aptos para entrar la ‘Próximo Reino’. Bo y Peep habían creado un entorno encapsulado donde los extraños no eran bienvenidos".

El único culto platillista argentino que llegó a las primeras planas fue el Lineamiento Universal Superior (LUS), en julio de 1992. Todo paralelismo de la dinámica interna del LUS con la de Puerta del Cielo se limita a los lapsos en que aquellos vivieron en comunidad o mantuvieron una intensa actividad previa a las cambiantes fechas del fin de los tiempos, en las que los elegidos también iban a ser rescatados por un ovni. Nació en mayo de 1981, cuando el platense Roberto Olivera comenzó a canalizar mensajes de individualidades cósmicas destinadas a su mujer, la brasileña Valentina de Andrade, convertida en "enviada por el auténtico Padre Universal". Las otras religiones -creían- "responden al mismo dios nefasto que gobierna este sistema solar". Así, el mundo se dividió en zuitas (enviados de la Luz) y nefastos (enemigos de la Luz). Durante los períodos de mayor compromiso, la vida de los miembros estaba muy regimentada: se proponían juegos psicológicos para "descontaminar las energías", usaban técnicas para "romper los pactos energéticos", y otras directivas para poner a prueba su disciplina, lealtad y entrega.

Hoy permanece activo un pequeño núcleo. En 14 años el LUS pasó por muchos cambios. Las últimas descripciones fiables se remontan a 1992, año en que el grupo se refugió en un inviolable ostracismo. No era para menos: ese año, la policía brasileña relacionó a Valentina y a su pareja de entonces, José Teruggi, con la desaparición de un niño en el sur del Brasil. De Andrade creía que los niños menores de 12 años estaban "poseídos por energías nefastas". El antecedente legitimó la acusación. Poco después, la Justicia los declaró inocentes. Según algunos, la falsa imputación renovó el fervor de los adeptos más convencidos de que Valentina era quien decía ser, esto es, la encarnación de María Magdalena. Otros desertaron asustados, más por pertenecer a un grupo cuestionado que por haber renunciado a sus creencias. Y la persecusión consolidó entre los adeptos la impresión de que Valentina había sido crucificada a instancias de "los nefastos".

Cuando se prendió la alarma del LUS, el entusiasmo contactista, que floreció entre 1986 y mediados de 1992, entró en un cono de sombra. El clima de sospecha introdujo un nuevo vector dentro del conjunto de creencias más bien conspiranoicas del platillismo religioso: si ellos realmente tenían que cumplir una misión, los detractores confirmaban que su camino era el verdadero.

Por entonces, el mensaje E.T. de moda coincidía en vaticinar que el Hercólubus, un cuerpo celeste tan imaginario como el ovni que escoltaba al cometa Hale-Bopp, iba a acabar con la vida en la Tierra. Para muchos, el puerto de embarque era el cerro Uritorco, en Capilla del Monte, Córdoba. Rubén Garibotti (41), ex integrante de otra avanzada contactista que viajó a Capilla para fundar una comunidad, recordó así el planteo que le hizo a la canalizadora del grupo: "Un día me enojé y dije: ‘Si encarné en el planeta Tierra, tengo que dejar el pellejo acá. ¿A dónde ir? ¿La gente va estar tirada en la calle, llorando, sin entender qué pasa? ¿Nos vamos a ir todos al carajo en una nave, a un planeta maravilloso? Y acá ¿quién se va a quedar?’". Pero la profecía fracasó. "La desilusión fue tal que nuestra ‘guía’ se enfermó. Tuvo una infección estomacal, se quiso curar siguiendo una estricta dieta macrobiótica y luego murió de hepatitis", evoca con tristeza.

EL ANTIDOTO ARGENTINO. Así finalizó la temporada en que estuvimos en peligro. Unos, como muchos ex adeptos del LUS, emigraron a grupos de signo opuesto. Garibotti y sus compañeros aprendieron que las respuestas están en cada uno, y no fuera del planeta. Otros cambiaron de rubro esotérico o se convirtieron en conferencistas profesionales, más apurados en pagar las cuentas que en propagar la buena nueva. Todos, eso sí, parecen haber sacado buen provecho de la experiencia. Incluidos los comandantes alienígenas, cuyos mensajes comenzaron a apartarse de los malos augurios para retornar a un espíritu ecuménico, más new age, promoviendo ceremonias de meditación por la paz, actividades solidarias o de defensa del medioambiente.

