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ROMPECABEZAS DE PANAMA

  En este mapa del siglo xvn del istmo de Panamá, el norte aparece abajo y el océano Pacífico arriba. Los hombres de Morgan atracaron en la costa del Caribe y se dirigieron al sur, a la ciudad de Panamá (arriba, a la izquierda), siguiendo el curso del río Chagres, que serpentea por el centro del mapa. El peligroso viaje duró nueve días. Su objetivo consistía en sorprender a los defensores españoles de Panamá, que no estaban acostumbrados a los ataques por tierra, pero los españoles sabían que iban a atacar y la caída de Panamá se debió más bien a la incompetencia de los jefes militares que a la sorpresa. Henry Morgan (1635?- 1688) sometió en 1670 la colonia española de la ciudad de Panamá, aparentemente expugnable, en nombre de los británicos. Le arrebató cuantiosas riquezas, pero cuando llegó el momento de repartirlas, quedaba muy poco para sus hombres. El nombre de Morgan despertaba tanto temor entre los españoles come el de Drake un siglo antes. Este grabado del siglo xv representa a Morgan (en primer plane a la izquierda) dirigiendo el saqueo de Puerto Príncipe, colonia español de Cuba.  
 

En el siglo xv la ciudad de Panamá era la colonia más rica del nuevo mundo, auténtico almacén del oro y la plata que los conquistadores españoles habían arrebatado a los incas. Por sus enormes riquezas, corsarios y piratas tenían puestos sus codiciosos ojos en ella desde la época de Drake, pero Panamá contaba con una fuerte protección contra posibles ataques desde el Pacífico y las espesas selvas parecían barrera suficiente para rechazar un ataque por tierra. Sin embargo, las defensas de la ciudad no representaron un reto importante para uno de los piratas más destacados del mar dominado por los españoles, el capitán galés Henry Morgan.
En 1670, Morgan reunió una flota de treinta y seis navíos y casi dos mil hombres para perpetrar el mayor asalto de todos los tiempos contra territorios españoles. Cuando zarparon de Port Royal, decidieron que el blanco fuera Panamá. La flota atracó frente a la desembocadura del río, Chagres, en la zona caribeña del istmo de Panamá, y Morgan, al frente de mil cuatrocientos hombres, inició un viaje de nueve días por tierra y mar hasta la costa del Pacífico.
Los españoles de Panamá habían recibido noticias sobre su inminente llegada y movilizaron la caballería y la infantería para defender la ciudad. Por desgraciá para España, el terreno en que decidieron luchar no era apto para la caballería y la manada de vacas que los defensores tenían intención de conducir hasta la línea de batalla de Morgan echó a correr aterrorizada, sembrando el desorden en la infantería. Los españoles huyeron, dejando a Panamá sumido en el caos.
Cuando las cosas se calmaron, Morgan y sus hombres saquearon la ciudad en busca de riquezas. Al marchar se llevaron consigo ciento setenta y cinco mulas cargadas de vajillas de plata, monedas de este metal y de oro y joyas, plantando las semillas de un misterio que sigue intrigando a los buscadores de tesoros.
La fortuna perdida
Aunque el convoy de mulas llevaba una fortuna, rio representaba el botín que podía esperarse de un lugar como Panamá. Como Morgan había atacado por tierra, el puerto de Panamá no había sido bloqueado y logró escapar al menos un navío español cargado de riquezas.
Al parecer, cuando los supervivientes de la batalla regresaron a sus barcos para repartirse las ganancias, una gran parte de éstas había desaparecido. Sólo recibieron diez libras por cabeza, cantidad que, aun multiplicada por cien para adaptarse a los valores actuales, era insignificante teniendo en cuenta las penurias por las que habían pasado. Morgan escapó en su barco, tras haber ordenado que instalaran a bordo los cañones del fuerte de San Lorenzo, que había sometido. No cabe duda de que se había apropiado de la mayor parte del botín.
El gobierno inglés, que tenía intención de quedarse con una parte del tesoro que obtuviera Morgan al mando de su barco con patente de corso, pensó que le habían estafado. Al volver a Jamaica, apresaron a Morgan y lo enviaron a Inglaterra para que respondiera de la acusación de piratería. A diferencia del infortunado Kidd, Morgan era un héroe popular. Su juicio no llegó a celebrarse y finálmente regresó al Caribe con el cargo de vicegobernador de Jamaica, donde fue el azote de los piratas españoles e ingleses hasta que murió alcoholizado a la edad de cincuenta y tres años.
Morgan jamás hizo ningún comentario sobre el tesoro que había escondido, pero sus antiguos camaradas sí. Son muchos los que creen que el botín sigue en el Caribe.
El nombre de Morgan despertaba tanto temor entre los españoles come el de Drake un siglo antes. Este grabado del siglo xv representa a Morgan (en primer plane a la izquierda) dirigiendo el saqueo de Puerto Príncipe, colonia español de Cuba.