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SUEÑOS LUCIDOS

 

 

 No por ser un sueño es menos real

¿Como recordar los sueños?

 El gran secreto

 Cómo tener sueños lúcidos 

 Un método potente para tener sueños lucidos

 Cómo prolongar los sueños lúcidos

SUEÑOS LUCIDOS

GRAN SECRETO

sueños lucidos

 

 

prolongar los sueños

Sueños Lúcidos

 

¿Qué es un sueño lúcido?

 

Si usted pudiera hablar con su actor o actriz favorito y aún más, intimar y sentirle cerca, ¿cómo cree que sería esa experiencia? Si usted pudiera flotar en el aire y no sólo vencer a la gravedad, sino volar sobre los edificios o incluso, llegar hasta las estrellas y explorar mundos ocultos, ¿cómo cree que se sentiría? Si usted pudiera realizar ese anhelo de su pasado, en el que soñaba con tocar un instrumento o con jugar un deporte y ser el mejor; o ese hobby que nunca pudo consumar hasta la perfección, ¿cómo cree que se sentiría? Se sentiría feliz, lleno de poder. Serían experiencias que no podría olvidar jamás y probablemente, las mejores experiencias de toda su vida. Todo esto y más, lo consiguen cientos de personas en todo el mundo. Sólo unos pocos han sido iniciados en el arte de soñar de manera lúcida. Sólo esas personas han desarrollado su mente y su capacidad de dominio sobre los sueños.

 

¿Recuerda haber soñado alguna vez algo tan emocionalmente intenso como para haber sentido una enorme alegría y luego haberse despertado aún con esa emoción? Por el contrario, también habrá experimentado sueños desagradables que, al despertar, le surge la duda de si fue realmente un sueño. Entonces respira profundo, aliviado, sintiendo la alegría de la realidad. Tanto los temores como las alegrías en nuestros sueños, se experimentan realmente. Es una experiencia real. El control de los cinco sentidos se realiza a través del cerebro. La mejor prueba de que tanto la realidad como los sueños son experiencias idénticas son los recuerdos: recuerde un sueño, uno de esos que más le han impresionado. Manténgalo en la memoria y piénselo durante un rato. Piense en cómo eran los objetos o cómo eran las personas y qué decían. Probablemente no recuerde todo, por lo que sería bueno que hiciera el experimento después de despertarse. Una vez que ya haya recordado perfectamente el sueño, pase a lo siguiente. Intente recordar algún hecho que haya ocurrido el mismo día que el sueño. ¿No son sus recuerdos similares? ¿No siente lo mismo con los recuerdos de la realidad que con los recuerdos de los sueños? Puede que no sienta lo mismo. Puede incluso que no pueda recordar sus sueños. Si usted quiere experimentar las emociones más intensas y disfrutar de todo el potencial de su mente durante la noche, no lo deje para después. La facultad de tener sueños lúcidos, se puede aprender. Requiere algo de disciplina, algo de tiempo, algo de energía. Pero la recompensa constituye lo que puede ser la más alucinante experiencia de toda su vida. Usted puede vivir cualquier época de la historia, hablar con sus personajes favoritos, discutir con Einstein sobre la Relatividad, con Leonardo sobre pintura o con Santa Teresa de Jesús sobre la vida más allá de la muerte. Y por qué no, puede incluso hablar con Dios, preguntarle por qué hizo el mundo, por qué estamos aquí y con qué fin. Todo estará en su mente, pero se sorprenderá del gran potencial que desarrollará durante el sueño. Todos los conocimientos adquiridos, conscientes e inconscientes, están en su cerebro esperando a ser explorados. Puede que encuentre esas respuestas que desea o descubra nuevos rumbos y soluciones a sus problemas. Todo esto y más le está esperando. No desaproveche la oportunidad de abrir su mente a esa otra realidad, tan idéntica a la que nos es más conocida. Entre en el mundo de los sueños. Domínelos. Encuentre la verdad que se oculta dentro de usted mismo o disfrute de nuevos mundos creados por usted. Tanto si utiliza sus propios sueños para diversión como para alcanzar la lucidez, tendrá en sus manos un poder que no le abandonará nunca.

