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La primera sospecba de vida extraterrestre

LOS CANALES DE MARTE  

los canales de schiaparelli

auge y decadencia de la civilizacion marciana

  El insólito planeta rojo  

comunicarse con extraterrestres

la guerra de dos mundos

Planeta marte

canales de marte construidos por una civilizacion avanzada

marte inspiro el tema de los marcianospara la ciencia ficcion

suelo de marte ,fotografia de 1975

En el sigloxIx, los astrónomos terminaron por convencerse de que en el sistema solar sólo Marte y Venus tienen posibilidades de abrigar alguna vida inteligente. Pero Venus permanece insondable bajo su atmósfera opaca. Marte, en cambio, ofrece muchas esperanzas... La debilidad de los telescopios, sumada a la «pantalla" formada por la atmósfera de la Tierra, e incluso aquella tenue de Marte, dificultan los intentos de cartografía del "planeta rojo", que resultan, muchas veces, contradictorios en sus detalles. Pero en 1877, un significativo acercamiento de los dos planetas permite obtener una serie de revelaciones sobre la topografía marciana.

  Los canafl de Schiaparelli

  Así, en 1877, el astrónomo italiano Schiapare]]¡ establece un mapa, distinto a todos los precedentes, que muestra una red de líneas oscuras y estrechas uniendo puntos másanchos. Además, Marte posee unos casquetes polares que diminuyen de superficie cada "verano" marciano y, cuando este fenómeno se produce, las zonas oscuras se ensanchan como si alguna forma de vegetación se desarrollara ahí en la temporada estival. Schiaparelli designa a esas líneas con el término canafi. Lo que en italiano significa "ríos", y los bautiza con nombres de ríos antiguos o mitológicos. Pero, pronto, la prensa popular local y extranjera ya no habla de tíos, sino de "canales", dando a entender que éstos son artificiales. Para el hombre de la calle, insensible al hecho de que los canaft de Schiaparelli alcanzan anchuras cercanas a los 150 km, no hay duda posible: Marte está habitado por seres tecnológicamente avanzados que construyeron los famosos "canales" para conservar el agua que empezaba a escasear en su planeta por causa del débil campo gravitacional. Los libros sobre el tema proliferan, algunos firmados por nombres importantes, como Camille Flammarion, un ardiente partidario de la existencia de la vida extraterrestre.

  Auge y decadencia de la civilización marciana

  Es en 1895 cuando entra en escena el hombre que plasmará el mito marciano: Percival Lowell, un gran astr6nomo norteamericano suficientemente adinerado como para construir su propio observatorio en Arizona. Durante quince años estudia Marte y toma miles de fotograrias. Gracias a su trabajo, el número de "canales" pasa de cuarenta a más de quinientos. Estos representan, según él, un sistema de regadio que atraviesa las bandas sombrias visibles desde la Tierra y que marcan zonas de cultivo. Para él, Marte, más alejado del Sol y más pequeño que la Tierra, está secándose, y la civilización que lo habita lucha por sobrevivir. indiferente a las numerosas criticas de los escépticos, LoweIl publica tres libros sobre el tema. Sin embargo, incluso antes de su muerte en 1916, las observaciones realizadas con la ayuda de telescopios más potentes que el suyo muestran que los "canales" resultan de ilusiones ópticas y de errores de interpretación. A pesar de ello, la creencia de la existencia de una vida inteligente en Marte duró hasta 1964, año en que la sonda norteamericana Mailner 4, envió a la Tierra veintiún imágenes de un suelo desértico parecido al de la luna. Pero la misión permite determinar, además, que la atmósfera a nivel del suelo corresponde a la de la Tierra a ¡32 km de altitud! Wi sí los marcianos podrían haber vivido...

  El insólito planeta rojo

  Pero Marte no ha dicho su última palabra en cuanto a lo extraño. En efecto, las misiones espaciales muestran que sólo uno de sus hemisferios estaria salpicado de cráteres, mientras que el otro estaría recubierto de cañones y de volcanes, algunos de ellos gigantescos como el Nix Olímpica, que, con sus cerca de 30 km de altura, es actualmente el volcán más alto conocido en todo el sistema solar. También se ha encontrado lo que podilan ser lechos de ríos de una época remota en que Marte habtia tenido realmente agua y,por lo tanto, una atmósfera, más densa, disipada desde entonces en el espacio. Los dos pequeños satélites de Marte: Phobos y De¡mos, por su órbita inusual, su color muy oscuro y su forma irregular, sugirieron por mucho tiempo a ciertos astrónomos la posibilidad de que fuesen de origen artificial. Esta hipótesis ha sido definitivamente descartada por las sondas espaciales. En realidad, fueron capturados por el campo de atracción de Marte, cuya fuerza seguirán soportando hasta el dia en que se aniquilen al colisionar el planeta. Y, última curiosidad, la fotografia tomada por la sonda Viking en 1977 muestra en la superficie de Marte una suerte de enorme rostro antiguo visto de frente de una sorprendente nitidez. Sin duda, un efecto de luz sobre el paisaje, pero más de algunos vieron ahíl un guiño irónico del planeta rojo a todos los que se obstinan en ver en él sólo un banal mundo muerto...

