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Gran Muralla china

privatizacion de la gran muralla
guerreros de arcilla  En algunos tramos de la muralla no tan transitados, la vegetación ha recuperado terreno.     estdistica   

 

Las paredes y la calzada sonde ladrillos gigantescos (48 x 48 x 18 cm).Los cimientos son de piedra y e! interior es de tierra y guijarros apisonados.    Las pirámides, monumentos funerarios y fabulosas obras arquitectónicas, revelan el alto nivel alcanzado por los egipcios. Dentro de estas moles hechas de bloques de piedra se halla la cámara donde descansa el faraón momificado. La pirámide de Keops (2.600 a.C.) | es la única de las siete | maravillas del mundo I que aún se conserva.  La altura va de los 6 a los 12 metros y el ancho es de 8 metros en la base v de 6 en la parte superior.   muralla china 

 

              

 

gran muralla

gran muralla china

Si una persona apoya la oreja sobre la pared puede oír los golpes que otra está dando sobre el lado opuesto.

Sus 2.450 kilómetros de largo, que cruzan el país desde la costa norte hasta el corazón de Asia central la convierten en la obra arquitectónica más extensa del mundo. La construcción empezó en el siglo III a.C. por orden de Shi Huang-ti, primer emperador chino, para que sirviera de defensa contra los ataques de los temibles hunos y como símbolo de unidad imperial.



 

 

Gran Muralla china, fortificación a lo largo de la frontera norte y noroeste de China, que se extiende desde Qinhuangdao, en el golfo de Bohai (Po Hai), por el este, hasta la provincia de Gansu por el oeste, con una muralla interior que va hacia el sur desde las proximidades de Pekín hasta llegar casi a Handan. El mayor trecho de la muralla fue construido bajo el reinado de Qin Shi Huangdi, primer emperador de la dinastía Ch'in (Qin), como defensa contra los ataques de los pueblos nómadas de las estepas del norte. El trabajo sistemático de construcción de la muralla comenzó hacia el año 221a.C., después de que Qin Shi Huangdi unificara China bajo su dominio, y finalizó hacia el 204a.C. Es probable que ya existieran pequeñas secciones de la muralla, pero se cree que Qin Shi Huangdi edificó 1.900 kilómetros durante su reinado. Sin embargo, se sigue especulando sobre si la primera muralla fue alguna vez una fortificación única y uniforme. En los siglos posteriores, sobre todo durante el periodo de la dinastía Ming (1368-1644d.C.), la Gran Muralla fue reparada y ampliada, reemplazando con mampostería los terraplenes originales. Finalmente la fortificación llegó a alcanzar una longitud superior a los 6.000km, siguiendo el curso de los ríos en lugar de tender un puente sobre ellos y adaptándose a los contornos de montañas y valles en su trazado. La muralla se construyó con tierra y piedra, y se revistió de ladrillos por su lado oriental. Tiene una anchura de 4,6 a 9,1 metros en su base y se estrecha hasta 3,7 metros en la parte más alta. La altura media es de 7,6 metros sin tener en cuenta el parapeto almenado. Hay atalayas de casi doce metros de altura situadas a intervalos de casi 180 metros. Varios cientos de kilómetros de la Gran Muralla permanecen intactos en los tramos orientales, y al parecer es la única estructura construida por el hombre que es visible desde el espacio. A pesar de su tamaño, nunca fue una defensa segura contra la amenaza nómada, con la que sólo pudieron acabar las graduales campañas de los emperadores Qing, descendientes de los invasores del norte.

 

La Gran Muralla china

La Gran Muralla china es la estructura artificial con mayor longitud del mundo; se extiende a lo largo de más de 6.000 kilómetros. Qin Shi Huangdi, el primer emperador de China (221-210 a.C.), construyó la mayor parte de la muralla, con tierra, piedra y ladrillo, como barrera frente a los ataques de los pueblos nómadas del norte. Tras siglos de abandono, los comunistas chinos restauraron tres secciones de la fortificación con fines turísticos, incluida esta parte cercana a Pekín, la capital de China.