En la Argentina, los desertores del Apocalipsis sobrevivieron para contar el cuento. Pero esto no significa que no subsistan cultos que prediquen el famoso Plan de Evacuación cerca de los llamados centros energéticos, alejándose de la sociedad para construir realidades paralelas que pueden tener su riesgo.

El suicidio platillista de San Diego -opinan los especialistas- influirá más como aversivo que como preludio de una reacción en cadena. Para el sociólogo Frigerio, la idiosincrasia argentina juega a favor: "En los Estados Unidos, la gente que estudia o trabaja suele vivir lejos de su lugar de origen, lo que no les permite mantener un vínculo estrecho con familiares y amigos. Nosotros, en cambio, somos más familieros. Esto funcionaría como un antídoto cultural que tiende a impedir el desarrollo de grupos que sugieran cortar los lazos afectivos".

La mentalidad apocalíptica, en tanto misión para promover cambios sociales, conduce al fanatismo cuando unos se lo toman al pie de la letra y otros la combaten como si -en vez de una expresión de la religiosidad de fin de siglo- fuera un síntoma de locura organizada. Comprender el fenómeno como una metáfora de este tiempo vertiginoso acaso sea una señal de madurez.

Cefer -el contactado a quien no le simpatizan los ángeles con sotana- también cree en los extraterrestres. Es más, él cree que todos somos extraterrestres. Por lo mismo apuesta a la responsabilidad del hombre que cree: "San Diego marca el fin de la inocencia". Y aclara: "El Infierno no sólo existe: se construye. Y el Paraíso... bueno, el Paraíso siempre puede esperar".

Recuadro 1

FUGITIVOS DE LA JUSTICIA ESTELAR

"Es un signo de los tiempos. Esto nace del descrédito de la gente, que no encuentra respuestas y busca ídolos con pies de barro", opinó sobre el suicidio en masa Rafael Santamarta, miembro de la filial local de la Asociación del Cielo a la Tierra, seguidores del contactado Giorgio Bongiovanni. El grupo platillista que sigue al estigmatizado de Fátima -que previó el fin del mundo para agosto de 1991- es uno de los 400 censados en la Argentina desde 1952. Nada sucedió, pero a Giorgio le brotaron dos nuevos estigmas en los pies.

Sergio de los Santos, ex cameraman de Canal 9, ex marido de Estela Molly y ex predicador apocalíptico, fundó Bienaventuranza Cósmica. "Vayan juntando mantas, una garrafa, miel, chocolate y velas Ranchera, que son las más baratas. Las naves que van a bajar, comparadas con las de Spielberg, van a ser exploradoras. De una forma calma, pero progresiva, vayan comprando". Así preparaba a sus fieles en enero de 1992. "Justicia es Plan de Evacuación: sacar a los hermanos que hayan amado más. Y los otros tendrán que ir a Hercólubus (ver nota) a repetir de grado".

Francisco Checchi, lidera el Grupo Alfa, con 150 socios. "Puerta del Cielo -asegura- estaba influído por los ‘Grises’, seres que siembran la confusión, como los que se contactan con Valentina de Andrade". Rechaza la evacuación a la Applewhite porque "el suicida pasa a planos de sufrimiento atroz".

La popularidad de los cultos alien no es asombrosa: una encuesta realizada en 1994 arrojó que el 18 por ciento de los bonaerenses cree que "los E.T. influyen en nuestra vida". Para el 48 por ciento de los norteamericanos, los Ovnis son reales, mientras que para el 49 por ciento, el gobierno silencia la verdad. El 20 por ciento, en tanto, cree que la Segunda Venida de Cristo es inminente.

