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RESCATE DEL TITANIC

ir a naufragio del titanic

  Dos artísticas reconstrucciones sobre el hundimiento del Titanic, según las versiones dadas por los supervivientes. Dos artísticas reconstrucciones sobre el hundimiento del Titanic, según las versiones dadas por los supervivientes. El poderoso Titanic realizando pruebas de navegación en Belfast Lough después de su contrucción en el astillero Harland & Wolff de Irlanda del Norte y antes de zarpar de Southampton en 1912 para iniciar su primera y fatídica travesía.  
  Oficinistas de Londres leen con horror que ha ocurrido algo increíble: el invulnerable Titanic se ha hundido. Tres de las más de 12.000 fotografías submarinas del Titanic tomadas cuando fue hallado en septiembre de 1985. Muestran las cadenas del anda y cabrestantes de la zona de proa y la barandilla de la cubierta. Se realizaron con cámaras situadas a bordo del Argo, un prototipo de robot submarino diseñado para el programa de guerra submarina de la armada estadounidense. El Argo puede permanecer sumergido semanas enteras y recorrer kilómetros de lecho marino, enviando imágenes de televisión y otros datos a los científicos que viajan a bordo de un barco nodriza. La expedición encargada de buscar el Titanic, dirigida por la Institución Oceanográfica de Woods Hole, de Estados Unidos, y el Instituto para la Investigación y Explotación del Mar francés, decidió llevar a cabo esta empresa para demostrar la capacidad del Argo de «encontrar algo que nadie ha podido encontrar». Tres de las más de 12.000 fotografías submarinas del Titanic tomadas cuando fue hallado en septiembre de 1985. Muestran las cadenas del anda y cabrestantes de la zona de proa y la barandilla de la cubierta. Se realizaron con cámaras situadas a bordo del Argo, un prototipo de robot submarino diseñado para el programa de guerra submarina de la armada estadounidense. El Argo puede permanecer sumergido semanas enteras y recorrer kilómetros de lecho marino, enviando imágenes de televisión y otros datos a los científicos que viajan a bordo de un barco nodriza. La expedición encargada de buscar el Titanic, dirigida por la Institución Oceanográfica de Woods Hole, de Estados Unidos, y el Instituto para la Investigación y Explotación del Mar francés, decidió llevar a cabo esta empresa para demostrar la capacidad del Argo de «encontrar algo que nadie ha podido encontrar».

Tres de las más de 12.000 fotografías submarinas del Titanic tomadas cuando fue hallado en septiembre de 1985. Muestran las cadenas del anda y cabrestantes de la zona de proa y la barandilla de la cubierta. Se realizaron con cámaras situadas a bordo del Argo, un prototipo de robot submarino diseñado para el programa de guerra submarina de la armada estadounidense. El Argo puede permanecer sumergido semanas enteras y recorrer kilómetros de lecho marino, enviando imágenes de televisión y otros datos a los científicos que viajan a bordo de un barco nodriza. La expedición encargada de buscar el Titanic, dirigida por la Institución Oceanográfica de Woods Hole, de Estados Unidos, y el Instituto para la Investigación y Explotación del Mar francés, decidió llevar a cabo esta empresa para demostrar la capacidad del Argo de «encontrar algo que nadie ha podido encontrar».