Wolfgang Kaehler

 

  origen de datos: enciclopedia encarta 2001

Sus 2.450 kilómetros de largo, que cruzan el país desde la costa norte hasta el corazón de Asia central la convierten en la obra arquitectónica más extensa del mundo. La construcción empezó en el siglo III a.C. por orden de Shi Huang-ti, primer emperador chino, para que sirviera de defensa contra los ataques de los temibles hunos y como símbolo de unidad imperial.

tumba IMPERIAL
 Miles de soldados y .. aballes de terracota de tamaño real adornan la cámara funeraria de 50 kilómetros cuadrados que Shi Huang-Ti hizo levantar en el Monte LÍ para que descansaran sus restos.
Si una persona apoya la oreja sobre la pared puede oír los golpes que otra está dando sobre el lado opuesto.

piedra, TIERRA Y MADERA
 Como una gran serpiente, la muralla sigue los accidentes del terreno. En cada zona se usaron materiales naturales: tierra en las llanuras, arena y guijarros en los desiertos, piedra en las montañas y madera en los bosques. Las torres podían albergar hasta 50 soldados y estaban separadas entre sí por la distancia que establecen dos tiros de arco.
En algunos tramos de la muralla no tan transitados, la vegetación ha recuperado terreno. Las paredes y la calzada sonde ladrillos gigantescos (48 x 48 x 18 cm).Los cimientos son de piedra y e! interior es de tierra y guijarros apisonados.

construcción FARAÓNICA
 Las pirámides, monumentos funerarios y fabulosas obras arquitectónicas, revelan el alto nivel alcanzado por los egipcios. Dentro de estas moles hechas de bloques de piedra se halla la cámara donde descansa el faraón momificado. La pirámide de Keops (2.600 a.C.) | es la única de las siete | maravillas del mundo I que aún se conserva. 
La altura va de los 6 a los 12 metros y el ancho es de 8 metros en la base v de 6 en la parte superior.

