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LOS MAPAS DE PIRI REIS  
  El mapa del misterio  
La lectura del mapa
Un falso mapa, o bien la herencia de fuentes antiguas
Los mapas del imposible

El almirante Pirl Reis

pirireis

mapa de 1513

mapa HECHO EN BASE A DATOS DE 1513 NO SE EXPLICA LA PERFECCION
mapa de la epoca mapa de la epoca mapa de la epoca

es el origen de estos mapas ,los documentos salvados de el incendio de la biblioteca de  alejandria

mapa del oceano atlantico con las costas del nuevo mundo

mapas medievales

En 1929 es hallado en Constantinopla un mapa incompleto, fechado en 1513, que representa América  del Sur y África en longitudes relativas correctas, hecho que parece imposible teniendo en cuenta los conocimientos cartográficos del siglo XVI. Investigaciones posteriores establecen que existen mapas similares en el mundo. El autor del mapa de Constantinopla es un turco: el almirante CReis") Piri lbn Haji Memmed. En las anotaciones que acompañan al documento, afirma que, de los veinte mapas que sirvieron como fuente para su trabajo, algunos son de la época de Alejandro Magno (lo que parece confirmar la similitud de las unidades de medida con aquellas de los fenicios y de los cartagineses) y que otros están basados en las matemáticas.

  El mapa del misterio

  A fines de los años 50, una copia del mapa llega a manos de un americano considerado especialista en la materia, el capitán Mallery. Este cree descubrir que representa parte de la Antártida, ese continente recubierto de hielo hace 10.000 años y reconocido por los europeos sólo en el siglo XIX... El documento es estudiado posteriormente por otro especialista, el profesor Hapgood, asistido por sus estudiantes. Al cabo de varios meses, llegan a una conclusión similar: Piri Reís habría entregado detalles geográficos absolutamente desconocidos en su época.

  La lectura del mapa

  El mapa no utiliza las longitudes y las latitudes, sino el sistema llamado de los «ocho vientos", obtenido gracias al compás y que funciona a partir de un centrado de las diferentes partes del mapa, sobre puntos desde donde parten rayos de círculo formando entre ellos ángulos de 22,5 grados. Después de años de investigación y de resolver innumerables problemas técnicos, el equipo del profesor Hapgood logra efectuar la transposición del mapa en medidas geográficas modernas. Este revela, para empezar, que Piri Reís no hizo otra cosa que unir unos con otros trozos de portulanos (mapas marinos medievales) más antiguos, y no siempre a la misma escala. Algunos fueron incluso mal orientados. No conociendo, y por razones obvias, los lugares que concernilan, Piri Reís cometió errores crasos: el Amazonas está dibujado dos veces y faltan tres porciones claramente repetidas de la costa este de América del Sur. La parte oeste del continente está completamente ausente, salvo por una porción norte‑sur que representa con bastante exactitud la costa chilena, pero está ubicada al azar. En cuanto a la parte que corresponde al Caribe y a la costa este de América Central, está muy confusa y mal orientada. Pero una vez descubiertos y compensados los errores, se descubren detalles sorprendentes.

  ¿Un falso mapa, o bien la herencia de fuentes antiguas?

  La representación de los continentes europeos y africanos es de una precisión extraordinaria y aparentemente imposible de obtener en una época donde el cálculo de la longitud era desconocido. En Am ericatud. Sin embargo, su descubrimiento data de 1543 y los cartógrafos de fines del siglo XVI, incluyendo a Mercator, no saben situarla bien. Los Andes también están representados, aunque eran desconocidos en la época de Piri Reís y una llama, marní­fero típico de esta región, figura en la ilus­tración; los europeos jamás habían visto ese­animal. El mapa menciona además las islas Malvinas, descubiertas en 1592. Otros puntos intrigan aún más y apoyan la tesis de la gran antigüedad de las fuentes del mapa. Hay, por ejemplo, dos grandes islas un poco por encima del ecuador que no existen en nuestros días (la localización de una de ellas corresponde a la meseta submarina situada bajo los islotes San Pedro y San Pablo), pero el almirante las sitúa en el paso de la dorsal que atraviesa el Atlántico de norte a sur. Es inútil decir que nadie sospechaba de la existencia de estas montañas submarinas en esa época. Otras islas figuran en el Polo Sur, escondidas bajo el espeso hielo antárti­co; éstas fueron descubiertas recién en 1958. El portulano compuesto del almirante turco y los otros mapas "imposibles" del medievo provienen, según algunos de sus autores, de documentos muy antiguos originarios de la biblioteca de Alejandría. Estos parecen indicar que experimentados navegantes recorrieron el globo, hace quizás 10.000 años y lo cartografiaron, mientras Europa se encontraba en la prehistoria. Este trabajo de cartografia puede efectuarse sólo en el marco de una civilización suficientemente avanzada, como para tener buenos barcos, saber calcular latitudes y longitudes y ser suficientemente organizada como para emprender expediciones de largo alcance. Tal vez fue la Atlántida, ese mundo fabuloso que aparece con distintos nombres en el pasado de todas las civilizaciones antiguas. Estos mapas son conocidos y catalogados por los organismos especializados. Se les encuentra también en los atlas, como aquel de Norderiskj6ld (1889). Habiendo sido descartada la falsificación, los escépticos prefieren ignorar el tema. Ese no es el caso de Paul‑Emile Victor cuando se da cuenta a principios de los años 1950 que otro mapa problemático, aquel del italiano Zeno, fechado a fines siglo XIV, tiene varios siglos de adelanto con respecto a sus propios descubrimientos, entre 1949 y 1951, del substielo rocoso de Groenlandia..