Comunicarse con los extraterrestres

Incluso antes de que se desarrollara el caso de los "canales" de Marte, la idea de comunicarse con eventuales habitantes de¡ espacio formó parte de los hábitos científicos. Signos y mensajes hacia el espacio. A principios de¡ siglo XIX, el matemático alemán K. F. Gauss propone dibujar con la vegetación de las estepas de Asia central los elementos de¡ teorema de Pitágoras. El astrónomo austríaco J. von Nittrow imagina escribir una fórmula matemática, con unos canales. llenos de agua, en los que flotaría queroseno inflamado. El inventor francés Charles Cros prefiere, en 1869, un sistema de espejos gigantes con el fin de mandar signos en morse a Marte. En 1900 el inventor americano N. Tesla es el primero en concebir la idea de enviar ondas de radio hacia el espacio. Pero todo esto queda en proyectos. Habiéndose demostrado la ausencia de vida en el sistema solar, habrá que esperar hasta 1972 para volver a ver un mensaje con destino a las estrellas, en la sonda Pioneer 10. En 1974, un mensaje de radio es enviado por el gran radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico) en dirección de¡ enjambre de Hércules. Como aquel de¡ Pioneer 10, tiene sobre todo un valor simbólico. A la escucha del cosmos. Con la invención de la radio, se piensa en escuchar el espacio. Desde 1924 "escuchamos" a Marte ' pero en vano. Después de la Segunda Guerra Mundial, la puesta en marcha de los radiotelescopios ofrece, por fin, equipos capaces de detectar eventuales signos extraterrestres. En 1960, el proyecto Ozma en Estados Unidos es el primero en intentar el experimento durante 150 horas, pero sin resultados. Otros proyectos con radiotelescopios tienen posteriormente lugar en otros países, pero sin llegar a nada concluyente. Muy recientemente, la NASA decidió poner en marcha un proyecto nuevo de envergadura internacional con los medios más sofisticados disponibles.

La guerra de los mundos

 

Inspirándose en las teoriás de Lowell, H. G. Wells escribe en 1897 una obra maestra.. La guma de los mundos. En ella, aterradores marcianos invaden la Tierra escapando de su planeta moribundo. Adaptada en 1928 en la radio americana por Orson Weiles, La guerra de los mundos aterroriza a los Estados Unidos por espacio de una nQche, antes de conocer en 1953 una versión cinematográfica de Byron Haskin. También se hizo una adaptación discográjica (eriparle musical) en 1978, con Richard Burton como el narrador. Pero el siempre célebre libro de Wefis inspira también, el mismo año (1976), tres extrañas novelas seudo victorianas, dos de ellas de autores americanos (Sherlock Holmes's War of the Worlds, de M. y W WeIlman, y The Second War of the Wor1ds, de G.H. Smitb). En la primera se presenta una confrontación entre Holmes y los marcianos. En cuanto a la tercera, La máquina exploradora del espacio del inglés C Tnest, es un plagio de la obra de Wells. En ella Wells aparece como uno de los personajes de la lucha contra los monstruosos invasores.


 

Marte (planeta)

                1.                INTRODUCCIÓN   Marte (planeta), planeta que recibe su nombre del dios romano de la guerra, es el cuarto desde el Sol y el séptimo en cuanto a masa. Marte tiene dos pequeños satélites con cráteres, Fobos y Deimos, que algunos astrónomos consideran que son asteroides capturados por el planeta muy al comienzo de su historia. Fobos mide unos 21km de diámetro y Deimos sólo unos 12kilómetros.