 privatizacion de la gran muralla
Por:
JOHN POMFRET

The Washington Post. Especial

Cuando el presidente chino Jiang Zemin viajó a los montes Huangshan en abril pasado, quedó tan deslumbrado con sus escarpados picos y sus pinos que garabateó un poema diciendo que el lugar simboliza la belleza de China y, por su "cielo rojo", es una metáfora sobre los vaivenes del Partido Comunista.
Pero Huangshan refleja también algo más: las oportunidades y peligros latentes de las privatizaciones y lo que algunos economistas y ecologistas de aquí llaman la apropiación territorial del patrimonio natural de China. Ahora la economía privada también penetra la naturaleza y los sitios históricos más emblemáticos del país, algunos declarados monumentos históricos de la humanidad por la ONU, como la Gran Muralla y el hogar natal de Confucio, el pensador nacional,
Estos cambios responden al giro chino operado sobre su planificación económica a partir de fines de los 70 por el ex presidente Deng Xiao Ping, quien alentó el ingreso de la inversión privada en ciertas áreas de la economía. La transformación permitió a China mostrar un impresionante crecimiento de un 8% anual en la última década, aunque al mismo tiempo el desempleo creció, especialmente en vastas zonas de las áreas rurales. El traspaso de Hong Kong a soberanía china en 1997, tras ser un enclave capitalista durante décadas, se inscribió en este proceso.
La Compañía de Desarrollo de Turismo Huangshan fue creada en 1996 para administrar a los 72 picos que conforman a la región nacional de Huangshan, en la provincia de Anhui. Ese año cotizó ya en la bolsa de Shanghai. Hoy, el 51,5% de la firma es propiedad de accionistas chinos y extranjeros como el Fondo China en la bolsa de Nueva York y Naito Securities, la inversora japonesa. El resto es propiedad de la ciudad de Huangshan.
En lo que puede ser visto como un patrón que se repite en toda China, los ejecutivos que dirigen la firma son también importantes funcionarios de un gobierno que controla a esta región de paisajes naturales, lo que plantea un aparente conflicto de intereses,Huangshan no está sola. En toda China, algunas de las zonas culturales y naturales más importantes son explotadas por empresas en lugar del estado y muchas de esas compañías, asociadas con capitales extranjeros, cotizan en bolsa. Sus ejecutivos forman parte también de los comités de gobierno que administran esos lugares. Y las empresas sacan ganancias no sólo gracias a los hoteles, restaurantes y comercios de regalos de los lugares. Su mayor ingreso proviene de la venta de entradas.
Lo que ocurrió en algunos de estos lugares nunca fue contemplado siquiera en EE.UU., en términos de permitir que concesionarios controlen zonas de paisajes naturales", indicó Ed Norton, un ecologista que trabaja en la provincia de Yunnan.
Además de los monumentos nacionales de China, se están privatizando hasta los pequeños parques y templos. Zhi Hua Si, un famoso templo budista y la colección más antigua de edificios en Beijing, autorizó a una agencia de publicidad a ocupar uno de sus antiguos salones a cambio de un arancel. El parque Ritan, que fue en el pasado uno de los más lindos de Beijing, cuenta hoy con un 30% menos de espacios verdes que hace cinco años. Constructores privados levantaron una serie de edificios de oficinas en el medio del parque.
Las oportunidades para la privatización surgieron cuando las veloces reformas económicas de China se encontraron con que las arcas del estado estaban vacías. El gobierno central de Beijing no podía darse el lujo de pagar para proteger a los parques y monumentos y fue así como funcionarios de gobierno crearon empresas para hacer el trabajo.
"Este es un sistema especial, para un momento especial" explicó Fan Yezheng, profesor en el Instituto de Turismo de China. "Antes, estos sitios eran propiedad de todos nosotros. Ahora, repentinamente, les pertenecen a unas pocas personas. Esto está lleno de peligros ocultos".
Vastos sectores de Qufu lugar de nacimiento de Confucio, el erudito más famoso de China -incluyendo al Templo Confucio, la Mansión de la familia Confucio y el Cementerio Confuciano- son administrados por la Shenzhen Overseas Chinese Town Economic Development Co.
La tumba de un emperador y la réplica en terracota de todo su ejército en la antígua capital de Xian, uno de los destinos turísticos más populares de los estadounidenses, también han sido privatizadas.
Partes de la Gran Muralla, al norte de Beijing, son administradas desde este año por una empresa controlada en parte por Beijing Entrerprises Holdings Ltd., que también fabrica vino, maneja plantas de de agua y cotiza en la bolsa de Hong Kong La joya en su corona, un sector de la muralla conocido como Ba Da Ling, se parece a la galería de un shopping.
En Huangshan, el principal defensor de la privatización es Li Zhi, gerente general de la Compañía de Desarrollo de Turismo Huangshan. "Lo que estamos haciendo no es simplemente un experimentn para China. Se trata de un experimento para e¡ mundo entero", afirma.
"Enfrentábamos un círculo vicioso" admitió Li Zhi. "Cuanto menos dinero teníamos, menos gente venía. El estado no nos daba dinero. No podíamos pagar los sueldos. Si uno no tiene dinero ¿cómo hace para proteger algo?».
Pero el gobierno central sigue teniendo un fuerte control. Hace poco clausuro varios sitios concesionados. Uno de ellos perdió US$ 35 millones invertidos en un parque porque no respetaron el contrato.
Si',,¡ embargo, los gobiernos provinciales., en franco desafio muchas veces a Beijing, están cediendo sitios de paisajes nacionales a empresarios privados a un ritmo sumamente veloz. Sichuan anunció hace poco, por ejemplo, que va a subastar 10 sitios entre inversores extranjeros, incluyendo al Desfiladero de Jiuzhaigou, un lugar declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Si el plan funciona, se liberarán otros 100 sitios más.


