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RECUERDOS DE ALBIDONA

 

este pueblo de Italia, su historia se cuenta con sugestivos relatos
Historia. Según antiguos relatos, el poblado de Albidona, ubicado a 800 metros sobre el nivel del mar, habría sido fundado por prófugos que abandonaron los campos de batalla en la guerra de Troya.

albidona

LUIS POTA

Hace aproximadamente cinco años tuve la increíble oportunidad de viajar a Italia. Se trataba de un viaje de trabajo. Sin embargo, pude reservar unos días de mi agenda de compromisos laborales para visitar la provincia de Cosenza y allí, Albidona, el lugar donde nacieron mis padres.
Para llegar a mi destino tuve que hacer algunas combinaciones de aviones mientras me dirigía del norte del país hacia el sur, al lugar del que tanto me habían hablado mis padres. En esas travesías sus recuerdos me acompañaron todo el tiempo.
Además de recorrer este pueblo maravilloso, indagué un poco en su historia y sus leyendas. Descubrí, por ejemplo, que algunos autores calabreses le prestan más atención a las leyendas. Según sus sugestivos relatos- Albidona correspondería al territorio de la antigua Leutarnia, una de las 25 ciudades confederadas de Sibari. Cuentan también que habría sido fundada por prófugos que abandonaron los campos de batalla durante la guerra de Troya.
Este pueblito del Alto jonio calabrés se encuentra a 800 metros sobre el nivel del mar. En el año 1276 contaba con 2.680 habitantes. En la actualidad, su población suma una cantidad algo menor. Ya en el siglo XIII tenía su iglesia matriz de San Miguel Arcángel, protector y patrono de esta comunidad.
Desde mi llegada, hermanos, sobrinos y otros familiares de mi madre me acompañaron. Todos me contaron anécdotas y recuerdos intactos de los tiempos en que mis padres vivían allí. Cada lugar, cada rincón tenía su historia. Con cada uno de sus relatos yo me sentí conmovido y asombrado. Fue muy emocionante ver la casa donde nació mi madre y el lugar donde trabajó mi padre como carpintero.
Me invitaron a sus casas y me regalaron los mejores platos típicos, que yo ya conocía gracias a mis padres. Todo regado con un muy rico vino. En esas comidas, cada uno de ellos puso todo el amor del mundo haciendo lo imposible para agasajarme y hacerme sentir como en mi casa.
Además, recuerdo el encanto de este pueblito casi detenido en el tiempo con sus callecitas angostas y sin veredas, su capilla, tan pequeñia como acogedora.
Mi estadía en Albidona pasó muy rápidamente. Por eso, traté de atrapar en mi memoria cada una de sus imágenes. No quería perderlas en el arcón confuso de los recuerdos. Sé que nunca se borrarán de mi mente, menos aún de mi corazón. Tengo la esperanza de volver algún día.
por:Luis Pota, de Capital. El lector realizó su viaje a Albidona, en la provincia italiana de Cosenza, en 1996.