.Los mapas del imposible

Si bien el mapa de Piri Reís se ha hecho céle bre, no es el único mapa antiguo en presentar problemas. Las tierras bajo el hielo. Una parte de¡ mapa de Oronteus Finaeus (1531) muestra con increíble precisión la Antártida libre de una gran parte de sus hielos, o sea, como debería haber estado hace 4.000 años arttes de nuestra era. Una excelente reproducción aparece en el Atlas M explorador sueco Nordenskjóld publicado 69 años antes de la primera marcación de los contornos reales de la Antártida. Vuelta a las Américas. Hajdi Ahmed en su mapa de¡ mundo de 1559 ofrece una representación enigmática y muy moderna de las Américas y sobre todo de sus costas oeste. La forma de los actuales Estados Unidos está reproducida ahí con una perfección que sólo se conseguirá dos siglos después... Africa y Extremo Oriente. En 1502, De Carneiro dibuja un mapa representando la totalidad de las costas africanas, en una fecha en que los navegantes de su país sólo tienen de ella una idea bastante vaga. En 1510, otro portugués, Jorge Reine¡, representa el océano Indico con una exactitud incomprensible, ya que en su época no se sabe calcular las longitudes. En cuanto a China, ésta es dibujada fielmente en un mapa chino grabado sobre piedra en 1137 y que sólo podría haber sido hecho con la ayuda de la moderna trigonometría esférica. El misterio trasciende a Europa. lbn ben Zara (1487) y Benincasa (1508), cartógrafos árabe y portugués, muestran Europa M Norte recubierta de un glaciar parecido a aquel que lo recubría hace 12.000 años antes de nuestra era... Finalmente, unos portu¡anos, en particular el de Dulcert (1339), parecen copias de mapas actuales en una época donde la cartografía auténticamente medieval hace prueba de mucha fantasía. Algunos, como el sueco Nordenskj¿51d, piensan que un portulano "modelo" originario de la más remota antigüedad fue encontrado a fines M siglo XII y, posteriormente, copiado por cartógrafos medievales.

El almirante Pirl Reis

  Seguramente de origen griegocristiano e hijo de renegado, Piri Reis es uno de los grandes corsarlos de¡ Imperio otomano y contribuye ampliamente en asentar su poder en el Mediterráneo. Durante una vida agitada y llena de aventuras sangrientas, Piri Reis, quien es un hombre culto, se toma el tiempo para escribir el Bahriye, una obra sobre la navegación en el Mediterráneo, enriquecida con 207 mapas. También dibuja su mapa de¡ mundo de 1513. Lo que subsiste de él se conserva hoy en el Museo Topkapi Saray! de Estambul.

MAPA DE PIRI REIS

 