Recuadro 2:

Cinco señales de alerta

"Es cierto que existen situaciones potencialmente peligrosas en algunos cultos", advierte la socióloga Eileen Barker, presidente de Inform, una prestigiosa red de información dedicada a los movimientos religiosos alternativos, en su libro News Religious Movements: a practical introduction. Si bien aclara que los problemas serios se circunscriben a una minoría de casos, recomienda abrir un canal de diálogo y afianzar vínculos afectivos con los devotos comprometidos en grupos donde se cumplan al menos 3 (tres) de estas condiciones:

1) Un movimiento aislado social o geográficamente del resto de la sociedad,
2) Un movimiento con fronteras abruptas e inegociables entre "ellos" y "nosotros" (los buenos y los malos),
3) cuando los líderes reivindiquen una autoridad divina para sus acciones o pedidos
4) cuando el converso dependa cada vez más del movimiento para definiciones y pruebas de lo que sería "la realidad", y
5) cuando sean otros los que establezcan decisiones importantes sobre la vida del converso.

La verdad está ahí fuera...

pero los ufólogos no la ven

Javier Esteban

 

"Expertos ufólogos publicaron artículos de investigación OVNI, copiados -casi literalmente- de episodios narrados en mi novela: BASES DE OVNIS EN LA TIERRA"

En una de las últimas ediciones de las hojas parroquiales del ocultismo se han publicado muchas insensateces sobre ARP y, también, sobre algunos de sus integrantes. Como no soy miembro de ARP, ni tampoco su abogado, no voy a entrar a valorar lo que sobre la misma se ha dicho. No obstante, quiero señalar que, en mi opinión, estos comentarios son más simples que el mecanismo de un chupete y tienen la misma categoría intelectual que los sermones de un telepredicador.

Una detallada lectura de los artículos escritos sobre ARP por estos aspirantes a periodistas de investigación, no es más que una solemne pérdida de tiempo. Estos articulillos nos muestran la escasa preparación intelectual de quienes los redactan y, también, un exceso de perturbación mental, motivado, sin duda, por tanta actividad "investigadora". Confío en que sus propios lectores los juzgarán como se merecen. No obstante, me he permitido escribir estas líneas, agradeciendo a ARP que me ceda sus páginas para ello porque en esos artículos, se hace mención a mi persona y a una de mis aficiones: la de escribir novelas. Y ante los absurdos comentarios que se hacen sobre el particular creo necesario dar mi opinión.

¿Desde cuándo una novela tiene efectos perversos sobre la investigación?

En estas gacetillas, los ufólogos me han acusado de querer manipular, con fines inconfesables, a los investigadores de la casuística OVNI. Resulta obvio para estas mentes, nubladas por tanta actividad investigadora, que una novela tiene efectos perversos sobre la investigación OVNI.

Gracias a la rabieta de los ufólogos, casi todos sabréis que en el año 1978 escribí una novela que se tituló Bases de Ovnis en la Tierra", con el seudónimo de DOUGLAS O'BRIEN. El argumento sobre el que giró la novela era similar al estilo que se ha hecho popular en la década de los noventa, y que se podría catalogar como género "expedientes X". Lamentablemente este tipo de novelas no eran populares a finales de los setenta y mi retribución por derechos de autor es prueba fehaciente de ello. La empresa editora de la novela que escribí, sufrió una serie de problemas económicos -que no viene al caso comentar- y como consecuencia de ello, fue imposible su distribución. Sólamente circularon unos cientos de ejemplares que, con el correr del tiempo han ido acaparando los ufólogos; movidos, sin duda, por un afán investigador encomiable. Los únicos que han podido leer la novela han sido, hasta la fecha, los ufólogos; y durante estos años la han analizado hasta la extenuación, haciendo las más absurdas conjeturas que mente calenturienta pueda imaginar.

Con estos antecedentes parece conveniente relatar a quienes no han tenido la oportunidad de leerla, su contenido, para comprender el inusitado interés demostrado por la ufología en la novela que escribí en mi juventud. La trama se basaba en la supuesta autobiografía de un antiguo agente de la CIA. El protagonista había estado haciendo y deshaciendo, desde el año 1966, la vida y obra del fenómeno ovni en todo el mundo. Este agente secreto, con el correr del tiempo, se había arrepentido de todas sus fechorías y quería confesar y hacer pública la verdad sobre los ovnis. Parece lógico pensar que, con semejante argumento, los aficionados a ver seres de otros mundos estuvieran encantados con la novela, ya que les confirmaba todas sus sospechas sobre la ocultación de pruebas de la presencia de los extraterrestres en la tierra.