A manos privadas

Estos son algunos de los lugares recientemente privatizados, además de la Gran Muralla: a Sectores de Qufu lugar natal de Confucio, incluyendo el templo, la mansión familiar y el cementerio. a La tumba de un emperador en la antigua capital de Xian, junto a la réplica en terracota de su ejército. a Algunos de los parques nacionales más bellos del país, como el de los montes Huangshan, con sus 72 picos, cerca de Shanghai. La mayor construcción de la antigüedad, todavía existente en nuestros días, es la gran muralla china, que es al mismo tiempo la más poderosa obra defensiva construida por la mano del hombre. Hace 2.150 años los chinos decidieron defender su país contra las invasiones de los mongoles. Unos 300.000 trabajadores construyeron esta muralla, que empieza en el mar, junto a la pequeña ciudad de Chan-Hai-Kuan, y continúa durante 2.450kildmetros, awavesando valles y montañas, torrentes y ríos. En la mayor parte de su recorrido tiene una altura de 16'5 metros y un espesor de 8 metros en la base y 5 en la cima. Su punto más elevado se encuentra a 1.700 metros de altura.Un historiador chino escribe: «La muralla se extiende desde el golfo de Petchili a las fuentes del río Wei, en una distancia de 10.000 lis. El emperador la había concebido como una protección de China contra las invasiones. Pero la historia demuestra con abundancia de datos que este objetivo no fue alcanzado: para pasar bastaba a los bárbaros comprar a los guardianes de las puertas.» Otra muralla de singular importancia era la caucasiana, que los persas levantaron contra las incursiones de los escitas. La muralla de Adriano separaba, con sus 300 torres y sus 18 campos atrincherados, la Escocia libre de la Bretaña romana. Conviene así mismo recordar los famosos «limes» que simbolizaban la frontera entre el Imperio romano y el mundo germano. Se extendían sobre 548 kilómetros, del Lahn al Danubio, y comprendían más de 100 fortalezas. Tomados al asalto por los alemanes el año 260 después de Jesucristo, jamás se pensó en su reconstrucción. Más al norte, ya en el siglo X, los daneses construyeron hacia el año 900 el Danevirke, destinado a proteger el país contra los ataques venidos del sur, y que fue todavía utilizado en la guerra germano-danesa de 1863-1864.Después se dio un paso firme con el «Muro del Atlántico», que los alemanes construyeron sobre las costas de Europa; pero que, como la gran muralla de China, no fue capaz de contener el paso de los asaltantes.
 


Diego Azubel, con equipaje a cuestas, en un tramo de la Muralla llamado HuangHuaCheng, que significa Muralla Flor Amarilla.Diego llevó una carpa, una bolsa de dormir para 25 grados bajo cero, bastones para caminar, equipos de foto y de filmación. "Salí con más de 35 kilos encima. Un error." En el desierto Badain Jarain, en la provincia de Shaanxi, una imagen la torre Mistify, que conserva muchos de sus ladrillos antiguos. Pasó temperaturas de hasta 20 grados bajo cero. "Hubo días en los que no podía sacar más de una foto a la vez. Tenía que guardar la mano rápido en el guante porque se me congelaba."  Escenas de la vida cotidiana en una aldea en la provincia de Hebe Atardecer en la fortaleza de Jiayuguan, donde Diego empezó la caminata. "Estás ahí, en el fin del mundo, en medio del desierto, y aparece un pastor que te habla de Maradona. No saben ni dónde queda la Argentina, pero todos conocen al Diego."

