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Elfín del Titanic predicho 14 años antes

LAS PREMONICIONES  

una obra inspirada

Un sueño terrible

La premonición de su propia muerte

El naufragio del 'TitaniC

Las condiciones de una premonición  

sueños  premonitorios

NAUFRAGIO DEL TITANIC(GRABADO DE AQUILES BELTRAME)(1912)

el escritor morgan roberston autor de una novela semejante al titanic

ery mai jones soño con su muerte

sueños

Fenómenos inasibles, las premoniciones o menos comprobadas se cuentan por miles. La mayoría se refiere a anécdotas personales, pero algunas se relacionan con sucesos mundialmente conocidos y han sido reveladas con anticipación, antes de que el suceso ocurriera. La más famosa de estas premoniciones es el tema de una novela corta escrita por el norteamericano Morgan Robertson, quien, catorce años antes de la catástrofe, predice con lujo de detalles el naufragio del Tuanic.

  Una obra inspirada

  Nacido en 1861, Morgan Robertson es un escritor que se especializa en historias del mar y que ha sido injustamente olvidado en nuestros días. Uno solo de sus libros, Futilidad, escrito en 1898, lejos de ser el mejor que escribiera, le ha valido, sin embargo, cierta fama póstuma. Esta novela corta sobre la debilidad del hombre frente a la fuerza del destino relata el naufragio del "transatlántico más grande construido por el hombrC, el Titán. Este se despanzurra contra un témpano y se hunde, llevando a la muerte a la mayoría de sus pasajeros por falta de suficientes botes salvavidas. Pero las coincidencias no se detienen allí: el conjunto de concordancias es, en efecto, sorprendente. He aquí algunas de ellas, y entre paréntesis, los hechos equivalentes relacionados con el Titanic: travesía en el mes de abril (10 de abril de 1912), 70.000 toneladas de desplazamiento (60.000), eslora 800 pies (882,5), tres hélices (3 también), velocidad máxima 24 a 25 nudos (idéntica), capacidad máxima 3.000 pasajeros (la misma), 2.000 pasajeros a bordo (2.230), 24 botes salvavidas (20), 19 compartimentos estancos (15), tres motores (3 también), rotura del casco a estribor (idéntica). Ahora bien, la novela Futílidad fue escrita nueve años antes de la construcción del Titanic, incluso antes de que se concibiera este proyecto, lo que excluye, evidentemente, que se haya inspirado en información real. Morgan Robertson declaró durante toda su vida que su inspiración venía de un "colaborador astraV, para utilizar sus propias palabras, es decir, de un espíritu que le guiaba e inspiraba sus trabajos literarios. Esta es la única respuesta que daba para explicar estas coincidencias extraordinarias entre la ficción y la realidad. A pesar de la reedición de su obra, no recoge los frutos de su sorprendente premonición después del naufragio del Titanic, ya que los lectores prefieren conocer los detalles sensacionales de la investigación en vez de la ficción, aunque esté marcada por un extraño sello.

 Un sueño terrible

  Aunque la premonición acerca del naufragio del Titanic es la más sorprendente, sobre todo debido a la magnitud de la catástrofe y a la resonancia que ésta tuvo en la opinión pública, existen otros ejemplos ' casi tan inquietantes, que pueden recordarse. En mayo de 1979, David Boc,th, un oficinista de Cincinnati, Ohio, es atormentado por una pesadilla durante la cual asiste, impotente, a una catástrofe aérea en un gran aeropuerto del país. El "ve" cómo un gran jet con los colores de los Estados Unidos levanta penosamente el vuelo, se inclina súbitamente y se estrella en la pista, estallando en una enorme explosión de fuego y humo negro. Cada vez el sueño es más preciso. Después ole consultar con su siquiatra, Booth decide advertir al aeropuerto de Cincinnati. Allí, los expertos tratan, sin éxito, de "adivinar", gracias a los detalles entregados, de qué aeropuerto se trata. Además, la compañía American Airlines refuerza las medidas de seguridad en sus grandes aviones. A pesar de todo, el 26 de mayo, en el aeropuerto de Chicago, un DC-10 de la American Airlines se estrella brutalmente al despegar, siguiendo el desarrollo exacto del drama soñado por David Booth. 237 personas encuentran la muerte y la pesadilla de David termina...