Para escribir la novela era preciso crear historias con fechas, lugares, etc... Para evitar la tarea de inventar miles de datos, acudí a las hemerotecas y tomé nota de miles de ellos de diversas fuentes: periódicos, revistas... De esta forma incluía datos auténticos de sucesos ocurridos; tales como accidentes de aviones militares, expulsiones de diplomáticos, detenciones de espías, etc. A la vista de la información recopilada, inventaba la historia con argumentos como: "la noticia que se dio al público por la prensa fue... cuando lo que realmente ocurrió fue...", siguiendo está línea, no reparé en gastos: relaté historias inverosímiles, como la de colocar a un ovni en medio de una explosión nuclear en Siberia o hacer que el protagonista asesinara a varios ufólogos por acercarse demasiado a la verdad, y cualquier otro tipo de hazañas que los ufólogos suspiran vivir. Toda la trama, una vez argumentada y redactada, cumplió con los objetivos propios de una novela. Lo gracioso del asunto es imaginar a personas en su sano juicio investigando la verosimilitud de semejantes disparates. Ya se sabe que la fe mueve montañas...

Es una lástima que no se hubiese distribuido la novela Bases de Ovnis en la Tierra por problemas económicos de la editorial; esto para los investigadores de otros mundos es una realidad poco romántica. No dudo que van a echar en falta absurdas conjuras internacionales para impedir el conocimiento de la "verdad".

Algunas mentes paranoicas llegarán a pensar que el largo brazo de la CIA fue el que secuestró la edición.

Los profesionales de la ufología querían saber lo que no había sido publicado

Hasta aquí no parece que exista nada que pudiese irritar a nadie. ¿Porque están enfadados los ufólogos entonces? Ahora viene la explicación. Meses después de la edición de la novela, contactaron conmigo unos expertos investigadores de los ovnis. Estos "profesionales" de la ufología me abordaron, porque estaban convencidos de ser cierto el contenido de lo relatado en la novela. Al parecer habían realizado minuciosas investigaciones, y querían saber si había algo más y que no se había publicado ya que, según ellos, esta información debía ser definitiva para probar, por fin, la existencia de los ovnis y las maniobras de los gobiernos para impedir el conocimiento de la verdad. Puede el lector imaginar mi asombro por semejante requerimiento. Desconocía si me encontraba ante unos sinvergüenzas de tomo y lomo que pretendían tomarme el pelo o estaba ante individuos que no estaban en su sano juicio. En aquel momento decidí seguirles el juego para averiguar en qué acababa toda esta historia. Tal vez, el resultado me diera pie para escribir otra novela sin duda interesante.

Da risa pensar en qué consistió la minuciosa investigación que habían realizado estos "expertos" para comprobar los hechos relatados en Bases de Ovnis en la Tierra: consultaron la mismas hemerotecas que utilicé yo para documentarme. No se puede pedir mayor seriedad investigadora ni mayor rigor a la ufología. Así que durante unas semanas los "expertos investigadores" estuvieron "haciendo el indio" -con el mayor respeto hacia esta etnia-. Les hice acudir a citas clandestinas; en lugares discretos; con contraseñas secretas como periódicos bajo el brazo, y preparar reuniones al más puro estilo de películas de espías. Les entretuve durante un tiempo cambiando claves y con gansadas similares, que ni a los guionistas de las películas de James Bond se les hubiera ocurrido imaginar. Estos ufólogos, como los leones ante un domador, pasaban por el aro porque albergaban la insensata esperanza de que les iba a facilitar la información secreta que no había sido posible publicar en la novela por los largos brazos del poder oculto que gobierna el mundo. Como es fácil imaginar, no les proporcioné las estremecedoras revelaciones que podrían convulsionar al mundo entero, informaciones por las que tanto suspiraban. Acabaron cansándose de hacer el panoli y se puso punto final a la historia. Al menos eso creí en aquel momento.