El 20 de julio de 1969, tras impri-mir en suelo lunar la huella -con el paso- más famosa y trascendente de la historia del hombre, Neil Arrns-trong miró la Tierra. Su hogar,'tan pequeño, redondo y lejano c.otno nunca, asomó ante sur ojos como lo contaban los mapas. Los mapas sicos, daro. Esos que agotan el globo en la fisonomía que dibujó en su piel, , la madre naturaleza. La miró, Armstrong, una y mil veces, y jugó, como un niño, a desairar. Océanos, continentes, grandes mares,  No, no podía ser. ¿Tan pálida, tan finita? ¿Y en esa cara del mundo? Imposible. Ciavó los ojos allí, en el serpenteo incesante de una cicatriz capaz de partir en dos esa tierra -ese color- del contomo... asiáti co, "¡Es la Muralla Cliina!".exclamó, sorprendido. Y sorprendió. La revelación despabiló al mundo: desde el Cielo, una ohra humana se atrevía -por su magnificencia, por su insólita extensión- a pelearle protagonismo a las vedettes de Natura- "Admirable",eternizó el astronauta, y contagió su admiración a las generaciones que le siguieron. Tanto que hoy, a más de dos mil años de su construcción, un joven argentino se decidió a recorrer -paso a paso, bastón en mano y mochila al hombro- los miles de kilómetros que valieron el aplauso de Neil Armstrong. Y la mirada de la Luna. Diego Azubel lo hizo. Y volvió para contarlo.Ajeno a las medias tintas, Diego (.12) seentrcgó enterca suspasionesdes-desusos de pilic, cuando ,'ivíacon sus padres y sus dos hermanos en el barrio porteño de lielgrano. Fueguar-david^pwariioralanatadónysefue aretrat:irel mundo cuando su pasión se mudó a la fotografía, allá por el 96. Desde entonces, a solas con su entusiasmo. no paró hasta afra par con sus lentes liistorias prolundas y sobre todo remotas: hizo un trabajo sobre las minas anti personales en Cambo-ya, al surdeAsia, fotografió a los criadores de reno en Mongolia, viajó a Mauritania -al oeste de Africa- para  denunciar con sucárnara el horror de la esclavitud. "En el 98, cuando estaba en Londres haciendo fotos para De la Guarda, un amigo me contó que uri monje budista lo liabia invitado a caminar la Muralla China con otros quince monjes. Salían en junio dpl 1999 para recibir aili el nuevo mili.' nio", cuenta Diego, quien terminó la charla ofreciéndose como acompa-ñante para documentar el viaje en fo-tosyvideos. Por aquel entonces Diego sabia, sobre el lamoso muro, lo que sabemos todos. Que es grande, que es largo, que se ve desde la Luna. Ni idea sobre los números que lo volvieron legendario, sobre esas dimensiones capaces de desalentar a la más terca de las voluntades. No sabia, por ejemplo, gran serpiente de piedra se extiende a lo largo de 7.200 km, por sóbrelas montañas frías del norueste de China, entre el desierto del Tibetv el golfo de Bohai. Que en algunos tramos su altura trepa hasta los 10 metros. Que su ancho, en la base, promedia los 7 metros, y que se angosta en lo alto dejando un corredor de otros 5, por donde desfilaron durante siglos ejércitos enteros. No sabía, Diego. Ni supo nada por mucho tiempo. Pero a mediados del 2000, cuando daba el proyecto por olvidado, su amigo le avisó que en tres meses empezaba la caminata y que él abandonaba el plan por problemas financieros, que cualquier cosa se contactara con el monje. "Loíui a ver pen-sando que tenía todo armado, pero el tipo ni siquiera sabía cuantos kilómetros tenía la Muralla. Además, de los quince monjes sólo quedaba él. Un desastre." Las ilusiones del entusiasta invitado se estrellaron contra el piso, pero sólo por unos días. Diego sacudió su frustración y se puso el viaj e al hombro, organizando hasta el último detalle en tiempo récord. Estudió el terreno, se asesoró sobre cuestiones climáticas, alimentarias y sanitarias (se tuvo que poner seis vacunas) y consiguió varios sponsors internacionales que financiaran su equipo, carísimo para las