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LEYENDAS ARGENTINAS

 

LA LEYENDA argentina

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Emecé publicará en breve una obra antropológica de Adolfo Co- 
lombo, dedicada a las criaturas míticas, criaturas fascinantes que alientan y obran portentos entre los hombres cuando la realidad cotidiana se vive desde la perspectiva cultura¡ indígena y mestiza .
'La palabraperro no muerde ( ... ) pero cuando nos sumergimos en el territorio del mito basta una palabra para desencadenar los mecanismos del terror dice Adolfo Colombo en el prólogo de su libro Seres mitológicos argentinos, novedad que Emecé pondrá ala venta en los próximos días. El artista Luis Scaffati tuvo a su cargo la ilustración de esta obra, cuya temática penetra en un dominio antropológico donde la realidad se consagra no ya mediante la mera existencia física, sino con la fuerza de su propio sentido.
Colombo sostiene que el mito, esa forma de conciencia particularmente ligada a las pulsiones de la vida, convierte las emociones en imágenes y no en conceptos, "al igual que el arte y la literatura, sus hermanos".
Al afirmar que nada es racional o irracional por naturaleza, sino en función de un orden particular de valores, niega la presunta irracionalidad de los mitos. Agrega que lo racional "siempre pasa por sacrificar un valor considerado inferior para preservar otro que se considera superior". Y como ejemplo de lo dicho, Colombo escoge al neoliberalismo actual", por cuanto éste, ,,al poner en la cúspide de su escala jerárquica a la eficiencia productiva y a la rentabilidad del capital, puede llamar racionalización al acto de dejar a miles de trabajadores en la calle. Si lo principal fuera la sociedad y no la economía, tal acto jamás podría ser considerado racional".
En otro momento de su prólogo, advierte Colombo que no debe considerarse a todos los seres míticos como miembros de lo que ha sido llamado "la fauna del terror", porque ellos cumplen funciones muy diversas.
Por ejemplo, de los 486 mitos relevados en su obra, hay 48 cuya misión tiene, podría decirse, un carácter ecológico: evitar la depredación de las especies animales, especialmente de aquellas que constituyen un recurso alimentario. Los seres míticos que protegen las especies vegetales son notablemente menos, sólo 11 (tales especies no se vieron amenazadas sino hasta las últimas décadas y por efecto de la deforestación intensiva), y es apenas uno solo, Yacumama (imaginado mucho antes de la polución industrial, de las manchas de petróleo y del despilfarro), el encargado de velar por la pureza y el uso racional del agua. Los mitos caníbales, es decir, los de forma humana que comen a las personas, suman por su parte 191 de los cuales nada menos que 16 son hembras, un hecho que apela a la monstruos¡dad extra que significa desvirtuar una debilidad muscular y una dulzura de genio atribuidas al género femenino con carácter de inmanencia.

No obstante sus casi 300 páginas, el libro ha sacrificado -y así lo reconoce el autor- la anécdota de los mitos en beneficio de una descripción del aspecto y las costumbres de cada uno. De este catálogo de mitos argentinos han sido deliberadamente excluidas también todas las canonizaciones populares -Difunta Correa, Telesita, Gaucho Cubillos, etcétera- porque "lo sobrenatural está dado más por la naturaleza del ser que por el prodigio de sus obras".
Los mitos están presentados por orden alfabetico y son, en general, popularmente ignorados. A renglón seguido se adelantan algunos cuyo conocimiento, con este libro de Adolfo Colombo, se pone ahora a disposición de la mayoría de los lectores, probablemente por primera vez.

Ajaklalhay: entre los indios nivaklé o chulupí, son los hombres-pájaros dueños de la lluvia, las nubes, el viento y la tormenta. En los orígenes del mundo eran hombres, pero se consideraron agraviados por las mujeres y resolvieron inmolarse en una hoguera de la que salieron convertidos en pájaros de distintas especies. Volaron al cielo y no regresaron jamás.