Estos episodios con los investigadores -nada aburridos, como podrá imaginar el lector- sirvieron para que algunos amigos, que confiaban en la seriedad de las personas que investigaban ovnis, vieran las maneras de investigar de los santones de la ufología y dejaran de perder el tiempo leyendo tonterías. Esto es lo único de lo que puedo ser acusado: de haber logrado evitar que hubiera nuevos adeptos a la secta de la tontología cósmica.

Expertos ufólogos atribuyen los datos publicados en la novela "Bases de Ovnis en la Tierra" a informaciones suministradas por estrechos contactos con los círculos militares nortamericanos

¿Por qué motivo están tan irritados los ufólogos? Años después de la aparición de la novela y de aquellos divertidos encuentros en la cuarta fase, estos "expertos" ufólogos publicaron "artículos de investigación OVNI" en prensa y revistas especializadas, narrando hechos que se citaban en mi novela. Se atribuían el conocimiento de esa información debido a "sus estrechos contactos con los círculos militares norteamericanos" y a "informaciones facilitadas por los servicios secretos". La verdad es que aquellos artículos fueron copiados -casi literalmente- de episodios narrados en mi novela y, como debería saber ya el lector, se parecen tanto a la realidad como un huevo a una castaña. Puede imaginarse, también, el asombro que me produjo el comprobar que las majaderías que habían realizado ante mi presencia los conocidísimos ufólogos años atrás habían dado como resultado que copiasen a la brava relatos de la novela escrita por un joven escritor desconocido y, además, jactándose de poseer fuentes de información de tan importante envergadura.

El esmero con el que contrastan los ufólogos sus informaciones y la fiabilidad de sus fuentes, induce a pensar que más de alguno de los casos investigados por ellos tal vez no sirva ni para justificar el gasto del papel en el que lo han impreso.

 

Ésta es la verdad de los Hechos Ocurridos

Ésta es la narración cronológica de los hechos ocurridos con la novela que escribí en mi juventud. Ante los amantes de los ovnis soy culpable de haber escrito una novela; y soy culpable de que se la creyeran. Me acusan ahora porque se sienten engañados, manipulados y víctimas de una cortina de humo. Pero los intrépidos investigadores de los misterios se olvidan de la parte de la historia que les interesa y no se atreven -me figuro que por vergüenza- a valorar su incapacidad para discernir entre la realidad y la fantasía. Y es que para estos estos periodistas de investigación, hablar con un monaguillo es tener un informador de primera mano en El Vaticano.

Es evidente que tienen motivos para estar enojados; ya que han demostrado que se han comportado como unos "listos de capirote" y antes de reconocerlo con gallardía y guardar un prudente silencio, han preferido lanzar a los cuatro vientos que he pretendido manipularlos para distraerles de su misión salvadora de la humanidad. Lo cierto es que los investigadores de lo paranormal y de cazar luces en el cielo están tan acostumbrados a ver cortinas de humo que éste se les ha metido en el cerebro y por eso no ven la verdad que está ahí fuera. No nos queda más remedio que ser comprensivos con ellos, compadecer a quienes les rodean y recomendarles concierten cuanto antes una cita con un buen psicólogo experto en tratamiento de la paranoia.

La acusación que me hacen los ufólogos, de querer manipularles e intoxicarles es una solemne estupidez, y se demuestra por el propio desarrollo de los acontecimientos. Durante 17 años he callado lo que sabía en torno a esta novela, pero ya es hora de dar a conocer el ridículo que puede llegar a hacer alguno de los capitostes de la ufología. Han sido ellos precisamente quienes han sacado a colación la existencia de la novela. Se puede llegar a deducir que necesitan sentirse manipulados para ser felices. Algún día nos dirán que hay manipulaciones a la ufología hasta en el cuento de Blancanieves y los siete enanitos...

Los ufólogos -y cazafantasmas en general- reivindican constantemente la libertad de expresión como medio de defensa ante las críticas que reciben por su posición ante estos asuntos y, también, como medio para advertir a la población de la existencia de los ovnis. Resulta chocante -y grotesco- que los "defensores" de la libertad de expresión me acusen de usarla para escribir una novela. ¿Será que para los parapsicópatas la libertad de expresión acaba cuando es usada por quienes no comulgan con sus visiones? Demostración palpable de su tolerancia y respeto por las ideas de los demás.