condiciones que supondría una aventura de más de 4 mil kilómetros a pie: una carpa para las cuatro estaciones, una bolsa de dormir para 25 grados bajo cero, equipos fotográficos y de filmación, bastones para caminar, etc. "Saconmásde35 kilos encima. Un error", confiesa hoy, con la experiencia en la mochila. En la mañana del 9 de octubre el monje, Diego y tres amigos empezaron la caminata. Partieron desde la fortaleza de Jiayuguan, en la provincia de Gansu, con un plan que suponía un ritmo promedio de seis kilómetros por hora, desde la salida del solhasta el ocaso. Pero a los cinco días la policía china los arrestó por primera vez: "No nos pusieron en una celda porque el maltrato a un extranjero les puede costar la pena de muerte, pero estábamos en la bolsa de dormir y nos despertaron a las patadas. Nos metieron en una camioneta a los gritos y nos llevaron a una dudad cercana. Al día siguiente nos soltaron", dice Diego, que aún no termina de entender las razones de su detendón. Una vez reiniciada la caminata, el monj ese confesó agotado y tomó un desvío para buscar un auto que lo llevase hasta el pueblo más cercano. Y unos días después, otros dos de los "valientes" se sumaron a la retirada. Diego siguió viaje con un chico neocelandés, pero el 26 de noviembre los volvieron a arrestar. "Nos dejaron sin pasaporte durante cinco días. Nos querían asustar para que pagáramos una multa, tuvo que intervenir la Embajada argentina", agradece. En febrero, su compañero se enfermó de fiebre tifoidea y tuvo que ser internado en Beijing. Diego siguió su caminata en solitario, aunque jamás tuvo tiempo -ni posibilidad- de sentirse solo. "La gente que encontré alo largo del camino fue espectacular. Como los pastores pasan el día con sus cabras y ovejas, cuando te ven pasar no te dejan ir. Te piden que descanses y charles con ellos. No entienden nada pero te miran y se ríen, es muy divertido." Cientos de pueblos de pastores y campesinos descansan desde hace siglos a la vera de la Muralla. Hablan dialectos de los más diversos, pero Diego sobrevivió bastante bien con su chino de náufrago. "Con gestos uno se va entendiendo -repasa-. Sonmuy amables, te invitanasu casa y te ofrecen todo. Hasta te llenan los bolsillos de comida cuando te vas, es increíble. Terminé enviando la carpa por correo porque no podía negarme a dormir en sus hogares." Aunque precarios, sus ranchos se convirtieron en un oasis para quien debía sufrir noches de más de 20 grados bajo cero acurrucado en un pequeño iglúdenylon. "No exagero: hubo días en que no podía sacar más de una foto a la vez. Tenía que guardar la mano rápido en el guante porque se me congelaba. Agarrar el trípode de metal -recuerda- me mataba." Diego conoció personas de los pueblos más diversos, y derribó mitos tan legendarios como la propia Muralla. "Casi no comen arroz. Mucho repollo, apio, pastas y grasa -repasa el argentino-. Se bañan poco por el frío, pero no huelen mal. Si se lavan lo hacen con la ropa puesta. Yo hacía lo mismo, porque además no tenía intimidad: cuando se corre la voz de que hay un extranjero todos los vecinos se meten en la casa donde te albergaron y estudian hasta cómo respiras. La mayoría de los nativos es budista, aunque no muy religiosa. Lo que sí son es devotos de Mao, fanáticos. Todas las casas tienen su foto." A lo largo de catorce meses, Diego recorrió más de 4.000 kilómetros a pie. Las cuatro estaciones lo encontraron sobre la Muralla, afrontando lo peor de sus rigores y superando problemas sicos -calambres, cortes, caídas- que más de una vez estuvieron a punto de sacarlo del juego. Para no perder el ritmo, evitaba a veces darle charla a los pastores, pero de tanto en tanto la Muralla se cortaba y debía acudir a ellos para saber cómo seguir. "Esmuy curioso porqueaigu-nos te dicen que estás equivocado, que el muro está en Beijing, y