 
  Ningún naufragio de nuestra época ha prendido tanto en la imaginación popula como• el del Titanic, el buque supuestamente invulnerable, orgullo de la White Star Line de Liverpool (Inglaterra). Dañado por un iceberg la noche del 14 al 15 de abril de 1912. en su primera travesía, el lujoso transatlántico de cincuenta y dos mil trescientas diez toneladas se fue a pique bajo cuatro mil metros de agua, a unos novecientos kilómetros del cabo de Race, Terranova, con mil quinientas trece víctimas mortales. Entre los que perecieron había no menos de diez millonarios estadounidenses, como John Jacob Astor y Benjamin Guggenheim.
La búsqueda y el rescate del Titanic han sido durante décadas el sueño de los buscadores de tesoros del mundo entero. A finales del verano de 1985, este sueño se hizo en parte realidad. Un grupo de científicos fracoestadounídense que experimentaba con equipo de reconocimiento submarino localizó y filmó el navío naufragado. Su hallazgo suscitó inmediatamente controversias entre quienes pensaban que había que dejar el transatlántico tal y como estaba, como cementerio marino, y quienes sostenían que había que rescatarlo. También había quien afirmaba que desde el punto de vista técnico era posible realizar la hazaña de izar el buque de las profundidades del norte del Atlántico y quienes lo negaban.
Reclamaciones
Uno de los científicos que contribuyeron al hallazgo del buque, Robert Bailard, no albergaba ninguna duda. Declaró que cualquier tentativa de recuperarlo sería «ridícula», pero Robert Marx, destacado especialista en el tema, pensaba que la tarea podía llevarse a cabo, al menos en parte, sirviéndose de robots y explosivos, si bien reconocía que se trataba de una «misión imposible». astas fueron sus palabras:
«Nunca se ha encontrado nada a tanta profundidad.»
Al mismo tiempo, otro especialista, llamado John Pierce, ganaba una batalla legal en el Tribunal Supremo británico, que consideró viable la propuesta de rescatar el Titanic con un coste aproximado de cuatro mil millones de dólares. El Tribunal dictaminó que Pierce y sus colegas tenían derecho a quedarse con los objetos rescatados del transatlántico Lusitania, torpedeado en 1915. Según Pierce, esta decisión suponía que el Titanic y cuanto en él hubiera pertenecía a quienquiera que los rescatara y no a los sucesores de la White Star Line ni a la compañía aseguradora que había cubierto las pérdidas tras el naufragio del buque, pero muchos juristas ingleses pusieron en tela de juicio el razonamiento de Pierce.Dos artísticas reconstrucciones sobre el hundimiento del Titanic, según las versiones dadas por los supervivientes.La fortuna perdida Se ha suscitado otra controversia en torno a los objetos de valor que, según se cree, llevaban los pasajeros, acaudalados en su mayoría, cuando el buque naufragó. Algunas personas piensan que a los primeros que lleguen al barco sumergido les espera una fortuna en joyas y que una de las víctimas —un comerciante de diamantes— había depositado varias piedras sin tallar por valor de siete millones de dólares en la caja fuerte del barco.
La mayoría de los expertos no tiene en cuenta estas historias, pero sus razones para no creerlas son muy dispares, y los
buscadores de tesoros optimistas mantienen un destello de esperanza. Cierto grupo sostiene que los pasajeros acaudalados, como los Astor y los Guggenheim, no llevaban joyas auténticas, sino simples L imitaciones. Otras personas recurren a la relación de objetos que custodiaba el contador de navío: no ocupaba más de media página y ninguno de los objetos que figuran en ella estaba valorado en más de quinientos dólares. La reclamación más elevada que recibieron las compañías de seguros después de la catAstrofe ascendía a ciento setenta y cuatro mil dólares y fue presentada por una pasajera que había  perdido la mayor parte de su guardarropa. Y, según los testigos, los pasajeros de primera clase recogieron sus efectos personales sin ninguna dificultad antes de que el transatlántico se hundiera.
No obstante, se sabe que a bordo del Titanic había dos objetos muy valiosos:
un cuadro de Blondel llamado La Circasienne au Bain, valorado en 1912 en cien mil dólares, y un ejemplar lujosamente encuadernado e ilustrado del Rubaiyat, de Omar Khayyam. No parece muy probable que, tras setenta años de estar sumergidas en las frías aguas del Atlántico, ninguna de las dos cosas haya aumentado de valor.
El especialista en rescates submarinos Robert Marx piensa que la mayoría de los rumores que circulan sobre fabulosas colecciones de joyas son absurdos. «Una taza de té valdrá una fortuna», dice. Tomando como ejemplo los mil dólares que se han pagado por la lente de un periscopio de un submarino alemán, dice que un  salvavidas del titanic podria costar lo que aceptase el mercado, evidentemente una perogrullada.
Tres de las más de 12.000 fotografías submarinas del Titanic tomadas cuando fue hallado en septiembre de 1985. Muestran las cadenas del anda y cabrestantes de la zona de proa y la barandilla de la cubierta. Se realizaron con cámaras situadas a bordo del Argo, un prototipo de robot submarino diseñado para el programa de guerra submarina de la armada estadounidense. El Argo puede permanecer sumergido semanas enteras y recorrer kilómetros de lecho marino, enviando imágenes de televisión y otros datos a los científicos que viajan a bordo de un barco nodriza. La expedición encargada de buscar el Titanic, dirigida por la Institución Oceanográfica de Woods Hole, de Estados Unidos, y el Instituto para la Investigación y Explotación del Mar francés, decidió llevar a cabo esta empresa para demostrar la capacidad del Argo de «encontrar algo que nadie ha podido encontrar».