 

En esta lección vamos a abordar un problema de importancia considerable. Aunque fuéramos capaces de tener sueños lúcidos todos los días (o más bien todas las noches), esta capacidad tan maravillosa no nos sería de ninguna utilidad si al despertar, los hubiéramos olvidado. Por eso, y porque antes de aprender a volar hace falta saber caminar, en esta lección aprenderemos varias técnicas que nos servirán para recordar nuestros sueños todas las noches. Muchas personas niegan poseer la capacidad de soñar. Sin embargo, como han demostrado estudios científicos realizados con electroencefalogramas, todo el mundo sueña entre cuatro y seis veces por noche. La diferencia entre unas personas y otras, estriba solamente en la capacidad de recordar dichos sueños. El sueño sigue unas pautas de comportamiento cíclico. Se divide en dos fases, fase NO-REM y fase REM, que es durante la que se sueña. Estos ciclos duran aproximadamente una hora y media, y en cada ciclo, la proporción de fase REM es progresivamente superior. También debemos saber que sólo es posible acordarse de los sueños si nos despertamos en medio de una fase REM, o inmediatamente después. Por ejemplo, si dormimos ocho horas exactamente, y nuestros ciclos de sueño han empezado: el primero, al dormirnos; el segundo a la hora y media; a las tres horas el tercero, a las cuatro horas y media el cuarto, a las seis horas el quinto, y a las siete horas y media el sexto, ocurrirá que nos despertaremos antes de que comience nuestra sexta fase REM (que ocupa los veinte últimos minutos del ciclo), y nos será muy difícil acordarnos de algo. Por supuesto, para cada persona, la duración de los ciclos de sueño es ligeramente distinta, los cuales, pueden variar entre una hora y media y dos horas. La primera lección que debemos extraer es que tal vez nuestros horarios de dormir y despertar pueden impedirnos acordarnos de nuestros sueños. Si esto ocurriera, adelantar o retrasar el despertador entre un cuarto de hora y media hora, debería resolver el problema. Incluso, si no tuviéramos la más mínima flexibilidad sobre nuestro horario nocturno, podemos acordarnos de nuestros sueños todas las noches, simplemente, concentrándonos al despertar, intentando recordar lo que hemos soñado. Es muy importante que sea lo primero en lo que pensemos. Si dejamos que algún otro pensamiento o preocupación se cuele, perderemos el recuerdo de nuestros sueños. Cuando vayamos a dormirnos, es fundamental mentalizarnos bien de que, nada más despertarnos, lo primero que haremos, será recordar nuestros sueños. Nos lo podemos repetir cincuenta o cien veces cada noche, o hasta que nos quedemos dormidos. Si nos mentalizamos lo suficientemente bien, descubriremos que, a lo largo de la noche, nos despertamos de forma natural cuatro o cinco veces, una vez al final de cada periodo REM. Esto le ocurre a todo el mundo pero por falta de mentalización, no nos damos cuenta frecuentemente. En cada uno de esos pequeños despertares nos pararemos a recordar lo que acabamos de soñar. A partir de hoy y hasta el final del curso, llevaremos un DIARIO de nuestros sueños. Es muy importante tener al lado de la cama un cuaderno y un bolígrafo. Este cuaderno servirá exclusivamente como diario de nuestros sueños. Nada más despertarnos, tanto al final de la noche como en medio de ella, haremos memoria y apuntaremos en el diario, todo lo que hemos soñado con el máximo grado de detalle. Incluso, si solamente recordamos un olor, un color o una palabra, lo apuntaremos en el diario. Llevar un diario de sueños es fundamental e imprescindible para alcanzar el control de los mismos. En pocas semanas observaremos que cada vez los sueños que escribimos, tienen mayor longitud y numero de detalles. En una palabra, con el diario (y sólo con el diario) alcanzaremos a recordar, diariamente, nuestros sueños.

 La técnica milagrosa que nos permitirá acceder al maravilloso estado del sueño lúcido. Sin embargo, antes de empezar a practicar la técnica que vamos a describir, es muy importante que seamos capaces de recordar un sueño cada noche. De no ser así, mejor seguir practicando con las técnicas de recuerdo explicadas en lecciones anteriores. Evidentemente, el gran problema es como saber qué estamos soñando. Parémonos a pensar. En este momento, ¿no estaremos viviendo un sueño? Si no es así, ¿cómo lo sabemos? Cuando se le hace esta pregunta a alguna persona no iniciada, responde siempre que no puede estar soñando en ese momento porque todo es demasiado real. Precisamente, esta es la gran dificultad para tener sueños lúcidos. El estado de sueño es absoluta y totalmente real. No existen más que unas ligerísimas diferencias que, a no ser que se sepa cuáles son, harán que nos sea totalmente imposible determinar si en un momento dado estamos en sueño o en vigilia Es absolutamente imprescindible cuestionarse a menudo, y tantas veces como la ocasión lo requiera, si nos encontramos despiertos o soñando, y hay que hacer la pertinente COMPROBACION DE LA REALIDAD.Una de las escasísimas diferencias entre el mundo real y el mundo de los sueños es la siguiente: cuando soñamos, las letras, los textos escritos, no permanecen estables, y al volverlos a mirar han cambiado. Otra es que las máquinas nunca funcionan como deberían funcionar.Si se quiere saber si en un momento dado estamos despiertos o soñando, yo recomiendo mirar el segundero de un reloj digital, que deberemos llevar siempre en la muñeca. Son baratos y muy útiles para adentrarse en el mundo de los sueños. Si los segundos van pasando normalmente, es decir 17... 18.. 19.. 20.. etc., estamos despiertos, si ese paso es anormal, por ejemplo 17.. 45.. 02.. 96, estamos soñando.También es posible llevar siempre consigo una tarjeta de visita con un texto escrito, por ejemplo, "COMPROBANDO LA REALIDAD". Se lee una vez, se aparta la vista y se vuelve a leer. Si el texto ha cambiado, entonces estamos soñando.Recordad: realizar cada día entre diez y veinte comprobaciones de la realidad.