El Bagual: potro piafante, de largas y negras crines y cola, que echa espuma por la boca y llamaradas por los ojos. Se aparece al caer la tarde en la localidad que lleva su mismo nombre, en el departamento de Jiménez, Santiago del Estero. Los más famosos pialadores de la zona se dieron cita varias veces para capturarlo, pero ningún lazo pudo contra los corcovos y regates del mítico caballo.

Caá'-YarI: deidad con apariencia de belleza rubia que frecuenta los yerbatales de Corrientes y Misiones y de los que es protectora y verdadera dueña. Ayuda a los cosechadores haciendo el trabajo por ellos a cambio de tener para ella su absoluta fidelidad sexual. Mata a quienes la traicionan.

Cururu sapo mitológico de los indios chiriguanos, que salvó del diluvio universal a dos nifios, permitiéndoles cocinar sus alimentos con el fuego que guardaba en su boca.

Chanchacon cadenas: chancha diabólica que se pasea por el norte de Córdoba, especialmente en la localidad de Quilino, arrastrando cadenas. De noche se aparece en las inmediaciones de la estación ferroviaria y a veces corre entre las vías, produciendo gran ruido al azotar con sus cadenas los rieles. Corre incluso sobre los cables del telégrafo. Cuando se intenta avistarla desaparece.

El B archila: duende que se aparece en la iglesia de la localidad salteña de San Carlos, acecha a las mozas y apedrea casas, desordena roperos, vuelca ollas y tumba muebles, entre otras travesuras.

El Duende: los sábados por la noche recorre las pulperías propinándoles palizas a los borrachos Abandona eventualmente este hábito cuando se enamora de alguna moza. En este caso resulta difícil alejarlo: ella deberá abandonar su casa hasta que el Duende la olvide o, de otra manera, realizar, en presencia de su enamorado, algún acto vergonzante,

Epunamún: personaje de la mitologíaaraucana, cuyo nombre significa dos pies. Pero éstos serían dobles. Su nombre se daba al demonio y también al dios de la guerra, que provocaba conflagraciones con sólo ser invocado.

El Futre: leyenda que habría tenido origen en Puente del Inca, Mendoza. Fantasma de un inglés que viste frac (en Cuyo se llama futre a todo elegante) y que se perdió para siempre en la montaña tras haber dilapidado su capital en el casino del hotel que funcionaba en aquella localidad rnendocina, otrora famosa por sus termas.

Gosye: gigante enemigo del género humano, según la cosmogonía de los tehuelches meridionales. Su nombre significa, literalmente, ballena. Gosye devoraba a los cazadores que hallaba a su paso y también a los niños, sin importarle que entre sus pequeñas víctimas pudiera encontrarse Elal, un mítico sobrino suyo.


Huacamamul: mito mapuche. Asume la forma de un palo viejo y quemado. Vive en el centro de un bosque cordillerano, entre Aucapán y Chile. Suele dar breves caminatas. Muge como vaca para llamar a la lluvia y al viento. A veces su voz suena como un estampido.

El Ivuilche: duende araucano que anda sobre una sola pierna -la otra le nace de la nuca y no llega al suelo- y con la cabeza vuelta hacia la espalda. Hay varios ivunches, todos los cuales habrían sido niños que los brujos robaron y transformaron en tales monstruos para ponerlos a su servicio.


náot Lavós: personajes míticos de los nivaklés. Protegen a los peces en los embalses que se forman en los ríos por obra de los troncos embicados.

Kiesta:mito de los indios chorote. joven pendenciero y gran cantor que se durmió junto al fogón. Allí se quemó una pierna, comió el miembro quemado y de inmediato cobró afición a la carne humana. Afiló el hueso de la pierna comida y lo usó para matar a quienes habría de comerse después. En castigo se convirtió en pájaro cantor, el kiesta cuyo trino se oye al amanecer.