a lo mejor está a unos metros o es una de las paredes de su casa", comenta. Es que la Gran Muralla no es recta ni tan continua como uno la imagina. Salvo en la zona de la capital, donde fue restaurada y hoy sirve de fondo a las picas fotos de los turistas, la Gran Barrera de Oriente -como la llamaban los pueblos antiguos- está llena de interrupciones. La explicación a esto no radica en el abandono o deterioro que sufrieron algunos de sus tramos, sino en que la Muralla no nadó a partir de una construcción planificada y única. Adquirió su nombre y forma actual cuando Shih Huang Ti, primer emperador de la dinasa Qin y padre de la unificación china, ordenó, hada el año 221 a.C., conectar entre sí las fortificaciones que venían levantando los distintos reinos desde el siglo VII a.C. para protegerse del ataque délos hunos, los mongoles y otras tribus bárbaras que solían invadir su territorio desde el norte. Tres millones de soldados y decenas de miles de campesinos y obreros trabajaron en la obra durante 18 años, uniendo los tramos y extendiendo el muro hada el oeste a lo largo de 5.000 kilómetros. Esta distanda se duplicó durante la dinastía siguiente, la de los Han, cuando los campesinos, tradicionalmente sumisos, se levantaron contra sus soberanos por primera vez en la historia de ese país. ¿El disparador? La Muralla, construida a fuerza de sangre y muerte: se finando aplastando al campesino con impuestos delirantes; los varones fueron arrancados de sus hogares y obligados a traba jar en ella sin retribución alguna; hubo látigo, tortura y ejecuciones para quienes se resistieron; las piedras fueron trasladadas a tracción humana; las cosechas se perdieron por falta de brazos; reinó el hambre... Y eso no es todo: una vez concluida, su manutención (con sus almacenes, polvorines y depósitos de agua potable para los guardias en pie de guerra) se convirtió en una pesadilla que poco tuvo que envidiarle a los horrores de su construcción."Es como caminar por la Historia. Pero a la vez es reloco, porque estás ahí, en el fin del mundo, en medio del desierto, y aparece un pastor que te habla de Maradona. No saben ni dónde queda Argentina, pero todos conocen al Diego. Te pone la piel de gallina", se emociona su tocayo, aunque confiesa que el Diez no es la única asociación que dispara nuestro país en a-quel rincón del globo: "¿Afganistán?", arriesgaban muchos, con el pésame en la mirada. "Es que todos, si tienen electricidad, tienen tele. Todos. Y confundían los países porque empiezan con la misma letra", tranquiliza Diego.El final del viaje se hizo muy duro. A-demás del cansancio, Azubel tenía muy mal las rodillas y los pies llenos deampollas. "Casi no podía caminar y sena terror de tener que abandonar la caminata después de tanto esfuerzo por un problema físico. Encima, tres semanas antes de llegar pisé una piedra floja y caí al suelo desde cuatro metros. Por suerte no me rompí nada, pero me dolía todo", cuenta Diego, que como pudo siguió adelante hasta encontrar a su her-mano Rodrigo, que lo esperaba en un punto de la Muralla para termmar la travesía con él. "Hacía más de tres años -recuerda- que no lo veía. Cuando lo abracé me olvidé de todo, las preocupaciones y dolores desaparecieron." El 31 de diciembre, los Azubel llegaron juntos a Shanhai-guan, en las orillas del mar de Bohai, donde China los premió con el mejor de los paisajes. Fue en ese instante, quizá, cuando Diego comprendió el significado último del complejo defensivo más vasto encarado por el hombre en su historia, un significado que no radica en sus estadísticas colosales. Símbolo del más humano deseo de eternidad y trascendencia, la Muralla China se convierte para el visitante en el lugar perfecto, encantado, para ensayar su propia ficción. Diego Azubel lo hizo. Y volvió para contarlo

origen de datos: revista viva clarin