Los que se auto-otorgan el Título Profesional de Ufólogos (de Campo), suelen recorrer infinidad kilómetros para contar las luces que hay en el cielo; pero me parece que están poco duchos todavía en el sano ejercicio de la lectura y en un normal uso de las facultades cerebrales. No obstante, me halaga que, a través de la lectura de la novela que escribí en mi juventud, estos individuos ciertamente inteligentes y expertos en detectar conjuras y manipulaciones, hayan creído el relato. Esto me vendrá muy bien cuando vaya a editar nuevamente la novela. Espero que los editores se hagan eco de la importancia que ha tenido para la ufología y se animen a reeditarla, puesto que ha sido capaz de "entretenerlos durante 17 años": todo un éxito para un escritor. Si ha sido así con los doctores ¿Cuánto tiempo estarían entretenidos el resto de los lectores?

Los profesionales de la ufología muestran su "honradez" y "profesionalidad investigadora"

Hay pruebas irrefutables de que algunos correkilómetros -denominación que les adjudico debido a su constante apelación a los kilómetros recorridos como medio de investigación en la ufología- han creído que parte de lo relatado en la novela estaba basado en datos contrastables y no era una invención del autor. A cuenta de tan temeraria presunción no han dudado en dar algunas historias publicadas en la novela como datos ciertos. Estos expertos han publicado artículos -de los que hay pruebas en las hemerotecas- citando esas historias como ciertas y jactándose de conocerlas por sus exclusivos contactos en los círculos militares norteamericanos y los servicios secretos. Es gracioso pensar que han estado jactándose de conocer estos datos en exclusiva porque eran unos investigadores de tomo y lomo, cuando la realidad era que la editorial no fue capaz de distribuir adecuadamente los libros en todas las librerías por problemas financieros que atravesaba en aquel momento. Mayor ridículo no se puede pedir ni a quienes presumían de sus contactos, ni a quienes creían semejantes estupideces.

No está de más advertir al lector de la poca honestidad de estos investigadores puesto que no citaron la fuente verdadera de información, incluso en el caso de que haubieran actuado convencidos de que el relato de la novela era auténtico. Si creían que el fondo de la novela era cierto lo honrado hubiese sido mencionar el origen de la información y advertir al lector de la existencia del libro y de las maniobras realizadas para impedir su difusión. Una prueba más de la honradez y profesionalidad de la que hacen gala los expertos en la ufología y una constatación más de la imparcialidad que emplean estos científicos al relatar los hechos.

No se puede imaginar el lector el esfuerzo que he tenido que hacer durante muchos años para no dar públicamente el nombre de varios ufólogos de campanillas. Especialmente si tenemos en cuenta la existencia de pruebas irrefutables en la mano. Me han brindado muchas oportunidades en prensa, radio y televisión para hacerlo público; pero, en mi opinión, lo correcto es demostrar que creer en tonterías es una pérdida de tiempo, y que no debemos atacar a los pregoneros de la estupidez. Lo importante es demostrar que el mensaje es erróneo y respetar al mensajero.

Es patético comprobar cómo la sabiduría e inteligencia de los ufólogos, curtidos en mil batallas, no les sirvió para deducir que un muchacho -que tenía 21 años en 1979- era biológicamente imposible que en el año 1966 estuviera trabajando como agente de la CIA por todo el planeta y, como deducción de un hecho tan obvio, era incapaz de haber vivido tantas experiencias como las relatadas en mi novela. También es increíble, teniendo en cuenta su experiencia investigadora, que a ninguno de ellos se les ocurriera la idea de solicitar en el Registro Público del Ministerio de Cultura una copia de la inscripción del ISBN de la novela. En la inscripción consta claramente que la materia en la que estaba clasificada la obra por el autor era la de novela. Y de muy fácil comprobación hoy en día ya que basta una consulta al servidor de Internet del Ministerio de Cultura de España, cuya dirección es:

http://www.mcu.es/pic/spain/ISBN.html
e incluir el ISBN 84-85.577-04-3 del libro "BASES DE OVNIS EN LA TIERRA"

 