Ku1 an espíritu femenino de los onas, que rapta varones en los bosques y los obliga durante varios días a una servidumbre sexual.

El Llastay: dios tutelar de las aves para los diaguita-calcliaquí. También cuida chinchillas, corzuelas y chanchos del monte. Es enemigo de los malos cazadores que depredan la fauna y matan las crías. Los buenos lo invocan para tener éxito en la cacería y no apunarse en los cerros.

Maripill monstruo de los mitos mapuche. Tiene omo de serrucho y abre en canal a la hacienda pasando por debajo de la panza a toda velocidad. Su alimento preferido son los niños. Hace un nudo de brazos y piernas y así se los lleva a su cueva donde los devora vivos. En la madrugada suele oírse su llanto convulsivo, causado acaso por el arrepentimiento o bien por la indigestión.


NanukLeta'a: yacaré gigante, amo de los yacarés, según los mocovíes. Ataca a los cazadores que matan más piezas que las necesarias. >

Ñandú Tatá: avestruz de fuego de la región guaranítica. Sólo se lo ve de lejos, y aquel que tiene la desgracia de divisarlo, muere a las 24 horas.

Ookempan: ser maligno de los tehuel-

ches meridionales. Camina en cuatro patas, lo recubre un carapacho de piedra que lo hace invulnerable a ga rrotazos y cuchilladas. No pue de mirar hacia arriba. Secuestra niños para entrenarlos en la caza del ñandú, su único alimento. Su punto débil eran los talones, pero murió despeñado y por efecto de la rotura de su caparazón.

Pachamama: madre

Tierra, deidad femenina que alcanzó enorme difusión en el Incario

La Pericana: vieja horrorosa, legendaria en San Juan y San Luis. Da rebencazos a los chicos que sorprende en sus picardías o fuera de sus casas, sin permiso de sus padres, a la hora de la siesta.

El Relincho: animal legendario diaguitacalchaquí. Es un guanaco blanco, gigantesco, jefe de una gran manada de estos comelidos Quien intente cazar los animales que él guía, sufrirá a corto plazo un accidente fatal.

El Scháyoj : Numen tutelar de terrible fama en Santiago del Estero. Es un gigante de barba formada por un alga vellosa y blanquecina. Protege la fauna y la flora. Su voz semeja el ruido de un hachazo. Con ella atrae a hacheros y meleros, haciendo que se pierdan para siempre en el monte. Los perros que lo persiguen jamás regresan.

Teyú-Cuaré': lagarto gigantesco que provoca el naufragio de las embarcaciones fluviales en Misiones y cuya ira sólo puede ser aplacada con sacrificios humanos.

El Ucumar: es un oso y, a veces, un hombre-oso, con los pies al revés. Sus correrías, siempre galantes, se desarrollan por todo el Noroeste. Rapta mujeres para tener hijos. El Ucumar también puede ser hembra, caso en el que obliga a los mozos a fecundarla. Si los perros lo atacan, se defiende a garrotazos.

El Viborón: Víbora enorme, negra y peluda que ataja a los caminantes y arrieros en ciertas quebradas de la Puna jujeña. Contrabandistas y mineros dan grandes rodeos pra evitarla. Suele despeñar ganado para darse un atracón de carne.

Xalp en: Temible espíritu femenino de la mitologia ona. Exige de los varones comida y sexo en abundancia. Iracunda, suele matar hombres con la filosa uña de sus índices.

Yaguareté-Abá': Hombre que se transforme en tigre para matar a un enemigo o vengarse de la traición de una mujer.

Zapan-zucum:Vigorosa mujer morena, cuyo nombre es la onomatopeya del sonido que hacen sus desmesurados senos al columpiarse cuando ella camina. Cuida a los niños que sus madres dejan solos. Amamanta a los más chicos. Suele echar entre sus pechos a los paisanos que se ponen a su alcance y, al parecer, allí caben unos cuantos.