 
  2.                ASPECTO DESDE LA TIERRA  
A simple vista, sin la utilización de un telescopio, Marte es un objeto rojizo de brillo muy variable. Cuando se halla más cerca de la Tierra (55 millones de kilómetros), es, después de Venus, el objeto más brillante en el cielo nocturno. Puede observarse más fácilmente cuando está en oposición (cuando se forma la línea Sol-Tierra-Marte) y cuando se encuentra cerca de la Tierra. La concurrencia de ambas circunstancias se produce cada 15 años, cuando el planeta llega al perihelio (su mayor acercamiento al Sol) casi en oposición.
Mediante un telescopio se puede ver que la superficie tiene regiones brillantes de color rojizo y otras zonas más oscuras, cuyo contorno y tono cambia con las estaciones marcianas. El tono rojizo se debe a la oxidación o corrosión de su superficie. Se cree que las zonas oscuras están formadas por rocas similares al basalto terrestre, cuya superficie se ha erosionado y oxidado. Las regiones más brillantes parecen estar compuestas por material semejante, pero menos erosionado y oxidado, y en apariencia contienen partículas más finas, como el polvo, que las zonas oscuras. La escapolita, mineral relativamente raro en la Tierra, parece estar muy extendido; quizá sirva de reserva para el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera. A causa de la inclinación de su eje y la excentricidad de su órbita, los veranos son cortos y calurosos y los inviernos largos y fríos. Enormes casquetes brillantes, en apariencia formados por escarcha o hielo, señalan las regiones polares del planeta. Se ha seguido su ciclo estacional durante casi dos siglos. En el otoño marciano se forman nubes brillantes sobre el polo correspondiente. Una fina capa de dióxido de carbono se deposita sobre el casquete polar durante el otoño y el invierno; es la parte estacional del casquete. Al final del invierno, el casquete polar puede descender a latitudes de 45°. En primavera y al final de la larga noche polar, la parte estacional se va deshaciendo y muestra el casquete helado del invierno, que es permanente. Los límites del casquete polar retroceden hacia el polo cuando la luz del Sol evapora la escarcha acumulada. En pleno verano, la recesión de la parte permanente se detiene y permanece un sedimento de hielo y escarcha hasta el otoño siguiente. Se piensa que esta parte permanente está compuesta sobre todo por agua helada. Mide 300km de diámetro en el polo sur y 1.000km en el norte. Aunque no se conoce su espesor real, debe contener hielo y gases helados de un espesor aproximado de 2kilómetros. Además de las nubes de dióxido de carbono helado, en el planeta hay otros tipos de nubes. Se observan neblinas y nubes de hielo a gran altitud. Estas últimas son el resultado del enfriamiento asociado con las masas de aire que se alzan por encima de obstáculos elevados. Durante los veranos del sur son especialmente notables extensas nubes amarillas compuestas de polvo levantado por los vientos.

                3.                OBSERVACIÓN MEDIANTE NAVES ESPACIALES  
El conocimiento más detallado de Marte se debe a seis misiones llevadas a cabo por naves espaciales estadounidenses entre 1964 y 1976. Las primeras imágenes de Marte fueron obtenidas por el Mariner4 en 1964, y las misiones Mariner6 y 7, que lo sobrevolaron, proporcionaron mayor información en 1969. El primer satélite artificial de Marte (el Mariner9, lanzado en 1971) estudió el planeta durante casi un año, proporcionando a los científicos su primera visión global y las primeras imágenes detalladas de sus dos lunas. En 1976, dos sondas Viking se posaron con éxito en la superficie y llevaron a cabo las primeras investigaciones directas de la atmósfera y de la superficie. La segunda sonda Viking dejó de funcionar en abril de 1980; la primera sonda operó hasta noviembre de 1982. La misión también incluía dos satélites que estudiaron el planeta durante casi dos años marcianos.
En 1988 la Unión Soviética envió dos sondas, Phobos1 y 2, para posarse en la luna Fobos; ambas misiones fracasaron, aunque una difundió algunos datos y fotografías antes de perder contacto por radio. A finales de 1996 la NASA lanzó dos naves no tripuladas (Mars Global Surveyor y Mars Pathfinder) a Marte, lo que supuso el inicio de una nueva serie de expediciones al planeta vecino. La Mars Global Surveyor descubrió un campo magnético en Marte, según anunció la NASA en septiembre de 1997, y proporcionó el primer mapa de alta resolución de la superficie del planeta en junio de 1999; también reveló, en marzo del año 2000, marcadas diferencias entre sus casquetes polares. La Mars Pathfinder alcanzó la superficie el 4 de julio de 1997 y durante tres meses envió datos a la Tierra sobre la atmósfera, el suelo, las rocas y el polvo del planeta. La sonda transportaba un vehículo todoterreno, el pequeño robot Sojourner, el primero en rodar sobre la superficie del planeta, que recorrió más de 90m alrededor del módulo de aterrizaje, analizando rocas y muestras del suelo. Los datos obtenidos por los tres sistemas con los que contaba la Mars Pathfinder para determinar la composición y características de las rocas indican que la sonda se asentó en lo que fue un entorno marciano húmedo. En general, esta misión proporcionó a los científicos importantes informaciones sobre el presente y el pasado de Marte. La segunda fase del programa de exploración marciana incluía las sondas Mars Climate Orbiter y Mars Polar Lander. La primera, lanzada el 11 de diciembre de 1998, desapareció el 23 de septiembre de 1999, cuando intentaba entrar en órbita de Marte. La Mars Polar Lander fue lanzada el 3 de enero de 1999 y once meses después, cuando intentaba aterrizar en la superficie de Marte, se perdió todo contacto con ella. Véase Astronáutica.