En anteriores lecciones hemos aprendido como recordar varios sueños cada noche, y también ese elemento fundamental que es el control de la realidad, es decir, cómo saber si en un momento dado se está despierto o soñando. Estos dos puntos son realmente importantes y, de hecho, son la causa de que la gente tenga tan pocos sueños lúcidos. En efecto, es imposible, si se piensa bien, tener un sueño lúcido si al despertar no nos acordamos de lo que hemos soñado. Aunque lo hubiéramos tenido, nos sería imposible saberlo. Por otra parte, casi nadie tiene la costumbre de preguntarse si está despierto o dormido, damos por sentado que estamos despiertos, con lo que desperdiciamos oportunidades maravillosas para soñar. En esta lección vamos a desvelar un primer método para tener sueños lúcidos. No es el método más potente que existe pero tiene la ventaja de exigir un esfuerzo relativamente pequeño. Este es el método de autosugestión, combinado con algunas comprobaciones estratégicas de la realidad. Si al llegar a este punto no estáis recordando al menos dos sueños por noche, y no estáis comprobando la realidad al menos diez veces al día, y cada vez que os ocurra algo extraño o poco habitual, no lo intentéis siquiera. Practicad las lecciones anteriores.

Nuestro primer método consiste en lo siguiente:

Antes de quedarnos dormidos, repetiremos mentalmente: Uno, esta noche voy a tener un sueño lúcido. Dos, esta noche voy a tener un sueño lúcido, y así hasta llegar a cien. Al llegar a cien, volvemos a empezar, y repetimos y repetimos hasta quedarnos dormidos. También es FUNDAMENTAL comprobar la realidad con nuestro reloj digital cada vez que nos despertemos. Eso tiene que ser lo PRIMERO. La verdad es que, el tipo de sueño mas común que se tiene, es el soñar que nos despertamos. La mayor parte de las veces que nos "despertamos", en realidad estamos soñando que nos despertamos. No todos los sueños son fantásticos o imponentes, en realidad soñamos jugando con nuestras propias expectativas. Por eso, es una pena desperdiciar una oportunidad tan fantástica para entrar en el mundo mágico de los sueños lúcidos. Debemos convertir en una costumbre, el comprobar la realidad cada vez que despertemos, por la mañana, por la tarde o en mitad de la noche. Especialmente en mitad de la noche. Una vez que hayamos comprobado que estamos soñando y no despiertos, podemos echar a volar o cambiar el mundo a nuestro antojo. Si no llegamos a comprobarlo, daremos unas vueltecitas en la cama y seguiremos "durmiendo".Si este método se practica con diligencia, puede llegar a tener uno o dos sueños lúcidos a la semana. Lo mas difícil suele ser tener el primer sueño lúcido. Una vez que se ha tenido el primero, los siguientes son progresivamente más sencillos, y con el tiempo, se llega a desarrollar un "olfato" especial que nos permite saber qué estamos soñando sin necesidad siquiera de comprobar la realidad, simplemente atendiendo a sutilísimas sensaciones somáticas.

 

En esta lección aprenderemos el método para inducir sueños lúcidos más potente que se conoce, aunque también requiere un cierto esfuerzo. De nada nos servirá practicarlo si no hemos dominado las lecciones anteriores. Como ya sabemos, a medida que progresa el sueño, la duración del componente REM dentro de los diversos ciclos del mismo es progresivamente mayor. Como la probabilidad de tener un sueño lúcido es, evidentemente, proporcional a la cantidad de fase REM que tengamos, el momento más propicio para tenerlos, se encuentra en las dos últimas horas de sueño. Durante el sueño lúcido el cerebro registra más actividad que durante el estado de vigilia. Alcanzaremos la lucidez si somos capaces de "recordar", en un momento dado del proceso, que estamos soñando o tenemos la capacidad critica suficiente como para cuestionarnos un acontecimiento lo suficientemente extravagante. Por ejemplo, podemos soñar con una mujer que tiene tres ojos, y en el sueño, nos parecerá, en general, normal. Si tuviéramos la capacidad crítica más estimulada, los tres ojos nos sorprenderían, comprobaríamos la realidad y nos daríamos cuenta de que estábamos soñando.El método que estudiaremos en esta lección potencia tanto la capacidad critica, como al mismo tiempo, aprovecha el ultimo ciclo REM de la noche, en el que las probabilidades de alcanzar la lucidez son máximas.