Sólo a mentes pendientes de mejorar su situación personal a través de entrevistas en profundidad con un buen psicólogo clínico, se les puede ocurrir que un niño de 12 o 13 años haya podido hacer las fechorías que hizo el protagonista de la novela, y que supuestamente soy yo. Los miles kilómetros que han recorrido no imprimen agilidad mental ni aumentan la capacidad de maniobra de las neuronas, ni facilitan un razonamiento normal. Esto se evidencia al comprobar que ningún Premio Nobel alcanzó el éxito trabajando de conductor, profesión -más digna incluso que la de ufólogo, por cierto- con la que se recorren muchísimos kilómetros al año, como medio para adquirir conocimiento científico. Es la experiencia la que nos permite adquirir sabiduría. Pero experiencia buena, de la mano de buenos maestros y con el estudio riguroso, independientemente de que se haya obtenido o no un título en la Universidad.

Es paradójico que, por los problemas económicos que surgieron en la editorial, el autor no disponga de ningún ejemplar de la novela que escribió y que los pocos ejemplares que aparecieron hayan pasado a manos de los ufólogos y los hayan acumulado y atesorado como documentos transcendentes. Llama la atención que los buscadores de ovnis hayan estado durante varios años haciendo cábalas y conjeturas sobre una novela.

Siempre que he acudido a debates con ufólogos en programas de radio, ante sus preguntas, en privado, sobre la novela nunca he negado que lo fuese. No entiendo qué necesitan para comprender la verdad ¿tal vez un destornillador...con el que ajustarse los tornillos?

Siempre he afirmado que "Bases de Ovnis en la Tierra" era una novela

Nunca he dicho públicamente el ridículo que han hecho insignes investigadores ufológicos. Como prueba de lo que afirmo, me remito a las grabaciones de los citados programas de radio y al articulo firmado por el SR. CARBALLAL en el ejemplar del mes de Julio de 1996 de la revista MAS ALLA -sugiero a la editorial de la revista que añada al título la coletilla... DE LA CORDURA- en el que el propio articulista reconoce que en una reunión mantenida con él en el año 1994 le afirmé que el libro Bases de Ovnis en la Tierra era una novela.

Es curioso que el propio articulista -convencido de que el libro es una novela- no tenga el valor de aceptarlo públicamente por miedo a las críticas de sus propios colegas. Se olvida -¿maliciosamente?- de que en la ocasión en la que nos encontramos, y en medio de la conversación, se soltó la melena con descalificaciones contra algunos de sus colegas "investigadores", y no desaprovechó la ocasión para reírse de quienes se habían creído el contenido de la novela. Amable lector, si continúas leyendo estas líneas -espero que estés ahí todavía- te reirás cuando te imagines a los primeros espadas de la ufología haciendo de Indiana Jones en búsqueda de la verdad perdida.

No conviene olvidar que el corporativismo de los profesionales de la ufología es absoluto. Los que hemos tratado a ufólogos en privado sabemos que no desaprovechan la ocasión para denigrar a la competencia, pero cuando están en público se unen como una piña y se defienden como gato panza arriba.

Éste es el resumen de la historia que tanta polvareda ha levantado recientemente sobre una novela que fue publicada hace 17 años, pasando durante este tiempo inadvertida para la mayoría de los lectores de novelas; pero que con el correr de los años y los bríos impetuosos de los nuevos cachorros de la ufológia española ha renacido de sus cenizas como un ave Fénix. El final de este episodio está escrito en las estrellas, pero sólo los extraterrestres y los videntes lo conocen. Espero que algún día el Hacedor que reparte los derechos de autor se ilumine; pero mucho me temo que sea difícil iluminarle, aunque a juzgar por el interés despertado, es posible que se acuerde de mí en futuras ediciones.

¿Todas las investigaciones de los ufólogos están basadas en las novelas que leen?

A la vista de los hechos, he cometido un execrable crimen contra la ufología. ¿Qué otro calificativo puede darse al hecho de escribir una novela? Por ello merezco un severo castigo para que sirva de ejemplo al mundo entero. Las pruebas son irrefutables. Cualquier documentalista o bibliotecario sabe que es una novela. Es absurdo negar que lo sea. Como novela está inscrita por mí en el registro del ISBN; y, mi mayor e inperdonable pecado, es que no he hecho público que conocidísimos investigadores ufológicos han hecho el memo.