Piri Muhyi I Din Re'is (Piri Reis 1.470-1.554) hijo de Hadj Mehmet, fue sobrino de uno de los más famosos piratas turcos que asolaron el Mar Mediterráneo entre los siglos XV y XVI, el pirata Kemal Reis. Al igual que él, Piri Reis ejerció esta profesion al servicio del Sultán Selim I. Conocedor de muchas lenguas como el italiano, el griego, el español y el portugués, su gran pasión fue la cartografía, llegando a publicar un libro donde recogía más de 210 mapas de todos los mares del mundo, el "Kitabi Bahriye", una gran recopilación de antiguos mapas copiados por él y obtenidos de sus saqueos marítimos o comprados a comerciantes en los muchos puertos donde desembarcó. Entre estos mapas destacaron uno hecho en 1.513 y otro en el 1.528, donde se podían apreciar todo el Océano Atlántico y sus costas americanas, africanas, europeas, árticas y antárticas. Toda su colección de mapas fue regalada al Sultán, perdiéndose desde ese momento la pista a esta colección única.Muchos de estos mapas empezaron a reaparecer en el siglo XVIII en el Palacio de Topkapi de Estambul, pero fue a finales de 1.929 cuando se estaba realizando un inventario de los fondos del antiguo palacio cuando se descubrió un viejo mapa confeccionado en cuero de gacela de 85 por 60 cm. donde aparecían Bretaña, España, Africa Occidental, el Oceno Atlántico, parte del Norte de América, el Sur de América, la costa Antártica y que, aún estando rasgado se sospecha que también incluía Europa, Asia y Australia. Era el gran mapa realizado en el año 1.513. A éste le siguieron el resto de los mapas, así como documentación donde el propio Piri Reis explicaba que para la realización de sus mapas utilizó 20 viejos planos y 8 mapamundi confeccionados en la época de Alejandro Magno.Los rasgos más característicos de estos antiguos mapas, son sus exactas coordenadas, un conocimiento de la longitud que no se desarrolló en el mundo moderno hasta finales del siglo XVIII, unos conocimientos de trigonometría esférica y el uso de precisos instrumentos geodésicos, todo ello impropio de la época en la que supuestamente fueron realizados.En 1.960 el teniente coronel de los EE.UU Harold Z. Ohlmeyer, especialista en cartografía estudió estos mapas, y admitió en sus conclusiones que la costa antártica que aparece en el mapa de 1.513 tuvo que ser forzosamente cartografiada antes de que hubiera sido cubierta por la capa de hielo que presenta en la actualidad, es decir, dentro de un período que se sitúa hace 8.000 ó 10.000 años, mucho antes del conocimiento de nuestra historia escrita.Otros investigadores como H. Mallery, Walters, Lineham, Charles H. Hapgood y Richard W. Stracham, aseguran sin ningún tipo de vacilación que, los mapas de Piri Reis fueron trazados con la ayuda de fotografías aéreas, tomadas a gran altura desde un satélite y elaborados a partir de un punto situado sobre la Ciudad de El Cairo. A conclusiones parecidas llegó el ya tristemente desaparecido científico espacial francés y colaborador de la NASA Maurice Chatelain, quien aseguraba que estos mapas representaban una proyección plana de la superfície esférica de la Tierra tal y como podría ser vista hoy por un astronauta situado a una gran altura sobre Egipto. Curiosamente, una foto obtenida por un satélite sobre la vertical de El Cairo a una altura de 4.300 Kilómetros, muestra la misma deformación de las costas que las copias de Piri Reis.El profesor Sarton de la Universidad de Harvar, realizó un completo estudio de las escalas y distancias de los trabajos de Piri Reis. En su informe final aseguraba que las distancias entre los diferentes puntos eran exactas, tomando siempre como baremo la medida griega "estadio" (1 estadio = 186 metros), la escala utilizada por el navegante turco se extrajo de la medición de la circunferencia de la Tierra realizada por el sabio Eratóstenes en el siglo III a. C. Estos datos corroboraban lo expuesto por el propio Piri Reis, y es que la antigüedad de los mapas originales de los que copió, se remontaba a tiempos de Alejandro Magno. ¿Cómo fueron confeccionados unos mapas tan perfectos sin una tecnología como la actual?. ¿Cómo fue posible cartografiar la costa Antártida sin hielos, incluso reflejando las altitudes y otros accidentes geográficos que hoy se están apenas descubriendo?.Existen otros mapas como el de Zeno (1.380) donde aparece Groenlandia sin hielos. La misma imagen presenta el mapa de Yehudi Ibn Ben Zara (1.487) con una Groenlandia surcada de ríos, valles y montañas, que no pudieron ser confirmados hasta el año 1.947 mediante los sondeos de una expedición francesa capitaneada por Paul Emile Victor. El mapa Caneiro, del siglo XV, donde aparece la costa Oriental de África con toda precisión. El mapa de Andreu Benincasa, con todo tipo de detalles de la costa Norte de Europa. El mapa de Jorge Reinel (1.510) con excelentes representaciones del Océano Indico y parte de Australia. El mapa Orenteus Finaeus (1.531) donde aparecen ríos y montañas en la Antártida. El de Adji Ahmed (1.559), donde aparece el continente americano al completo.La conclusión de todos estos mapas, de todos estos conocimientos anacrónicos, es simple y abrumadora. Y sería aún mucho mayor si no hubiesen sido devastados por el fuego y por la intransigencia e intolerancia del ser humano a lo largo de su historia, tantos libros y documentos recopilados por nuestros antepasados de otros tiempos aún mucho más anteriores y que ellos definiron como la Edad de Oro del hombre. Basta recordar que en unas pocas horas, uno de los legados más importantes de la humanidad, la Biblioteca de Alejandría, fue consumida por el fuego. Piri Reis perteneció a ese grupo de recopiladores de un saber lejano y oculto que hoy se nos antoja de leyenda y de fantasía, pero donde se pueden adivinar pequeños signos y señales de una historia que para nada tiene que ver con la que nos han contado.