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EXPLOSIÓN DE CHALLENGER

 

Ese martes 28 de enero de 1986 los ojos del mundo estaban fijos en los televisores, La conquista de¡ espacio había encendido desde siempre la imaginación de la gente, pero un acontecimiento excepcional multiplicaba la expectativa;,por primera vez un civil, una persona común, no entrenada como astronauta, una maestra llamada Christa McAuliffe, madre de dos hijos, integraba la tripulación del Challenger. Cómo si se tratara de una advertencia, el lanzamiento había sido postergado cuatro veces por 'desperfectos menores". Pero ese día, a las 11. 40, los motores entraron en combustión y la nave comenzó a elevarse, lentamente al principio, a velocidad vertiginosa después. Scott y Carolina McAuliffe, de 8 y 5 años de edad, hijos de Christa, estaban allí, contemplando la hazaña en la cual participaba su mamá. Un minuto y 55 segundos después comenzó la tragedia: un humo naranja, que luego viró al amarillo, surgió del Challenger, que después estalló en un millón de fragmentos. El horror ante lo inevitable congeló la sangre de los millones de espectadores que seguían el acontecimiento por tevé. Ese martes de enero el dolor nos golpeó a todos.

El sueño de los héroes

¿Fue el presidente Ronald Reagan quien tomó la decisión de precipitar la partida de la nave, a pesar de los inconvenientes previos? ¿El posible impacto propagandístico en la carrera espacial que los Estados Unidos libraban contra /os rusos pesó más que las razones de seguridad? La presencia a bordo de un civil, la maestra Chrísta McAuliffe (la cuarta de la foto, de izquierda a derecha, junto al resto de la tripulación), había hecho hablar al mundo entero. Millones de personas se habían identificado con Chrísta, una mujer común, que hasta entonces se había limitado a cuidar a sus hijos y a dar clases, porque su presencia a bordo de la nave los hacía pensar que cualquier persona


acio. McAuliffe y los seis astronautas

podía viajar al esp< profesionales (Dick Scobee, Gregory Jarvis; Míchael Judy Resnik, Ronald McNair, y Ellison Qnlzuko) posaron sonrientes poco antes de abordar el llamado taxi espacial. Ignoraban que tenían una cita con la fatalidad, que esta vez tomó la forma de una falla técnica.
Del accidente, los revisaron cada fragmento que pudo ser recobrado, y trataron de reproducir las ---circunstancias de la falla técnica, para que la tragedia jamás se volviera a repetir.
Era una hazaña, y a la vez otra misión más, sólo una nueva prueba para demostrarla superioridad norteamericana sobre los rusos en la carrera espacial El Challenger era el orgullo de una nación.








explosion

tripulantes

nave

nave luego del accidente