  La premonición de su propia muerte

  Otro caso no menos célebre y aún más dramático, se produjo en el país de Gales en 1966. El 21 de octubre de ese año, a raíz de un deslizamiento de tierra, la escuela de la pequeña aldea minera de Abergan es sepultada por medio millón de toneladas de polvo de carb0n. El accidente provoca la muerte de 144 personas, entre ellas 122 niños. Un siquiatra, el Dr. Juan Barker, realiza una investigación con la ayuda de un amigo periodista y recoge sesenta relatos de personas que dicen haber presentido la catástrofe 24 de ellos son confirmados por testigos. á caso más emocionante es el de la pequeña Ery Mai jones, de diez años, una de las víctimas del terrible accidente. Dos días antes, la niña le dice inesperadamente a su madre que no tiene miedo de morir puesto que así "se reuniría con jesús", que todo se ve negro en torno a ella y que estará con sus compañeros Pedro y june. La víspera, le cuenta también a su madre que ha soñado que la escuela había desaparecido y que "algo negro se la había tragado". En el cementerio, la pequeña está efectivamente enterrada entre Pedro y june. La investigación del Dr. Barker muestra igualmente que muchosde los testimonios corroborados provienen de personas ajenas a la región. La premonición de una catástrofe no depende, por lo tanto, del hecho de que una persona sea cercana geográfica o sentimentalmente al acontecimiento que se va a producir. Es la única conclusión que puede sacarse de estos inquietantes casos ...

EL NAUFRAFIO DEL TITANIC

 

Las premoniciones relativas al naufragio del Titanic son tan numerosas que han permitido escribir con ellas un libro, Investigaciones siquicas de una tragedia, de Jorge Behe. Al leerlas, da la impresión de estar en presencia de un acontecimiento "estrella" en la historia de la premonición. El 10 de abril de.1912, el transatlántico Titanic, de la compañía inglesa White Star, declarado insumergible en razón de su sistema de compartimentos estancos, zarpa de Southampton en su travesía inaugura¡ con destino a Nueva York. Entre los pasajeros se encuentran tanto emigrantes como la flor y nata de la aristocracia financiera anglosajona. Durante la noche del 14 al 15 de abril, cuan o se encuentra a unas 300 millas (cerca de 550 km) al sudeste de Terranova, el Titanic choca con un témpano que desgarra sobre 90 metros el flanco derecho de su casco. A las 2.30 de la madrugada, el gran transatlántico desaparece. De los 2.230 pasajeros embarcados, sólo 709 serán recogidos por 1 buque carguero Carpathia que se encontraba cerca, La mayoría de los desaparecidos viajaba en la tercera clase. Debido a la notoriedad de algunas de las víctimas, de los enigmas que rodean a este naufragio y de la magnitud de la catástrofe, el Titanic entra directamente a la leyenda negra de¡ mar. Sus restos recién fueron encontrados en 1985 por el equipo M profesor norteamericano Roberto D. Ballard.

Las condiciones de una premonición

 Estas son muy estrictas debido a la vaguedad que rodea al fenómeno y se las puede resumir de la siguiente forma: El sueño ' o el presentimiento, debe baber sido relatad, a uno o varios testigos dignos defe antes dc que el acontecimiento se produzca. El intervalo entre el sueño y el suceso debe ser relativamente corto, ya que la posibilidad de una relación accidental aumenta con el tiempo. Esta condición admite excepciones, como lo muestra el caso del Titanic. El sueño debe parecer improbable al que lo sueña o venir de un ámbito que le es extraño. Debe referirse a un hecbo preciso y no revestir una for7na vaga quepermita una interpretación simbólicamente ambigua, que podría aplicarse a acontecimientos muy distintos (como sucede con las Profecías de Nostradamus, por ejemplo). Finalmente, los detalles deben concordar, al menos en los rasgos esenciales, con aquellos realmente ocunidos

 

Fuente: EFE Reportajes (Isabel Martínez Pita)

Los sueños premonitorios suelen estar envueltos en un simbolismo difícil de interpretar, puesto que no se refieren a experiencias pasadas. Se trata de mensajes que provienen del inconsciente y que por lo regular nos advierten de peligros o claves importantes para el desarrollo de nuestra personalidad.

Ciencia y Tradición

En el campo científico y filosófico, quien abrió la brecha más importante, en este campo, tras las crisis religiosas y el positivismo del siglo XIX, fue C. G. Jung. Para él, los sueños tenían una importancia terapéutica fundamental. Y de ellos lo que más valoraba era precisamente su carácter premonitorio.