                4.                ATMÓSFERA  
La atmósfera de Marte está formada por dióxido de carbono (95%), nitrógeno (2,7%), argón (1,6%), oxígeno (0,2%), y trazas de vapor de agua, monóxido de carbono y gases nobles diferentes del argón. La presión media de la superficie es de 0,6% la de la Tierra, equivalente a la presión de la atmósfera terrestre a una altura de 35km. La temperatura de la superficie varía mucho según el día, la estación y la latitud. Las temperaturas máximas en verano pueden alcanzar los 17°C, pero las temperaturas medias en la superficie no sobrepasan los –33°C. Debido a la poca consistencia de la atmósfera, son normales las variaciones de temperatura de 100°C. A unos 50° de latitud hacia el polo, las temperaturas son aún más frías (menos de –123°C) durante todo el invierno porque el componente fundamental de la atmósfera, el dióxido de carbono, se congela en los sedimentos blancos que constituyen los casquetes polares. La presión atmosférica total de la superficie fluctúa en un 30% debido al ciclo estacional de los casquetes polares.
La cantidad de vapor de agua presente en la atmósfera es muy pequeña y variable. La concentración es más alta cerca de los extremos de los casquetes polares cuando se retiran en primavera. Marte es como un desierto muy frío, de gran altitud. Las temperaturas y las presiones de la superficie son demasiado bajas en la mayor parte del planeta para que exista agua en estado líquido. Sin embargo, se cree que puede haber agua bajo la superficie en determinados lugares.

                5.                SUPERFICIE E INTERIOR  
La superficie de Marte puede dividirse en dos zonas más o menos hemisféricas por un gran círculo inclinado unos 30° respecto al ecuador. El hemisferio sur muestra terrenos antiguos horadados por cráteres que datan de la historia más temprana del planeta, cuando los planetas estaban sujetos a un bombardeo meteórico más intenso que el que sufren en la actualidad. Desde entonces se han producido considerables erosiones de los cráteres y muchos de ellos (incluso los tres más grandes) han sido parcial o totalmente rellenados.
El hemisferio norte presenta menos cráteres; es, por tanto, más joven y se supone que su superficie está constituida por coladas volcánicas. Se han identificado los dos centros más importantes de actividad volcánica: la meseta Elísea y el engrosamiento de Tharsis. Algunos de los mayores volcanes del Sistema Solar se dan en Tharsis. Olympus Mons, una estructura que muestra todas las características de un volcán basáltico, se eleva por encima de los 25km y mide más de 600km de diámetro en su base. No hay pruebas concluyentes de que exista actividad volcánica habitual en ninguna parte del planeta. Extendidas por Marte aparecen fallas y otras formaciones que recuerdan a la fractura de la corteza provocada por el engrosamiento y por la expansión locales. Por otra parte, no se han encontrado accidentes provocados por una compresión a gran escala. Los cinturones montañosos tan habituales en la Tierra no existen en el planeta, indicando la ausencia de tectónica de placas. Esto sugiere que tiene una corteza más espesa y una historia térmica más fría que la Tierra. Sin embargo, una escarpadura cercana al ecuador podría ser una falla de desplazamiento horizontal, lo que indicaría, después de todo, alguna actividad de tectónica de placas. Hay evidencias que indican la posible existencia de hielo subterráneo, como las capas en forma de pétalo que rodean algunos cráteres, las extensas áreas de terrenos colapsados y los suelos cuarteados de las latitudes más septentrionales. Los descubrimientos geológicos más espectaculares han sido, con mucho, los canales que recuerdan las cuencas de los ríos secos. Se conocen dos tipos principales: los grandes canales de desagüe y los canales pequeños. Los grandes canales de desagüe se han podido formar por el repentino desbordamiento de grandes cantidades de agua de las áreas de terrenos colapsados. Estos canales discurren desde el hemisferio sur, que presenta mayores altitudes, hasta el hemisferio norte, de terrenos más bajos. La causa del derretimiento localizado en las áreas de origen sigue siendo incierta, pero este proceso probablemente date del primer tercio de los 4.600 millones de años de historia del planeta. En los canales pequeños, los rastros de la erosión por el agua son menores. Como en la actualidad no hay agua en la superficie, los canales han servido como prueba de que en el pasado Marte tenía presiones más altas y temperaturas más cálidas. Sin embargo, hoy es un desierto azotado por el viento. Existen grandes extensiones de dunas de arena y otras formas de erosión creadas por el viento, que atestiguan la eficacia de los procesos de sedimentación y de erosión en el actual medio ambiente del planeta. Poco se conoce sobre el interior de Marte. La densidad media relativamente baja del planeta indica que no puede tener un núcleo metálico extenso. Más aún, el núcleo que podría estar presente no será fluido, ya que Marte no tiene un campo magnético medible. A juzgar por su capacidad de soportar formas topológicas tan enormes como Tharsis, la corteza de Marte debe tener un grosor de unos 200km (cinco o seis veces el grosor de la corteza terrestre). Un sismómetro a bordo del Viking2 no consiguió detectar “martemotos”.