Ante está sucesión continuada de canalladas contra la ufología, y para que esto no quede impune, se ha puesto en marcha el movimiento ufológico publicando la verdad reconociendo ante el mundo entero que su fuente de investigación son las novelas. Debo decir al Sr. Carballal que es un investigador muy lento, dado que ha tardado dos años -sí, sí, 730 días- en dar a conocer el tremendo engaño. ¿Por qué motivo ha ocultado tanto tiempo lo que conocía?

No me queda más que implorar clemencia al Tribunal de la Santa Inquisición de la Iglesia de la Tontología. No es bueno, en estos tiempos criticar a la "religión" -basta con preguntar a algún otro autor cuya cabeza tiene un precio- pero estos son los tiempos que nos ha tocado vivir... La condena que debo aceptar es ser quemado en una hoguera astral y que mi octavo o noveno plano de consciencia no pueda atravesar el espacio interdimensional para reunirme con los extraterrestres salvadores. Que así sea para mayor gloria de los ovnis. En el nombre del extraterrestre, del ovni y del platillo volante, amén.

¿Son los ufólogos masoquistas?

Tengo la satisfacción de haber actuado con discreción en este asunto. He evitado, hasta donde he podido, publicar los hechos, pero han sido los ufólogos los que han sacado el asunto a la luz pública, sin duda por el morboso masoquismo exhibicionista que padecen. Esta desviación de conducta les impulsa a mostrar en público -sin el más mínimo pudor- su enorme sabiduría e impresionante inteligencia. Durante muchos años he guardado para mí las miserias de estos payasos cazafantasmas, a los que recorrer muchos kilómetros persiguiendo luces les ha ocasionado el perder las pocas luces con las que empezaron tan azaroso viaje.

Una lección para todos

De todas estas experiencias todos vamos a aprender algo, nada es inservible: es conocer el tipo de razonamiento que emplean los apóstoles de lo irracional. Para ellos, todo atisbo que, por remoto que sea, confirme sus peregrinas alucinaciones es palabra revelada por los dioses y todo aquéllo que les devuelva a la cruda realidad no puede ser sino una conjura orquestada por un oscuro contubernio que pretende ocultar a la humanidad la "verdad". Lo cierto es que no nos encontramos ante visionarios inofensivos, sino ante individuos que han hecho del despropósito y del disparate una profesión lucrativa; personajes que se han convertido en el clero profesional de una iglesia que tiene a fantasmas por dioses y a fantoches por profetas. Una nueva y absurda religión que pretende idiotizar a los miembros más débiles de la sociedad. Ante ello no cabe duda de que hay que oponerse y hablar claro, con la verdad por delante. Hay que oponerse firmemente, pero de forma racional al fundamentalismo paranoide con la información veraz de que dispongamos a nuestro alcance, como lo estoy haciendo ahora yo.

Lamento la tristeza que me produce el saber que nunca será posible poder leer la obra que hubiera podido escribir el inmortal CERVANTES si hubiera conocido la ufología actual. El paralelismo entre Don Quijote atacando molinos imaginando que eran gigantes y los ufólogos persiguiendo grillos en la creencia de estar ante extraterrestres, es en el fondo el mismo argumento con la sola, nada más y nada menos, diferencia de que Don Quijote no cobraba por salvar doncellas.

Los ufólogos son la adaptación a los nuevos tiempos de la historia de Don Quijote de la Mancha quien a causa de leer muchos libros de caballerías y de dormir poco se le secó el cerebro. Algún escritor culminará algún día una obra semejante y los ciudadanos del futuro podrán regocijarse con las aventuras del Investigador de Campo de la triste figura, Don Ufólogo de la Mancha, personaje que a fuerza de leer muchos libros y revistas llenas de tonterías y a fuerza de dormir poco se le secó el cerebro y por ese motivo preparó su equipaje y se echó a la carretera a perseguir fantasmas ovnis y asimilados. Espero que los modernos caballeros andantes tengan más suerte que el famoso Don Quijote y puedan recobrar el juicio antes de ser abducidos y dediquen a una mejor causa el noble empeño con el que andan por la vida.