Consiste en lo siguiente:

Ponemos el despertador, unas dos horas antes de nuestro horario normal de despertarnos (por ejemplo, a las cinco de la madrugada si nos despertamos habitualmente a las siete). Nos despertamos, salimos de la cama (esto es muy importante), durante media hora o tres cuartos de hora realizamos actividades que requieran un cierto esfuerzo intelectual, como, por ejemplo, leer un libro o conectarnos a Internet. Después, volvemos a la cama, y escribimos treinta veces en un papel "LA PROXIMA VEZ QUE SUEÑE RECORDARE DARME CUENTA DE QUE ESTOY SOÑANDO", después recitamos esta misma frase mentalmente hasta que nos quedemos dormidos de nuevo. Estudios científicos realizados en la Universidad de Stanford por el doctor Stephen LaBerge (ademas de mi propia experiencia y de la gente que conozco), demuestran, que dos de cada tres veces se consigue un sueño lúcido. En realidad, este proceso de interrumpir el sueño unas dos horas antes de su finalización, estar entre tres cuartos de hora y una hora despiertos y después volver a dormir pone al cerebro en el estado de conciencia critica y autosugestión adecuado para aprovechar el último ciclo (y de mayor duración) de sueño REM. Es el método practicado tradicionalmente por los maestros del yoga tibetano, que aconsejan entrar en lucidez sólo después de que haya amanecido. Existen otros métodos más sofisticados y poderosos de entrar en un sueño lúcido, como el WILD (Wake Induced Lucid Dream), mediante el que se consiguen experiencias parecidas a los viajes astrales, entrando directamente al sueño desde la vigilia. Es difícil y requiere bastante practica, aunque una vez dominado, es prácticamente infalible. Debido a su dificultad, solamente mencionaré que es posible, después de la media hora despierto, con la práctica suficiente, entrar directamente en el sueño, totalmente lucido. Esta experiencia de pasar sin interrupción, de conciencia de la vigilia al sueño lúcido, es una de las más maravillosas e indescriptibles que yo haya conocido. En la siguiente lección abordaremos problemas prácticos que se dan en los sueños lúcidos como, por ejemplo, qué hacer para que duren más, cómo sacarles el máximo partido, etc.

 

 el principal problema que tienen este tipo de sueños: su escasa duración.En efecto, si no se conocen algunas técnicas especiales, el sueño lúcido puede resultar frustrante, ya que es muy posible que dure menos de un minuto, muy poco tiempo cuando se está, conscientemente, en el mundo mágico del sueño.La primera, y más frecuente causa del desvanecimiento de un sueño lúcido, es la propia excitación que este causa. La experiencia del sueño lucido es tan poderosa que a menudo nos despertamos sobresaltados.Por este motivo, mi primera técnica para prolongar los sueños lucidos es simplemente procurar no excitarse demasiado, verlo todo con más calma. Pensar que este sueño lúcido no va a ser el último y que no es necesario realizar todos los sueños de nuestra vida a la vez en cinco minutos.Esto es algo que cualquier onironauta debe tener siempre presente, no se trata de explorar todas las posibilidades del sueño a la vez, siempre conviene dejar algo para más adelante.Una vez que se ha conseguido entrar en el sueño con un cierto estado de calma, puede seguir ocurriendo que, en un momento dado, los colores empalidezcan, y el sueño termine por desvanecerse. No siempre tarda mucho en ocurrir este fenómeno. Todos los sueños lúcidos, llegado un momento, pierden realismo y color, y al final, entramos en la negrura y nos despertamos pero este fenómeno se puede combatir. He aquí dos maneras distintas para hacerlo.La primera consiste en , tan pronto como los colores del sueño empiecen a desvanecerse, extender los brazos y empezar a girar como un trompo, al mismo tiempo que nos repetimos a nosotros mismos: "La próxima escena que vea será un sueño... La próxima escena que vea será un sueño... etc."Al cabo de unos veinte segundos dejaremos de girar y comprobaremos que la escena ha cambiado completamente,. A lo mejor antes nos encontrábamos en la ciudad y ahora en el desierto pero los colores volverán a ser brillantes, el sueño estable, y dispondremos de otro período para la aventura.El segundo método consiste, en lugar de girar, frotarnos las manos la una contra la otra.Una ultima forma de luchar contra la desaparición del sueño lúcido, es la siguiente: Recordad que, cuando el sueño se desvanece y nos despertamos, lo más probable es que en realidad estemos soñando que nos despertamos. Así es que, debemos SIEMPRE hacer un control de la realidad. La mayoría de las veces, comprobaremos que seguimos soñando y podremos iniciar otra aventura.