                6.                LA BÚSQUEDA DE LA VIDA  La idea de que podría haber existido, o incluso de que exista, vida en Marte, tiene una larga tradición. En 1877 el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli reivindicó haber visto un sistema de canales por todo lo ancho del planeta. El astrónomo estadounidense Percival Lowell postuló entonces que las débiles líneas eran canales y probaban que seres inteligentes se habían esforzado por construir un sistema de irrigación imprescindible en un planeta árido. Posteriores observaciones de naves espaciales han demostrado que no hay canales en Marte. Además, las zonas oscuras que una vez se creyeron oasis, no son verdes, como los efectos de contraste les habían hecho parecer a los observadores terrestres, y sus espectros no contienen vestigios de materiales orgánicos. Los cambios estacionales que experimenta el aspecto de estas zonas no se deben a ningún ciclo vegetativo, sino a los vientos estacionales que levantan arena y polvo. Es probable que el agua sólo se dé en forma de hielo encima o debajo de la superficie, o como rastros de vapor o cristales de hielo en la atmósfera. Sin embargo, la prueba más evidente en contra de la existencia de vida es la ligereza de la atmósfera y el hecho de que la superficie está expuesta, no sólo a dosis letales de radiación ultravioleta, sino también a los efectos químicos de sustancias muy oxidantes (como el peróxido de hidrógeno) producidas por fotoquímica. Quizá el resultado más fundamental y de más largo alcance obtenido por los Viking es que el suelo no contiene material orgánico (no hay razón para suponer que los dos lugares en los que se posaron no son representativos). Aunque los meteoroides carbonáceos aportan pequeñas cantidades de moléculas orgánicas a la superficie de Marte, este material parece destruirse antes de tener la oportunidad de acumularse. Los resultados de los análisis del suelo en búsqueda de moléculas orgánicas llevados a cabo por los Viking, no proporcionan ninguna prueba de la existencia de vida. Los datos recogidos por la sonda Mars Pathfinder servirán probablemente de ayuda a los científicos que buscan signos de vida pasada, aunque la misión no estaba diseñada para investigar esta cuestión. Una pregunta más difícil es si ha existido vida alguna vez, dadas las incontestables pruebas de cambio climático y los indicios de una atmósfera anterior más cálida y más densa. Para responderla habría que recoger muestras del subsuelo y trasladarlas a la Tierra para un análisis detallado. La comunidad internacional estudia la posibilidad de realizar un viaje tripulado a Marte en el siglo XXI. Probablemente sería un proyecto internacional (NASA, ESA, Japón, Rusia y otros países).

 

 origen de datos: enciclopedia encarta 2001

marte

Marte

Las naves espaciales estadounidenses no tripuladas, 
lanzadas entre 1964 y 1976, han suministrado 
información exhaustiva sobre Marte. A partir 
de estos datos, los  científicos determinaron que 
la atmósfera del planeta se compone fundamentalmente 
de dióxido de carbono (CO2) y pequeñas cantidades 
de nitrógeno, oxígeno y vapor de agua. Como la atmósfera
hay una diferencia en las temperaturas de hasta 100 grados 
entre el día y la noche. Por lo general, las temperaturas son 
tan frías y las presiones tan bajas, que el agua no existe en 
Marte, de modo que el planeta parece un desierto frío y de 
gran altitud.

Chris Bjornberg/Photo Researchers, Inc.

 

marte