 Cita el caso de un conocido suyo, entusiasta del alpinismo, que le contó una vez un sueño que se le repetía insistentemente, en el que experimentaba una sensación de éxtasis al ascender la montaña a alturas cada vez mayores, hasta pisar el vacío. Jung aconsejó al alpinista que llevara siempre consigo dos guías en sus expediciones, y que se dejara conducir por ellos dócilmente. Pero el intrépido soñador se rió de tal consejo diciendo que se trataba de supersticiones, hasta que un día fatal perdió la vida con un compañero, precipitándose en el vacío al realizar una escalada.

Tradicionalmente se ha conectado el mundo de los sueños con las artes adivinatorias. Desde lejanos tiempos ha sido éste un campo fértil para magos, videntes y profetas. Hoy en día no sólo lo es para estas personas sino que también la ciencia, a través de la sicología, pone el caudal onírico en posición privilegiada para conocer la problemática, los deseos, esperanzas y posibilidades proyectivas que hacia su vida tienen todos y cada uno de los individuos humanos.

Sueños y artes adivinatorias

La razón de la conexión entre los sueños y el futuro es sencilla. Aquellos nos hablan de los contenidos pulsionales inconscientes, de las potencias ocultas, por donde encauzamos nuestras vidas ante el reto de posibilidades que el porvenir nos lanza. Y esa es la voluntad de nuestra existencia individual. Dadas las características biológicas particulares de nuestra estructura biológica, de nuestra cultura y de las experiencias adquiridas, además de otras inclinaciones espirituales, nos encontramos con requerimientos, tendencias y deseos involuntarios que nos llevarían a tomar una serie de decisiones y a ejecutar los actos correspondientes. Así vamos conduciéndonos por este devenir vital, por el proceso temporal de nuestra edad y forjando el camino que será, inexcusablemente, nuestro y sólo nuestro.
Las artes adivinatorias consisten en una captación de nuestros deseos y esperanzas ocultos. Estos, en un fugaz instante posterior, se vislumbran proyectados en el sendero de nuestra temporalidad. Para ello se requiere sensibilidad y habilidad en la observación de nuestras más mínimas conductas y formas de pensar e imaginar, unido todo a una gran dosis de sentido común o lógica natural. Los videntes, adivinos y profetas, cuando son mínimamente serios, realizan todo este proceso con una gran rapidez, debido al entrenamiento de la intuición a través de su hemisferio cerebral no predominante (el derecho para los diestros).
En el caso de los sueños, se pone rápidamente en conexión el contenido de los mismos con la forma de relatarlos, la apariencia física del sujeto, su manera de vestir, de pensar y los datos biográficos de que se disponga. A todo ello se suele unir también la interpretación realizada por el propio consultante.
Con todo este material se pueden obtener conclusiones muy claras y concretas, ya sea por medio del uso de la intuición (visiones y sentimientos de la vida pasada y futura) o por el del análisis racional. La primera forma ha estado relegada a los santos, profetas o adivinos y ha sido puesta en duda en numerosas ocasiones, por la falta de escrúpulos y los engaños de muchos farsantes. Ha habido pseudo-adivinos que, sin un desarrollo real de sus facultades psíquicas, simplemente memorizaban algunas claves de la tradición oniromántica o de las supersticiones populares para sorprender con ellas, entre trucos dramáticos, a sus ingenuos clientes. La segunda fórmula válida para la interpretación es la que, a partir de S. Freud, se ha asociado al psicoanálisis y se esfuerza en aportar el rigor del método científico. No obstante, el buen psicólogo debe tener capacidades manifiestas tanto en cuanto a la observación y análisis racional como a la captación intuitiva. Y tales cualidades lo convierten, como C. Jung decía, en el moderno gurú occidental.
Como conclusión observamos que las artes adivinatorias, considerando la interpretación de los sueños u oniromancia como una de las más destacadas, siguen teniendo su lugar en nuestra sociedad actual. Pero hoy, más que nunca, se ha de tener precaución. Porque en nuestros días, debido a la masiva divulgación de todos los temas, han surgido muchos falsos profetas que, en ocasiones, infringen, con toda la buena voluntad de su ignorancia, daños irreparables en sus ingenuas víctimas.